Apple vende los nuevos MacBook sin cargador en Europa y mantiene el adaptador en otros mercados

  • Los nuevos MacBook Air M5, MacBook Pro M5 y MacBook Neo se venden en Europa sin adaptador de corriente incluido.
  • Apple se ampara en la normativa europea sobre cargadores, que obliga a ofrecer la opción de compra sin fuente de alimentación.
  • En países como Estados Unidos, Canadá o Japón el cargador sigue dentro de la caja sin sobrecoste para el cliente.
  • Los usuarios europeos deben asumir un gasto extra importante y prestar atención a la potencia adecuada del cargador para cada MacBook.

MacBook sin cargador en Europa

En los últimos años nos hemos acostumbrado a que los fabricantes vayan vaciando poco a poco las cajas de sus dispositivos. Primero fue el iPhone, después otros móviles Android, y ahora le ha tocado el turno a los portátiles de Apple. La compañía ha dado un paso más y ha empezado a vender sus nuevos MacBook en Europa sin incluir el adaptador de corriente.

La decisión afecta ya a buena parte de la gama actual y tiene un impacto directo en el bolsillo de los usuarios europeos, que pagarán lo mismo por el portátil que en otros mercados, pero recibirán menos accesorios. El debate vuelve a estar servido: ¿medida medioambiental real o una forma elegante de trasladar un coste más al comprador?

Los nuevos MacBook llegan sin cargador en España y el resto de Europa

Portátiles MacBook sin adaptador de corriente

Con la renovación de su familia de portátiles, Apple ha extendido esta política a prácticamente toda la gama: MacBook Air con chip M5, MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max y el nuevo MacBook Neo. Ninguno de estos modelos incluye ya el adaptador de corriente en España ni en la mayoría de países europeos como Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Noruega o el Reino Unido.

El cambio no ha sido de golpe. El primer aviso llegó con el MacBook Pro de 14 pulgadas con M5, que ya se empezó a vender sin cargador en algunos mercados europeos. Lo que entonces parecía una excepción se ha convertido ahora en la norma: cualquier portátil Mac nuevo comprado en la Unión Europea o en el Reino Unido se entrega únicamente con el cable de carga.

En la caja, el usuario se encuentra un cable USB‑C o USB‑C a MagSafe 3 (según el modelo concreto), pero nada más en lo referente a alimentación. El adaptador de corriente que permite enchufar el equipo a la red eléctrica se ha transformado en un extra que hay que añadir al configurar el pedido o adquirir después como accesorio por separado.

La situación contrasta con lo que ocurre en Estados Unidos, Canadá, Japón y otros mercados fuera de Europa, donde el cargador continúa llegando de serie. Allí, por ejemplo, el MacBook Neo incluye un adaptador USB‑C de 20 W sin coste adicional, y los MacBook Pro de 16 pulgadas siguen empaquetados con el adaptador USB‑C de 140 W.

La normativa europea sobre cargadores y la interpretación de Apple

Detrás de este cambio Apple señala a Bruselas. La compañía se apoya en la Directiva (UE) 2022/2380, que actualiza la regulación sobre equipos radioeléctricos y establece el USB‑C como puerto de carga común en la Unión Europea. Además del conector estándar, la normativa introduce el llamado «desacoplamiento» o unbundling: la obligación de que el cargador no tenga que venderse forzosamente unido al dispositivo.

Para los ordenadores portátiles, la directiva fija una fecha límite clara: 28 de abril de 2026. A partir de ese día, todos los fabricantes que vendan portátiles en la UE deben ofrecer la opción de adquirirlos sin adaptador de corriente. El argumento comunitario es principalmente medioambiental: se quiere reducir residuos electrónicos y evitar que se acumulen cargadores innecesarios en los cajones de los usuarios.

La letra de la ley, sin embargo, deja un margen de maniobra importante. La UE no prohíbe que las marcas incluyan el adaptador; lo que exige es que exista la posibilidad de comprar el equipo sin él. Es decir, un fabricante podría vender el portátil con cargador por defecto y permitir al cliente renunciar a él, o hacer justo lo contrario.

Apple ha optado por la segunda vía. En lugar de plantear el cargador como algo que se quita bajo petición del usuario, lo ha eliminado de serie en los modelos vendidos en Europa y lo ha convertido en un accesorio adicional que se suma durante el proceso de compra en su web. En la práctica, la opción que la directiva quería ofrecer al consumidor ha terminado funcionando como una obligación de pasar por caja si se necesita el adaptador oficial.

