MADRID, 9 Dic. (Portaltic/EP) – Cambiar de móvil y pasar de un iPhone a un Android, o al revés, suele convertirse en un pequeño examen de paciencia: apps específicas, cables, esperas eternas y, a veces, datos que se quedan por el camino. En este contexto, Apple y Google han decidido dar un paso poco habitual y coordinarse para que el proceso sea menos engorroso para los usuarios.
Las dos compañías han confirmado que trabajan de forma conjunta en un nuevo sistema de transferencia de datos entre iOS y Android, pensado para integrarse directamente en la configuración inicial del teléfono. El objetivo es que el cambio de plataforma sea mucho más fluido y que, de una vez por todas, se reduzcan los fallos que provocan que la información llegue incompleta o con problemas de compatibilidad.
Hasta ahora, quienes querían cambiar de Android a iPhone tenían que recurrir a la aplicación Move to iOS, mientras que para dar el salto de iOS a Android se utilizaba la herramienta Switch to Android (también citada como Android Switch en algunas informaciones). Estas apps permiten copiar elementos básicos como fotos, vídeos, contactos o el historial de la aplicación de mensajería por defecto, pero en la práctica no siempre trasladan todos los datos de forma fiable.
Los errores no son extraños: hay usuarios que ven cómo parte de sus archivos multimedia no se recuperan del todo, cómo se pierden conversaciones antiguas o cómo ciertas configuraciones se quedan a medio camino. En un contexto donde el móvil concentra buena parte de la vida personal y profesional, cualquier pérdida de información se convierte en un problema serio, especialmente cuando se cambia de plataforma y no solo de marca.
Para corregir esta situación, Apple y Google han confirmado a 9to5Google y otros medios que están trabajando en un proceso de migración más unificado, nativo y robusto entre sus dos sistemas operativos. La idea es rebajar al máximo la intervención del usuario, minimizar los errores y ampliar los tipos de datos que se pueden trasladar de un sistema a otro.
Un nuevo sistema integrado en la configuración inicial
Según la información adelantada por 9to5Google y recogida por medios europeos como Europa Press, la nueva función ya se está probando en Android Canary 2512 (compilación ZP11.251121.010), una versión temprana del sistema de Google orientada a desarrolladores. Por ahora, las pruebas se están llevando a cabo en dispositivos Pixel, que suelen ser el banco de pruebas de la compañía.
Este desarrollo no se limitará a Android. Google ha adelantado que la otra parte de la ecuación llegará con una futura beta para desarrolladores de iOS 26, en la que Apple activará el soporte necesario para completar el intercambio de información entre plataformas. De este modo, el sistema funcionará en ambos sentidos, sin depender únicamente de aplicaciones externas.
La clave del cambio está en que la transferencia de datos se integrará directamente en el proceso de configuración inicial del dispositivo. Es decir, cuando un usuario estrene un nuevo móvil —ya sea Android o iPhone— podrá iniciar el asistente de arranque y, desde ahí, activar esta opción de migración entre sistemas sin tener que descargar herramientas adicionales ni seguir tantos pasos manuales.
Al ser una función nativa, se espera que el sistema pueda gestionar mejor la compatibilidad entre formatos, algo que hasta ahora dependía de las capacidades de cada app. Esto cobra especial relevancia en Europa y España, donde el usuario medio suele acumular varios años de fotos, chats de trabajo, cuentas bancarias y servicios digitales vinculados al móvil, y valora especialmente que todo ese contenido viaje con él al cambiar de plataforma.
Google ha confirmado la existencia del desarrollo conjunto en declaraciones a 9to5Google, aunque, de momento, no ha detallado de forma pública el funcionamiento exacto ni el listado de datos que podrán migrarse. Tampoco hay un calendario cerrado de lanzamiento. Como es habitual con las funciones que aparecen primero en Android Canary o en betas muy tempranas de iOS, los planes podrían ajustarse, retrasarse o incluso quedar en el camino si algo no encaja.
Más tipos de datos y menos errores al cambiar de plataforma
Las herramientas actuales ya permiten trasladar contactos, fotos, vídeos y parte del historial de mensajería, pero la experiencia real depende mucho de la conexión, del modelo del dispositivo y de la versión de sistema operativo. No son pocos los casos en los que el proceso se corta a mitad, se repite varias veces o deja fuera algunos contenidos importantes.
Con el nuevo enfoque, Apple y Google buscan ir más allá de una simple copia de archivos. La intención es lograr una transición más profunda, que pueda abarcar configuraciones avanzadas, datos de aplicaciones, historiales complejos o incluso ajustes de privacidad y notificaciones. Cuanta más información pueda “viajar” entre plataformas, menos trabajo tendrá el usuario después para dejar el móvil como lo tenía antes.
En teoría, esta integración permitiría que una persona pueda llevarse consigo buena parte de su vida digital sin necesidad de reconstruir a mano sus cuentas, reorganizar carpetas o recuperar contraseñas y accesos uno a uno. Para quienes cambian con frecuencia de terminal, o para quien se plantea pasar por primera vez de iOS a Android (o al revés), esto puede marcar una diferencia importante.
