Rejuvenecer. Esa fue la palabra que llevó a la compañía de Cupertino a remontar el vuelo cual Ave Fénix, pero para ello hubo que sacrificar algo que hasta entonces no se había puesto en duda desde las oficinas de los californianos: era el turno de un diseño informal.
Dicho diseño comenzó con el iMac G3, y visto el éxito que obtuvo este ordenador decidieron expandir los diseños a las demás gamas, creando el Power Macintosh (PowerMac) G3, un ordenador de sobremesa con un revolucionario sistema de apertura lateral que nos dejaría actualizarlo con muchísima facilidad.
Característico por sus colores azul y blanco, este ordenador montó en su primera versión un procesador G3 de 300 MHz, mientras que su versión más potente se estiró hasta los 450 MHz. En otros aspectos era bueno pero no puntero, pero también era turno de ahorrar costes en Apple.
Este ordenador es en gran medida el culpable de que ahora podamos disfrutar de los brutales Mac Pro, asique le debemos mucho al PowerMac G3 del año 1999.



Puntulizar que este Power Macintosh G3 NO fue el primero con ese nombre. El primer PowerMac G3 (habitualmente conocido con G3 beige) apareció a finales de 1997, en formato escritorio, “todo en uno” (un precursor horroroso del iMac) y minitorre.
http://en.wikipedia.org/wiki/Beige_G3
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