Cómo se compra ahora un MacBook con cargador en España

Al entrar en la tienda online de Apple y configurar uno de los nuevos portátiles, el sistema propone añadir un adaptador de corriente compatible junto al resto de extras habituales (más almacenamiento, más memoria, software, etc.). El usuario puede elegir entre varios modelos de cargador USB‑C según la potencia que necesite su Mac.

En el entorno de los distribuidores la situación es menos clara. En comercios como Amazon, El Corte Inglés u otras cadenas, el acompañamiento durante la compra no siempre está tan guiado. En algunos casos el cargador aparece perdido entre decenas de accesorios, y no es raro que el comprador no repare en que el portátil llega sin fuente de alimentación hasta que lo recibe en casa.

Este matiz es importante: Apple cumple formalmente con la normativa europea, pero la experiencia del cliente puede variar mucho en función de dónde compre. Si nadie avisa en la tienda física o en la web del distribuidor, es fácil encontrarse con un portátil de más de mil euros con la batería al 50 % y sin ningún adaptador para recargarlo.

Quien no tenga ya un cargador potente en casa se verá obligado a volver a pagar por algo que, en otros mercados, sigue siendo parte del paquete estándar. Y todo ello sin que el precio del MacBook se haya reducido en Europa para compensar la desaparición de ese accesorio. Para comprobar qué cargadores son compatibles con cada modelo conviene revisar artículos sobre compatibilidad de cargadores.

Cuando Apple retiró el cargador del iPhone, la discusión existió, pero el impacto práctico era limitado. Un adaptador USB‑C sencillo y barato sirve para cargar la mayoría de teléfonos, y casi todo el mundo tiene ya alguno en casa. La historia cambia por completo con un portátil, donde la potencia de carga es un factor clave.

Cada modelo de MacBook necesita un nivel de potencia distinto para funcionar con normalidad: desde adaptadores relativamente modestos para equipos básicos como el MacBook Neo, hasta fuentes de alimentación de 96 W o 140 W para los MacBook Pro de 16 pulgadas de gama alta. No es algo que los usuarios suelan tener de sobra por casa si no han tenido antes un portátil moderno con USB‑C. Por eso conviene conocer cómo son por dentro los cargadores USB‑C de alta potencia.

Un ejemplo muy gráfico: es posible conectar un MacBook a un cargador de 20 W para iPhone. Técnicamente cargará, pero tan despacio que, si se usa el portátil mientras está enchufado, es probable que la batería apenas suba o incluso se mantenga estable. La experiencia puede ser muy frustrante para quien se estrena con un Mac y no está familiarizado con las especificaciones de potencia. En pruebas y alternativas de carga se analizan cargadores como el Omni 20 que ofrecen distintos perfiles de carga.

La buena noticia es que no es obligatorio recurrir a los cargadores oficiales de Apple. Marcas como Belkin, Anker y otros fabricantes ofrecen adaptadores USB‑C de calidad, con potencias equivalentes y, en muchos casos, a precios más ajustados. Lo esencial es comprobar que el cargador soporta la potencia adecuada para el modelo de MacBook que se tenga entre manos y que cumple con los estándares de seguridad necesarios. También existen soluciones como multicargadores pensadas para usuarios con varios dispositivos.

El coste añadido de un accesorio esencial

El debate se vuelve más áspero cuando se mira la factura final. El MacBook Air con chip M5 arranca en torno a los 1.199 euros en España. Si el usuario no dispone ya de un adaptador compatible, tendrá que sumar el precio del cargador adecuado. En el caso de los modelos de entrada, el desembolso extra ronda las pocas decenas de euros, pero en equipos más potentes la cifra sube rápido.

En la familia MacBook Pro M5, especialmente en los modelos de 14 y 16 pulgadas con chips M5 Pro y M5 Max, los adaptadores recomendados se sitúan en la franja alta. Los cargadores de 67 W, 96 W o 140 W que Apple ha venido incluyendo tradicionalmente en estos portátiles tienen precios que pueden acercarse, e incluso superar, los 90 o 100 euros según la potencia. Además, el stock de algunos cargadores de alta potencia llega a ser limitado, lo que complica aún más la compra separada.

Hablamos de portátiles que, en configuraciones muy completas, pueden irse fácilmente por encima de los 4.000 o 5.000 euros. En ese contexto, el hecho de tener que pagar cerca de 100 euros adicionales por el adaptador oficial genera bastante malestar entre muchos usuarios europeos, que sienten que reciben menos por el mismo dinero que un comprador estadounidense.

