Apple endurece su postura con las apps de vibe coding y retira Anything de la App Store

  • Apple ha eliminado la app de vibe coding Anything y ha bloqueado otras como Replit y Vibecode por infringir la norma 2.5.2 de la App Store.
  • La compañía sostiene que no prohíbe el vibe coding en sí, sino la descarga y ejecución de código que altere el comportamiento de las apps.
  • Las restricciones afectan especialmente a startups y desarrolladores europeos que apostaban por crear apps desde el móvil con ayuda de IA.
  • El debate se centra entre la protección del usuario y el posible freno a la innovación en herramientas no-code e IA generativa.

Apple elimina apps de vibe coding

La retirada de aplicaciones de vibe coding de la App Store por parte de Apple ha encendido el debate en el sector tecnológico, especialmente entre startups y desarrolladores que estaban apostando fuerte por esta nueva forma de programar con ayuda de la inteligencia artificial. La decisión ha puesto el foco en cómo interpreta Apple sus propias normas y hasta qué punto está dispuesta a permitir herramientas que generen y ejecuten código de forma dinámica.

El caso más visible es el de Anything, una app que se presentaba como “la forma más rápida de desarrollar apps” desde el iPhone y que ha sido eliminada de la App Store. Su desaparición se suma a los bloqueos que ya habían sufrido otras soluciones similares como Replit o Vibecode, y lanza un mensaje claro a todos los proyectos de vibe coding que operan en el ecosistema iOS, también en España y el resto de Europa.

Apple y la prohibición de apps de vibe coding: contexto y razones

El movimiento de Apple se apoya de forma central en la directriz 2.5.2 de la App Store, una norma que, aunque no es nueva, ahora se está aplicando con mucha más contundencia a este tipo de herramientas. Dicha regla establece que las aplicaciones deben ser autocontenidas y no pueden descargar, instalar ni ejecutar código que cambie su comportamiento o el de otras apps una vez aprobadas por la App Store.

Las apps de vibe coding como Anything, Replit o Vibecode se basan precisamente en lo contrario: permiten al usuario describir lo que quiere construir en lenguaje natural y delegar en grandes modelos de IA —como Claude (Anthropic) o sistemas de OpenAI orientados a código— la generación de aplicaciones completas o funcionalidades nuevas. Ese código, según su diseño, puede ejecutarse o previsualizarse directamente en el dispositivo del usuario, lo que entra en conflicto con la citada norma de Apple.

Apple ha insistido en que el problema no es la idea del vibe coding como concepto, sino que haya aplicaciones que descarguen o ejecuten código adicional que altere sus capacidades fuera del proceso de revisión oficial. Además de la regla 2.5.2, la compañía ha señalado también disposiciones de la Licencia del Programa de Desarrolladores, como la sección 3.3.1(B), que limita el uso de “código descriptivo” siempre que no cambie el propósito principal de la app ni añada funciones fuera de lo previsto.

En la práctica, esto significa que Apple está cómoda con herramientas que ayudan a crear otras aplicaciones siempre que el resultado final pase por los cauces habituales de revisión de la App Store, pero ve con malos ojos que una app pueda reprogramarse a sí misma o ejecutar nuevas porciones de código sin ese filtro previo. Ahí es donde el enfoque de muchas plataformas de vibe coding choca de frente con el marco normativo de iOS.

Qué es el vibe coding y por qué se ha puesto de moda

El llamado vibe coding describe una forma de desarrollar software en la que el usuario expresa en lenguaje natural lo que quiere construir —por ejemplo, “una app para controlar gastos de autónomos con recordatorios y gráficos”— y la IA se encarga de traducir esas instrucciones en código funcional. Es una evolución del no-code y low-code, pero con modelos de lenguaje que generan directamente estructuras de programa, interfaces y lógica de negocio.

Herramientas como Anything se han popularizado porque prometían que no hacía falta saber programar para lanzar una app. Desde un iPhone, el usuario podía ir afinando su idea, añadir funciones con descripciones sencillas y, en teoría, tener una aplicación lista para uso personal o incluso para su publicación en la propia App Store. Para muchos emprendedores europeos, esto suponía la posibilidad de probar ideas rápidas sin grandes equipos de desarrollo.

Según su cofundador y CEO, Dhruv Amin, Anything ya se había utilizado para crear aplicaciones que terminaron disponibles en la App Store y que daban servicio a usos muy concretos, como la gestión de equipos de emergencia o el control de gastos en casos de trabajadores independientes. Además, la plataforma aseguraba que podía generar también materiales de marketing y recursos gráficos para acompañar el lanzamiento de esas apps, automatizando buena parte del proceso.

Este enfoque encaja con una tendencia más amplia en el sector: la integración de modelos de IA generativa para acelerar tareas de desarrollo, diseño y contenido. Tanto en España como en otros países de la UE, startups y equipos pequeños estaban empezando a experimentar con estas herramientas para reducir tiempos y costes, apoyándose en el ecosistema iOS por su alcance y visibilidad.