Otro de los objetivos declarados por las compañías es resolver los fallos de compatibilidad de datos que se generan en las migraciones actuales. Hay formatos propios de cada plataforma —por ejemplo, ciertas copias de seguridad de apps de mensajería, servicios en la nube o configuraciones internas— que hasta ahora no se traducen bien de un sistema a otro. Integrar la transferencia a nivel de sistema operativo abre la puerta a “puentes” más completos entre esos formatos.
En el caso europeo, donde las autoridades llevan años reclamando una mayor interoperabilidad y facilidad para cambiar de proveedor, esta capacidad de mover datos sin tantas trabas encaja con las demandas regulatorias. Los usuarios en España y en el resto de la UE podrían beneficiarse de un entorno en el que sea más sencillo dejar atrás un ecosistema si no encaja con sus necesidades, sin miedo a perder información crítica en el proceso.
Una colaboración poco frecuente entre dos rivales históricos
Aunque Apple y Google comparten espacio en muchos dispositivos —sin ir más lejos, con aplicaciones de Google muy extendidas en iPhone y con el propio buscador de la compañía en Safari—, no es habitual ver una colaboración tan directa en el terreno del sistema operativo. La norma ha sido la competencia frontal: Android domina el mercado global con cerca de un 72 % de cuota, mientras que iOS concentra prácticamente el resto, según datos de Statcounter.
Por eso, esta iniciativa ha sido descrita por algunos medios especializados, como Engadget, como un caso inusual de cooperación entre dos marcas que suelen estar enfrentadas. En lugar de tratar de encerrar más al usuario en su propio ecosistema, ambas empresas parecen asumir que facilitar el cambio de plataforma puede mejorar la percepción general del mercado y responder mejor a lo que pide el regulador.
No es la primera vez, en cualquier caso, que se produce un movimiento de este tipo. Hace poco más de un año, Apple y Google ampliaron sus opciones de transferencia directa para que los usuarios de Google Fotos pudieran enviar imágenes y vídeos a iCloud Fotos sin descargarlos antes. Este tipo de acuerdos, aunque discretos, apuntan a un escenario en el que la interoperabilidad deja de ser una excepción.
En este caso concreto, la diferencia está en el alcance: tocar el proceso de configuración inicial de un móvil implica entrar en una fase crítica para cualquier usuario, y eso obliga a que ambas compañías coordinen no solo aspectos técnicos, sino también de seguridad y protección de datos, especialmente relevantes bajo el marco normativo europeo.
Desde un punto de vista práctico, facilitar la migración no necesariamente perjudica a ninguna de las dos partes. Si un usuario percibe que puede cambiar de iPhone a Android, o de Android a iPhone, sin dramas, es más probable que pruebe nuevos dispositivos y servicios. El coste de cambiar de plataforma se reduce, y a medio plazo puede beneficiar al conjunto del ecosistema, donde la fidelidad se gana más por experiencia que por barreras técnicas.
Canary, betas y la incógnita de las fechas
La principal pista técnica del proyecto ha aparecido en la compilación Android Canary 2512, dirigida a desarrolladores y disponible para la familia Pixel. Esta versión experimental suele recibir antes que nadie las funciones en fase temprana, lo que permite a la comunidad analizar su comportamiento, encontrar errores y anticipar novedades que quizá lleguen —o no— al gran público.
En esta compilación se han detectado referencias directas a una función de transferencia de datos entre dispositivos con iOS y Android durante el propio asistente de configuración. Parte de ese código apunta a una colaboración directa entre Google y Apple, algo que más tarde fue confirmado por un representante de la compañía de Mountain View en declaraciones a 9to5Google.
Al mismo tiempo, se espera que una beta de iOS 26 para desarrolladores active la parte correspondiente en el sistema de Apple. En esta versión preliminar podrían aparecer menús, asistentes o menús de migración específicos, pensados para trabajar de la mano con el proceso que se está probando hoy en Android Canary.
Conviene tener presente que las versiones Canary de Android y las primeras betas de iOS son entornos de pruebas. En ellos se ensayan funciones que todavía están verdes, que pueden modificarse sustancialmente o, en algún caso, descartarse si no ofrecen el resultado esperado. Esto significa que, a día de hoy, no hay una fecha definitiva para el despliegue mundial de esta nueva forma de migrar datos entre plataformas.
Aun con estas cautelas, la confirmación de ambas compañías y la inclusión de código específico en las versiones de prueba indican que no se trata de un simple experimento puntual, sino de un proyecto con cierto recorrido. El siguiente paso será ver cómo evoluciona en siguientes compilaciones de Android y en las sucesivas betas de iOS, así como comprobar qué mercados reciben primero la función cuando esté lista para el usuario final.
Todo apunta a que, cuando se implemente de forma estable, esta colaboración permitirá que cambiar de iOS a Android (o al revés) deje de ser ese pequeño vía crucis al que muchos usuarios se han acostumbrado con resignación. Un proceso más ágil, menos propenso a errores y mejor integrado en el sistema operativo puede animar a más personas en España y en el resto de Europa a elegir dispositivo con mayor libertad, sabiendo que sus datos tendrán más opciones de acompañarlas sin sobresaltos.