Cómo activar el Centro de control de iOS en todas las apps

  • Activa el acceso desde apps en Ajustes > Centro de control para usarlo en cualquier aplicación.
  • Personaliza los controles para mostrar solo los accesos rápidos que realmente utilizas.
  • Comprende la diferencia entre desconectar de una red Wi‑Fi y desactivar la conexión por completo.
  • Domina los gestos de apertura en iPhone, iPad y Apple Watch para aprovechar al máximo el Centro de control.

Centro de control de iOS en todas las apps

El Centro de control de iOS se ha convertido en una herramienta imprescindible para manejar el iPhone y el iPad de forma rápida, cómoda y sin tener que estar entrando todo el rato en Ajustes. Desde ahí puedes tocar el brillo, activar el Wi‑Fi, usar el modo avión, grabar la pantalla o controlar la música con un simple gesto, estés en la app que estés.

Si quieres activar y usar el Centro de control en todas las apps, personalizarlo a tu gusto y evitar esos fallos típicos de que se abra el Centro de notificaciones sin querer, aquí tienes una guía completa. Vamos a ver cómo se abre según el modelo de iPhone o iPad, cómo configurarlo en Ajustes, qué pasa con Wi‑Fi y modo avión, y hasta algún truco curioso en el Apple Watch.

Qué es el Centro de control y por qué merece la pena tenerlo en todas las apps

El Centro de control es ese panel que aparece al deslizar el dedo desde el borde de la pantalla y que concentra accesos directos a muchas funciones del sistema: conectividad, brillo, volumen, cámara, linterna, grabación de pantalla, entre otros. Su objetivo es que puedas hacer acciones en segundos sin tener que rebuscar por los menús de iOS.

Al tenerlo disponible desde cualquier aplicación, ganas una barbaridad de tiempo en tareas que haces a diario: activar o desactivar Wi‑Fi, pausar la música, poner el modo no molestar, cambiar la salida de audio o encender rápidamente la linterna. Todo esto es mucho más fluido que salir de la app, abrir Ajustes, buscar la opción y volver atrás.

Además, al estar bien configurado, el Centro de control se convierte en una especie de panel de atajos personalizado, donde solo ves lo que de verdad usas: si no grabas la pantalla nunca, la quitas; si siempre necesitas notas rápidas, añades un acceso directo; si controlas domótica con la app Casa, te interesa tener sus controles a mano.

En la práctica, un Centro de control accesible en todo momento y con los iconos ajustados a tus necesidades dispara la productividad con el iPhone o el iPad, porque reduces pasos, toques y cambios de app para hacer lo mismo que antes te llevaba bastante más tiempo.

Además, al estar bien configurado, el Centro de control se convierte en una especie de panel de atajos personalizado, donde solo ves lo que de verdad usas: si no grabas la pantalla nunca, la quitas; si siempre necesitas notas rápidas, añades un acceso directo; si controlas domótica con la app Casa, te interesa tener sus controles a mano.

Cómo abrir y cerrar el Centro de control en iPhone y iPad

La forma de abrir el Centro de control varía según el modelo de dispositivo y si tiene Face ID o Touch ID. Apple ha ido cambiando el gesto a medida que ha desaparecido el botón de inicio, así que conviene tenerlo claro para evitar abrir cosas que no quieres, como el Centro de notificaciones.

En los iPhone y iPad más modernos, con Face ID y sin botón Home físico, el gesto correcto es deslizar hacia abajo desde la esquina superior derecha de la pantalla. Es importante hacerlo desde la esquina, no desde el centro de la parte superior, porque si deslizas desde la zona central lo que se abre es el Centro de notificaciones en lugar del Centro de control.

En los modelos con Touch ID y botón de inicio, el gesto cambia: hay que deslizar el dedo desde la parte inferior de la pantalla hacia arriba. Es el gesto clásico de iOS de toda la vida, muy fácil de reconocer, y funciona tanto en la pantalla de inicio como dentro de la mayoría de aplicaciones.