El caso Anything: de promesa destacada a retirada de la App Store

La aplicación Anything llegó inicialmente a la App Store sin grandes problemas y se presentaba como una de las principales soluciones de vibe coding para iPhone. Su mensaje comercial giraba en torno a la idea de que era “la forma más rápida de desarrollar apps”, algo que llamó la atención tanto de usuarios como de inversores.

La compañía detrás de Anything había logrado levantar en torno a 11 millones de dólares en financiación (unos 10,1 millones de euros), con una valoración que se aproximaba a los 100 millones de dólares (algo más de 90 millones de euros). Su propuesta de valor pasaba por permitir que cualquier persona, desde su móvil, pudiera diseñar, ajustar y lanzar una aplicación con muy poca fricción técnica, lo que la convertía en un actor relevante dentro del auge del desarrollo asistido por IA.

Sin embargo, a medida que la app ganaba visibilidad, empezaron las tensiones con Apple. Según ha trascendido, a partir de diciembre la compañía comenzó a bloquear actualizaciones de Anything, una señal de que había dudas sobre su encaje con las normas internas de la plataforma. El 31 de marzo de 2026, la situación se resolvió de forma tajante: Anything fue retirada de la App Store, citando como base la directriz 2.5.2.

Antes de la retirada definitiva, el equipo de Anything intentó adaptar el funcionamiento de la app para alinearse mejor con las exigencias de Apple. Una de las propuestas fue que las aplicaciones generadas mediante IA se previsualizaran en una ventana de navegador en lugar de ejecutarse directamente dentro de la aplicación principal. Aun así, Apple rechazó esa actualización y finalmente optó por eliminar la app del catálogo.

Desde el entorno de Anything se argumenta que se intentó cumplir con las indicaciones recibidas, pero que la interpretación que hace Apple de sus reglas deja poco margen para el tipo de flexibilidad que requiere el vibe coding. Por ahora, la compañía de Cupertino no ha ofrecido comentarios públicos detallados más allá de remitir a sus normas de revisión y al cumplimiento estricto de las mismas.

Replit, Vibecode y el mensaje al resto de desarrolladores

Anything no es un caso aislado. Antes de su eliminación, ya se había informado de que Apple estaba bloqueando actualizaciones de otras apps de vibe coding como Replit y Vibecode, también por considerar que violaban las mismas reglas sobre ejecución de código dinámico. En estos casos, se exigieron cambios antes de permitir nuevas versiones o, directamente, se frenó su evolución en iOS.

La compañía sostiene que simplemente está haciendo cumplir reglas que ya existían, no introduciendo una nueva prohibición específica contra el vibe coding. No obstante, la acumulación de decisiones similares dibuja una estrategia más amplia: reducir al mínimo la presencia de herramientas que puedan modificar de forma sustancial su comportamiento después de pasar el filtro de la App Store.

Para desarrolladores, tanto independientes como de empresas tecnológicas en Europa, el mensaje es claro: si una app depende de descargar o ejecutar código que cambie sus funciones básicas, es muy probable que choque con las directrices actuales de Apple. Incluso alternativas que intentan derivar la ejecución a un navegador o a servicios web externos no garantizan la aceptación si, a ojos de Apple, la lógica final acaba afectando a la experiencia dentro de iOS.

Esta política contrasta con lo que ocurre en otros entornos, como la web o algunas plataformas multiplataforma, donde la ejecución de código dinámico es más permisiva. Para las startups europeas que basaban su producto en el ecosistema Apple, el giro en la aplicación de las normas obliga a replantear modelos de negocio, hojas de ruta técnicas y mercados objetivo.

Impacto en startups, desarrolladores y el ecosistema europeo

La decisión de endurecer el control sobre las apps de vibe coding tiene un impacto directo en el ecosistema startup. Muchos proyectos emergentes habían visto en este enfoque una vía para reducir al mínimo el tiempo entre la idea y un primer producto funcional, algo clave en fases iniciales y en entornos con recursos limitados como el de muchas pymes tecnológicas españolas.

Para founders y equipos técnicos, estas restricciones marcan límites precisos sobre hasta dónde se puede llegar con herramientas de automatización, no-code y desarrollo asistido por IA dentro de iOS. No se trata solo de una cuestión técnica; también influye en decisiones estratégicas, como priorizar el desarrollo web frente al nativo, o apostar por Android y la web como primeros canales antes que por la App Store.

En paralelo, Apple está reforzando sus propias soluciones de desarrollo. La compañía ha anunciado y promocionado nuevas funciones de codificación asistida en Xcode, su entorno oficial para programadores, con el que pretende canalizar la innovación de manera más controlada. El mensaje implícito es que las herramientas de IA para programar son bienvenidas, siempre que estén integradas dentro de los marcos y herramientas que Apple supervisa de forma directa.

Esta estrategia puede interpretarse como un intento de centralizar la innovación dentro de las soluciones oficiales de Apple, dejando menos espacio a proyectos independientes que compitan en flexibilidad y velocidad. Para la comunidad de desarrolladores en la Unión Europea, donde las discusiones sobre interoperabilidad y apertura de plataformas están muy presentes, el enfoque de Apple se convierte en un tema a seguir de cerca, especialmente a la luz de regulaciones como la Ley de Mercados Digitales (DMA).

