Apple está ultimando una nueva estrategia para su gama de portátiles con el desarrollo de un MacBook de 12,9 pulgadas más asequible, pensado para colocarse por debajo del actual MacBook Air. La compañía quiere reforzar su posición en el segmento de entrada, un terreno donde hasta ahora dominan los Chromebooks y los portátiles Windows baratos, especialmente en colegios, institutos y universidades.
Este modelo de 12,9 pulgadas se concibe como un punto de acceso más económico al ecosistema macOS para estudiantes, familias y usuarios que realizan tareas básicas y que, por precio, no se plantean un Air o un Pro. La firma de Cupertino estaría dispuesta a ajustar márgenes y hacer concesiones técnicas para ganar volumen de ventas y aumentar su base de usuarios en Europa y el resto del mundo.
Un MacBook de 12,9 pulgadas para competir en la gama de entrada

Según diversas fuentes de la cadena de suministro, Apple lleva meses trabajando en una nueva línea de MacBook de 12,9 pulgadas específicamente orientada a la gama de entrada. El objetivo es plantar cara a los portátiles de bajo coste con Windows y a los Chromebooks, que han logrado una presencia masiva en centros educativos europeos gracias a su precio reducido y gestión sencilla.
La idea de una pantalla de 12,9 pulgadas sitúa al equipo entre el iPad Pro grande y el MacBook Air de 13 pulgadas, buscando un equilibrio entre portabilidad y comodidad para trabajar. El formato permitiría mantener un chasis relativamente compacto y ligero, pero con suficiente espacio en pantalla para ofimática, clases en remoto y navegación prolongada.
El lanzamiento de este modelo se encuadra en un contexto en el que el mercado mundial de portátiles se encuentra en fase de desaceleración tras el pico de demanda de la pandemia. Consultoras como TrendForce han señalado una caída de los envíos de portátiles y una presión creciente por los costes de componentes como la memoria DRAM y el almacenamiento NAND, lo que obliga a los fabricantes a replantear estrategias y buscar nichos con mayor potencial de crecimiento.
Ante este escenario, Apple estaría dispuesta a sacrificar parte de sus tradicionales márgenes altos para ganar volumen y reforzar su ecosistema. Un MacBook más barato permitiría captar usuarios que quizá ahora optan por un Chromebook o un portátil económico con Windows, sobre todo en el ámbito educativo y entre quienes buscan un primer ordenador “serio” sin disparar el presupuesto.
Diseño, materiales y posibles concesiones de hardware

Todo apunta a que este nuevo modelo mantendrá la estética metálica minimalista característica de Apple, aunque con un enfoque más contenido para reducir costes. Se habla de una construcción unibody más sencilla o, al menos, de una estructura metálica menos compleja que la de los actuales Air y Pro, con menos refinamientos en acabados y mecanizado.
En lo interno, el recorte de costes sería más evidente. El equipo se situaría claramente por debajo del Air, por lo que se esperan concesiones en procesador, conectividad y algunos elementos secundarios como la cámara web, el sistema de altavoces o el número de micrófonos integrados. La idea es mantener una experiencia macOS fluida para tareas diarias, pero sin las prestaciones pensadas para creadores profesionales.
Otra vía de ahorro pasaría por la pantalla. Los rumores señalan que la pantalla de 12,9 pulgadas utilizaría un panel LCD estándar, prescindiendo de tecnologías más costosas como mini‑LED u OLED, reservadas para gamas superiores. Aun así, se espera un nivel de nitidez y reproducción de color acorde con lo que acostumbra Apple, pero sin las cifras de brillo y contraste de los modelos Pro.
En cuanto a opciones de personalización, se barajan dos escenarios: por un lado, un catálogo de colores sobrios como plateado y gris espacial, similar al de los modelos de entrada actuales; por otro, la posibilidad de seguir la línea de iMac y algunos iPad con tonos más vivos para atraer a estudiantes y público joven. La decisión final marcará también el posicionamiento visual del producto dentro del catálogo.
