La posibilidad de que el reloj inteligente de la manzana sea capaz de medir el azúcar en sangre es una de esas ideas que lleva rondando los despachos de Cupertino desde hace muchÃsimo tiempo. De hecho, es un proyecto que se gestó incluso antes de que el dispositivo saliera al mercado, cuando el propio Steve Jobs ya imaginaba un futuro donde la tecnologÃa nos ayudara a cuidarnos de forma totalmente invisible.
A dÃa de hoy, el reto sigue siendo monumental porque la empresa se niega a pasar por el aro de los métodos tradicionales y prefiere evitar cualquier tipo de pinchazo o incomodidad para el usuario. Aunque la evolución de los biosensores ha sido espectacular en la última década, conseguir que un dispositivo tan pequeño sea preciso sin extraer sangre es una tarea que todavÃa trae de cabeza a los mejores ingenieros del mundo.
Un cambio de mando para agilizar el proceso
Para intentar desatascar la situación, Apple ha decidido mover ficha en sus niveles internos y ha nombrado a un nuevo responsable para supervisar este desarrollo tan delicado. Según apuntan diversas fuentes cercanas a la compañÃa, el proyecto ha pasado a manos de Zongjian Chen, quien tiene la misión de liderar la fase decisiva de este sensor tras sustituir a Tim Millet en la supervisión técnica de la plataforma.
Este movimiento no es casualidad, ya que Chen es conocido dentro de la empresa por ser un tipo que no se anda con chiquitas y que tiene una capacidad de cumplimiento realmente impecable. Al ponerse al frente del Grupo de TecnologÃas Avanzadas, se espera que el hardware necesario para la monitorización de glucosa avance con paso firme hacia su integración final en el chasis del reloj inteligente.

La seguridad y el margen de error
Uno de los motivos por los que Apple se lo está tomando con tanta calma es que no pueden permitirse ni un solo fallo, ya que un monitoreo erróneo de la salud podrÃa tener consecuencias nefastas para los usuarios. Al ser un tema tan sensible, el equipo de hardware, ahora bajo la supervisión global de Johny Srouji, está poniendo toda la carne en el asador para que el sistema sea infalible antes de ver la luz.
Además, no hay que olvidar que la competencia en Europa y otros mercados es cada vez más fuerte, aunque en Cupertino saben que llevan la delantera en patentes y desarrollo de sensores propios. El objetivo es lanzar algo que realmente cambie la vida de las personas con diabetes, permitiéndoles llevar un control exhaustivo sin recurrir a métodos invasivos que se han usado durante décadas.
¿Cuándo llegará esta función al mercado?
Si bien es cierto que estos cambios estructurales son una señal fantástica de que Apple cree a pies juntillas en el proyecto, todavÃa nos toca armarnos de un poco de paciencia. Lo más probable es que tardemos unos cuantos años en poder comprar un reloj con esta capacidad, ya que todavÃa debe pasar pruebas de laboratorio muy rigurosas antes de recibir el visto bueno definitivo de las autoridades sanitarias.
La estrategia actual pasa por seguir perfeccionando el software y aprovechar cada nueva generación del reloj para introducir mejoras que preparen el terreno para el gran salto tecnológico. El hecho de que se estén haciendo reajustes en la cúpula de ingenierÃa demuestra que la compañÃa no ha tirado la toalla y que está dispuesta a invertir lo que haga falta para que su dispositivo se convierta en el monitor de salud definitivo.
Este compromiso con la innovación asegura que el desarrollo del sensor de glucosa siga su curso natural, aprovechando el talento de figuras clave como Chen para superar los obstáculos técnicos que quedan por delante. Al final, lo que queda claro es que la intención de Apple es ofrecer un sistema de seguimiento de azúcar en sangre fiable y cómodo que marque un antes y un después en la industria tecnológica, garantizando que el usuario reciba un producto pulido y, sobre todo, extremadamente seguro para su uso diario.