Para cerrar el Centro de control, en todos los casos el comportamiento es muy similar: puedes deslizar hacia arriba desde la parte inferior del panel o simplemente tocar en cualquier zona libre de la pantalla, fuera de los controles, para que desaparezca y vuelvas a la app o a la pantalla anterior.

Este sistema de gestos hace que el Centro de control y el Centro de notificaciones estén siempre disponibles con un simple deslizamiento, tanto en iPhone como en iPad, sin importar en qué aplicación estés, salvo contadísimas excepciones del sistema.

Configurar el Centro de control en iOS paso a paso

Si quieres tener el Centro de control operativo en cualquier aplicación, el primer paso es revisar su configuración en Ajustes. Dentro de iOS hay un menú dedicado a este panel desde el que puedes activar el acceso desde apps y personalizar los controles que se muestran.

En tu iPhone o iPad, entra en la app Ajustes y busca el apartado “Centro de control”. Una vez dentro verás varias opciones, entre ellas una clave: la de permitir o no el uso desde aplicaciones. Es aquí donde se decide si puedes abrir el panel mientras estás usando otra app a pantalla completa.

A continuación, asegúrate de que la opción “Acceso desde apps” está activada. Si este interruptor está en verde, podrás deslizar para abrir el Centro de control aunque estés viendo un vídeo, jugando o usando cualquier app; si está desactivado, solo podrás acceder desde la pantalla de inicio.

En el mismo menú encontrarás el botón de “Personalizar controles”. Al pulsarlo verás una lista de accesos ya añadidos y otra con controles que puedes sumar. Desde aquí puedes quitar los que no uses (por ejemplo, calculadora o notas de voz si apenas las tocas) y añadir otros que sí te resulten útiles en tu día a día.

La idea es que tu Centro de control quede lo más limpio y práctico posible: sin iconos que no utilizas nunca y con aquellos que realmente te ahorran tiempo, como grabar pantalla, modo bajo consumo, alarma, atajos, pantalla de grabación o controles de Casa para domótica.

Acceso rápido a brillo, música y controles extra (incluido iOS 18)

Dentro del Centro de control también tienes secciones específicas que agrupan varios ajustes, por ejemplo el recuadro del brillo de la pantalla o el bloque de reproducción multimedia. En versiones recientes de iOS puedes desplegar más opciones manteniendo pulsadas algunas de estas áreas, lo que te ofrece controles adicionales sin abandonar el panel.

En iOS 18 y posteriores, Apple ha mejorado aún más esta experiencia, permitiendo que deslices hacia arriba y hacia abajo desde la esquina superior derecha del propio Centro de control para moverte rápidamente entre diferentes grupos de controles. Esto te da acceso ágil a la sección de Música, a los dispositivos configurados en la app Casa o a ajustes clave como AirDrop o las funciones de comunicación vía satélite en los modelos compatibles.

De este modo, en lugar de tener todos los elementos amontonados en una sola pantalla, puedes organizar y acceder a bloques de funciones específicos con uno o dos gestos, sin necesidad de salir ni navegar por varias pantallas de Ajustes.

Para muchos usuarios, esta organización por secciones convierte el Centro de control en un panel mucho más potente y ordenado, especialmente útil si manejas domótica, usas varios dispositivos de audio o sueles cambiar a menudo parámetros como AirDrop o el modo de concentración.

Acostumbrarte a mantener pulsados ciertos iconos o recuadros y a deslizar dentro del propio Centro de control marca la diferencia entre un uso básico y uno realmente avanzado de esta herramienta, exprimiendo al máximo todo lo que puede ofrecer iOS.

Cómo funciona el Wi‑Fi desde el Centro de control y qué debes saber

Uno de los iconos más usados del Centro de control es el del Wi‑Fi, que aparece como un símbolo de señal de ondas. Tocar este botón no hace exactamente lo mismo que entrar en Ajustes y desactivar por completo el Wi‑Fi, y ahí es donde muchos usuarios se lían.

Cuando, desde el Centro de control, tocas el icono de Wi‑Fi y se pone en gris, lo que estás haciendo realmente es desconectar el iPhone o el iPad de la red a la que está conectado en ese momento. Si vuelves a tocar el icono y se ilumina de nuevo, el dispositivo se reconectará, normalmente a la red conocida más adecuada.