Procesadores de la serie A y configuración básica

Uno de los cambios más relevantes sería la posible adopción de chips de la serie A en lugar de procesadores de la familia M que utilizan actualmente los MacBook Air y Pro. Varias filtraciones apuntan a variantes de los futuros A18 o similares, derivados de la arquitectura de iPhone y iPad, pero adaptados al formato portátil.
Esta decisión tendría un impacto directo en el precio: el uso de un chip ya desarrollado y producido a gran escala permitiría a Apple contener los costes de I+D y fabricación. Además, la eficiencia energética de la serie A está más que probada en tablets y móviles, por lo que el consumo y la autonomía podrían seguir siendo un punto fuerte incluso en un modelo básico.
En rendimiento, la apuesta iría encaminada a cubrir tareas cotidianas y educativas: navegación web, edición de documentos, uso de plataformas educativas online, videollamadas, gestión de correo y consumo de contenidos multimedia. No sería un equipo pensado para edición de vídeo avanzada, desarrollo de software pesado o trabajo 3D, pero sí para el tipo de uso habitual en colegios, institutos, universidades y hogares.
La configuración de entrada se situaría previsiblemente en 8 GB de memoria unificada y 256 GB de SSD. Esa combinación ya se considera el mínimo razonable para un uso cómodo de macOS hoy en día en el segmento de consumo. Es posible que Apple ofrezca configuraciones superiores de almacenamiento, pero lo lógico es que mantenga pocas opciones para simplificar producción y posicionamiento de precios.
Puertos, conectividad y otras limitaciones previstas
La conectividad física es otro apartado donde se esperan recortes respecto a las gamas superiores. Diversos informes coinciden en que el nuevo MacBook de 12,9 pulgadas podría llegar con dos puertos USB‑C sin compatibilidad con Thunderbolt, quedando esta tecnología reservada a las familias Air y Pro.
Esta decisión abarataría el diseño de la placa y los componentes asociados, asumiendo que el público objetivo no necesita tasas de transferencia ultra rápidas ni conexión a múltiples monitores 4K. Para estudiantes y usuarios domésticos, dos puertos USB‑C serían suficientes para cargar el equipo y conectar accesorios básicos mediante adaptadores económicos.
También se espera que la cámara frontal y el sistema de sonido sean más modestos que en los portátiles de gama alta. Se habla de una webcam adecuada para clases online y videollamadas, pero sin las mejoras más avanzadas vistas en los últimos MacBook Pro. En sonido, el enfoque iría a por un sistema estéreo correcto, sin tecnologías de audio espacial tan elaboradas.
En el apartado inalámbrico, lo razonable es que el equipo incorpore Wi‑Fi de última generación y Bluetooth actualizado, ya que estos componentes son clave para la conectividad diaria y no suponen un incremento tan significativo de coste como otros elementos de hardware.
Un movimiento centrado en el sector educativo
La pieza central de esta estrategia está claramente en la educación. Apple quiere recuperar parte del terreno perdido frente a Chromebooks en colegios e institutos, donde el precio por dispositivo y la facilidad de gestión a gran escala han decantado la balanza en favor de Google y de los portátiles Windows económicos.
La compañía cuenta aquí con varias bazas: por un lado, la integración del ecosistema Apple, que permite que iPhone, iPad y Mac compartan aplicaciones, archivos y servicios de forma fluida; por otro, un catálogo amplio de aplicaciones educativas y herramientas de productividad que pueden resultar atractivas para centros europeos que ya utilizan dispositivos de la marca en otras áreas.
Un MacBook de 12,9 pulgadas más asequible podría convertirse en el primer ordenador Mac para muchos estudiantes, sirviendo de puerta de entrada a largo plazo. La estrategia de la empresa no se limita a vender el hardware: cada nuevo usuario de macOS es un potencial suscriptor de iCloud, Apple Music, Apple TV+ o servicios de pago en App Store, además de un posible comprador futuro de iPhone, iPad o Apple Watch.
En Europa, donde numerosos sistemas educativos combinan dispositivos de distintas plataformas, un modelo competitivo en precio permitiría a Apple optar a contratos institucionales y programas de digitalización en los que hasta ahora quedaba fuera por presupuesto. Si la compañía logra un coste total de propiedad razonable para colegios y universidades, podría ganar relevancia en licitaciones públicas y acuerdos con centros privados.