Apple defiende la medida apelando a la reducción de residuos y al menor impacto ambiental, el mismo discurso que ya utilizó al retirar los cargadores de los iPhone. Pero el hecho de que el precio de los portátiles no baje ni un solo euro a pesar de eliminar un componente que antes formaba parte del pack hace que una parte importante de la comunidad vea el movimiento como una forma bastante directa de mejorar márgenes en Europa.

MacBook Neo: el modelo económico también llega sin adaptador

El nuevo MacBook Neo se ha presentado como el portátil más asequible del catálogo Mac, con un precio de salida en torno a los 699 euros en el mercado europeo. Viene equipado con chip A18 Pro, pantalla Liquid Retina de 13 pulgadas con resolución de 2408 x 1506 píxeles, cámara FaceTime de 1080p y 8 GB de memoria unificada como configuración base.

A pesar de ese posicionamiento más económico, en la Unión Europea el MacBook Neo no incluye adaptador de corriente en la caja. Los compradores de España, Francia, Italia, Alemania, Países Bajos o cualquier otro país comunitario tienen que adquirir por separado el cargador, o utilizar uno que ya tengan si cumple con las especificaciones necesarias.

Curiosamente, en otros mercados como Estados Unidos, Canadá o Japón el escenario es distinto. Allí, el MacBook Neo se vende con un adaptador de 20 W con puerto USB‑C incluido sin coste extra. Lo mismo sucede con los MacBook Pro de 16 pulgadas, que siguen llegando con el adaptador USB‑C de 140 W dentro de la caja fuera de Europa.

Logística, sostenibilidad y estrategia empresarial

Más allá de la normativa y del precio, la decisión de Apple también tiene una lectura industrial. Al retirar el adaptador, las cajas de los nuevos MacBook pueden ser más delgadas y ligeras. Eso significa que caben más unidades en cada palé y contenedor, lo que reduce costes logísticos por unidad y, de paso, la huella de carbono asociada al transporte.

Apple lleva años afinando su cadena de suministro y es conocida por exprimir cualquier detalle que permita optimizar envíos y embalajes. En este contexto, integrar la sostenibilidad en la logística tiene una doble ventaja: permite a la compañía presumir de avances medioambientales ante Bruselas y la opinión pública, y al mismo tiempo mejora sus números internos de eficiencia.

La firma insiste en sus objetivos de neutralidad de carbono y en la reducción del uso de plásticos y materiales en los empaques. La desaparición del cargador se presenta así como un paso más en esa hoja de ruta. Sin embargo, para muchos usuarios la sensación es que esa «sostenibilidad» se apoya en buena medida en trasladar al cliente el coste de un accesorio que sigue siendo imprescindible para el uso diario del producto.

En el fondo, la jugada se parece mucho a lo ocurrido con el iPhone: se enmarca en un discurso medioambiental, pero encaja también con la estrategia de la compañía de convertir accesorios antes incluidos en compras adicionales. El resultado es un hardware de alto precio, cada vez más duradero, rodeado de un ecosistema de complementos que generan ingresos constantes.

Europa como laboratorio de políticas de hardware

Todo este movimiento ha convertido a Europa en una especie de campo de pruebas para las nuevas políticas de empaquetado de Apple. Mientras en otros territorios los MacBook siguen llegando como siempre, aquí ya se ha dado el salto al modelo sin cargador. La compañía puede medir la reacción del mercado europeo antes de extender, si le sale bien, esta misma estrategia a Estados Unidos o Asia.

La industria observa de cerca. En el pasado, cuando Apple eliminó el conector de auriculares o el adaptador de los teléfonos, otras marcas terminaron siguiendo sus pasos tras un periodo inicial de críticas. La diferencia ahora es que un portátil de trabajo o estudio no es un simple móvil: la dependencia de una carga rápida y estable es mayor y la inversión inicial, también.

Si los consumidores europeos aceptan sin demasiada resistencia el cambio, es probable que el modelo de venta sin cargador acabe generalizándose más allá de las fronteras comunitarias. Si, por el contrario, la reacción es negativa o el regulador interpreta que la intención de la directiva no era esa, podrían llegar matices o cambios regulatorios adicionales en los próximos años.

Por ahora, lo único seguro es que, quien vaya a comprar un MacBook en España o en cualquier país de la UE, debe revisar bien lo que trae la caja y reservar parte del presupuesto para el adaptador, si no tiene ya uno compatible en casa. La combinación de normativa europea, estrategia comercial y discurso ecológico ha dado como resultado una situación en la que los nuevos portátiles de Apple se venden sin cargador en Europa mientras lo mantienen en otras partes del mundo, y será el comportamiento de los usuarios el que marque si este modelo ha llegado para quedarse.

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