En este contexto, algunos actores del sector consideran que Apple está priorizando la seguridad y la coherencia de su ecosistema frente a la experimentación radical, mientras que otros ven un riesgo de freno a la innovación justo en un momento en que la IA generativa está redefiniendo cómo se crea software en todo el mundo.

Seguridad del usuario frente a innovación: el debate de fondo

Apple argumenta que estas decisiones están motivadas por la protección del usuario. Permitir que una app descargue y ejecute código nuevo sin pasar por la revisión de la App Store puede abrir la puerta a comportamientos maliciosos, cambios imprevistos en la funcionalidad o vulnerabilidades que afecten a la privacidad y a los datos personales.

Desde esta óptica, la norma 2.5.2 y las cláusulas de la licencia de desarrollador funcionan como un cortafuegos: si cada cambio significativo de funcionalidad debe pasar de nuevo por la revisión de Apple, se reduce el riesgo de que una app aparentemente inocua acabe convirtiéndose en algo muy distinto tras su instalación. En un mercado como el europeo, especialmente sensible a la protección de datos y a la seguridad digital, este argumento no es menor.

Sin embargo, para muchos desarrolladores y emprendedores, el enfoque actual hace que sea muy complicado explorar nuevas ideas alrededor del desarrollo guiado por IA en dispositivos móviles. El vibe coding, tal y como se concibe hoy, se apoya en que el software pueda evolucionar de forma casi continua según las instrucciones del usuario, algo que no encaja bien con ciclos de revisión cerrados y control estricto sobre el código ejecutable.

La situación genera una tensión evidente: cuanto más se limita la capacidad de las apps para transformarse dinámicamente, menos margen hay para experiencias “mágicas” en las que la IA construye y mejora aplicaciones en tiempo real. Y, a la inversa, cuanto más se abra esa puerta, mayor es el riesgo de que aparezcan utilidades menos transparentes o directamente peligrosas, lo que va en contra de la imagen de plataforma segura que Apple intenta mantener.

En último término, este debate no solo afecta a la relación entre Apple y los desarrolladores, sino que también puede influir en la percepción de los usuarios finales, que ven cómo algunas de las herramientas más llamativas de la nueva ola de IA desaparecen o quedan limitadas en sus iPhones y iPads, a pesar de que siguen estando disponibles en otros entornos.

Posibles vías alternativas y próximos pasos para founders tech

Ante este escenario, las startups y equipos técnicos que trabajan en España y el resto de Europa y que estaban apostando por el vibe coding se ven obligados a explorar alternativas. Una de las más evidentes es apostar por el desarrollo web progresivo (PWA), que permite crear experiencias muy cercanas a las apps nativas sin depender tanto de las restricciones específicas de la App Store.

Otra vía es orientarse hacia plataformas multiplataforma o hacia el ecosistema Android, donde la ejecución de código dinámico, aunque no está exenta de controles, suele ser más flexible que en iOS. De este modo, se puede seguir iterando sobre productos de vibe coding sin quedar completamente a expensas de la interpretación que haga Apple de sus reglas.

Para quienes quieran seguir dentro del ecosistema de Apple, la opción más segura pasa por utilizar herramientas oficiales como Xcode y aprovechar las capacidades de IA que la propia compañía vaya incorporando, aunque esto implique renunciar a parte de la libertad que ofrecían soluciones externas como Anything. En este marco, la IA actúa más como un asistente dentro del entorno tradicional de desarrollo que como una plataforma independiente de creación de apps.

También será clave que las empresas tecnológicas, tanto dentro como fuera de la UE, mantengan un diálogo activo con Apple y con la comunidad de desarrolladores para compartir buenas prácticas, explorar interpretaciones de las normas y buscar modelos que permitan cierto grado de dinamismo sin comprometer la seguridad. En Europa, la evolución de la regulación digital podría añadir presión adicional para que las grandes plataformas sean más transparentes en sus criterios de aceptación y rechazo.

En cualquier caso, el clima actual obliga a founders y equipos técnicos a moverse con rapidez pero también con cuidado, combinando velocidad de innovación y cumplimiento normativo. Quienes consigan ajustarse a estos límites, o encontrar huecos de mercado fuera del perímetro de la App Store, estarán mejor posicionados para aprovechar la ola del desarrollo asistido por IA sin depender en exceso de decisiones unilaterales.

Lo ocurrido con Anything y con otras apps de vibe coding deja claro que Apple no está dispuesta a ceder control sobre cómo se ejecuta el código en sus dispositivos, incluso si eso significa cerrar la puerta a propuestas que muchos consideran rompedoras. Para el tejido emprendedor hispanohablante, entender bien estas reglas, anticipar sus efectos y valorar canales alternativos ya no es opcional, sino una parte esencial de cualquier estrategia que quiera apoyarse en la inteligencia artificial para crear y lanzar nuevas aplicaciones.

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