Posicionamiento de precio y hueco dentro del catálogo
Aunque no hay cifras oficiales, los analistas coinciden en que el nuevo MacBook se colocará por debajo del MacBook Air en el escalón de entrada. De este modo, Apple configuraría una gama más clara: este modelo para usuarios básicos y educación, el Air como opción intermedia para quienes buscan más rendimiento y autonomía, y los Pro para perfiles profesionales y creativos.
La nueva máquina vendría a rellenar un vacío que hoy cubren modelos antiguos de Air vendidos con descuento, ofreciendo en su lugar un producto diseñado desde cero para ser económico. Es un enfoque similar al que ya se ve en la familia iPad, donde el modelo básico convive con los iPad Air y Pro para públicos distintos.
El rango de precios más probable se movería en la franja donde actualmente compiten los portátiles Windows de gama media-alta y los Chromebooks “premium”, pero sin llegar al coste de un Air. De este modo, Apple podría dirigirse a familias que hoy estiran el presupuesto para un portátil de marca conocida, pero que descartan un Mac por la diferencia de precio.
Este posicionamiento también serviría para proteger la imagen del MacBook Air como equipo equilibrado entre portabilidad y potencia, evitando una canibalización excesiva. La diferenciación en procesador, puertos y pantalla ayudaría a justificar la diferencia de precio a ojos del consumidor.
Contexto de mercado y ventaja competitiva de Apple
La decisión llega en un momento en el que el mercado de PC y portátiles vive una competencia feroz, con fabricantes como Lenovo, HP, Dell o ASUS ajustando especificaciones y precios para intentar mantener cuota. El auge de los equipos centrados en IA y de los portátiles gaming convive con una presión constante para ofrecer opciones más baratas.
Al mismo tiempo, el coste de componentes clave ha sido volátil en los últimos años, lo que complica seguir bajando precios sin recortar calidad. Aquí Apple juega con cierta ventaja por su integración vertical: diseña sus propios chips, negocia grandes volúmenes de componentes y puede optimizar la producción para modelos específicos.
Mientras otros fabricantes dependen de proveedores externos para procesadores y partes críticas, Apple puede ajustar la combinación de hardware y software para sacar más partido de componentes relativamente modestos. Eso le permite plantearse un MacBook económico manteniendo un nivel de experiencia de usuario que, en teoría, debería ser superior al de muchos portátiles baratos con Windows o ChromeOS.
Si el proyecto sale como se espera, la empresa no sólo entraría de lleno en un segmento donde hasta ahora apenas competía, sino que además aprovecharía las dificultades de sus rivales para bajar precios en un entorno de costes al alza.
Calendario previsto de producción y lanzamiento
Las distintas filtraciones apuntan a un plan relativamente claro: la producción en masa del MacBook de 12,9 pulgadas más asequible comenzaría durante la primera mitad de 2026 o, como muy tarde, en el arranque de la segunda mitad del año. A partir de ahí, Apple tendría margen para organizar el anuncio y el despliegue comercial.
El momento más probable para su presentación sería la segunda mitad de 2026, coincidiendo con alguna de las citas habituales de la compañía. Esto permitiría aprovechar el periodo de “vuelta al cole” en el hemisferio norte y la campaña de final de año, dos momentos clave para las ventas de portátiles, especialmente en el sector educativo y familiar en Europa.
Como suele ser habitual, es posible que el modelo aterrice primero en los mercados principales de la compañía —Estados Unidos y buena parte de Europa occidental, incluida España— para ir extendiéndose a otros países a medida que la producción lo permita y se cierren acuerdos con distribuidores y sistemas educativos.
Si se confirman las informaciones manejadas por la industria, el nuevo MacBook de 12,9 pulgadas marcará un cambio relevante en la forma en que Apple aborda el mercado de portátiles: un equipo más sencillo y accesible, con ciertas renuncias técnicas respecto a sus hermanos mayores, pero diseñado para abrir la puerta del ecosistema macOS a muchos usuarios que hasta ahora se quedaban fuera por precio, con especial foco en colegios, universidades y hogares europeos que buscan un portátil fiable sin necesidad de prestaciones profesionales.