Para ver con más detalle a qué red estás conectado, puedes mantener pulsado el área de conectividad (donde están los iconos de modo avión, Wi‑Fi, Bluetooth y datos móviles) y, dentro de esa vista ampliada, mantén presionado de nuevo el símbolo de Wi‑Fi. Así puedes comprobar el nombre de la red o cambiar rápidamente si aparecen otras disponibles.

Es importante entender que, al desconectarte de una red desde el Centro de control, el Wi‑Fi como tecnología no se apaga del todo. Eso significa que funciones como AirPlay y AirDrop siguen estando operativas, y que el dispositivo puede volver a enlazar con redes conocidas cuando te muevas de ubicación o reinicies el teléfono.

Si tu objetivo es impedir por completo que el dispositivo utilice Wi‑Fi, lo correcto es ir a Ajustes > Wi‑Fi y desactivar la conectividad desde ahí. Para volver a habilitarla más adelante, puedes hacerlo de nuevo tanto desde Ajustes como desde el propio Centro de control, tocando otra vez el icono correspondiente.

Uso del Wi‑Fi desde el Centro de control con el modo avión

El comportamiento del Wi‑Fi también cambia cuando activas el modo avión desde el Centro de control. En principio, al encender este modo se apagan las conexiones inalámbricas clásicas, pero iOS permite reactivar selectivamente algunas de ellas, como el propio Wi‑Fi o el Bluetooth.

Si, por ejemplo, te subes a un avión y activas el modo avión desde el panel rápido, puedes volver a tocar el icono de Wi‑Fi para encenderlo aunque el modo avión siga activo. De esta forma cumples con las restricciones de la radio celular pero continúas usando una red inalámbrica, normalmente la del propio avión o la de un aeropuerto.

Este comportamiento está pensado para que viajar con el iPhone sea más cómodo, sin tener que ir entrando constantemente en Ajustes cada vez que quieras cambiar algo. Apple incluso documenta este tipo de uso en su guía sobre cómo configurar el iPhone antes de viajar, explicando la combinación entre modo avión y Wi‑Fi desde el Centro de control.

Aun así, si necesitas asegurarte de que el Wi‑Fi queda completamente apagado durante un trayecto concreto, lo mejor es comprobarlo en Ajustes > Wi‑Fi y verificar que el interruptor general está desactivado, no solo el icono en el Centro de control.

Conocer estas diferencias te evitará muchos malentendidos del tipo “he apagado el Wi‑Fi pero el móvil sigue conectándose”, porque en realidad solo te habías desconectado de una red concreta y no de la funcionalidad completa.

Diferencias entre Centro de control y Centro de notificaciones

En iPhone y iPad, tanto el Centro de control como el Centro de notificaciones están siempre a un gesto de distancia, pero el gesto de apertura no es exactamente el mismo y es fácil equivocarse, sobre todo si deslizas desde zonas cercanas.

El Centro de notificaciones se abre normalmente al deslizar desde la zona superior central de la pantalla hacia abajo. Ahí es donde ves banners antiguos, avisos de apps, mensajes, llamadas perdidas y cualquier otra notificación que no hayas descartado.

El Centro de control, en cambio, en los dispositivos con Face ID exige deslizar desde la esquina superior derecha. Si lo haces demasiado cerca del centro, es muy probable que en su lugar se despliegue la cortina de notificaciones y tengas la sensación de que “no se abre el Centro de control”.

En modelos con Touch ID, donde el Centro de control se abre desde la parte inferior, el riesgo de confusión es menor, porque el gesto de la parte superior queda casi siempre reservado para las notificaciones, mientras que la zona inferior abre el panel de controles.

Con algo de práctica, terminas identificando muy bien dónde colocar el dedo para que cada panel se abra cuando tú quieres, lo que hace que manejar el dispositivo con gestos sea mucho más fluido y natural en el día a día.

Centro de control en Apple Watch: acceso desde cualquier app

En el Apple Watch, el Centro de control y el Centro de notificaciones también existen, pero históricamente no eran tan accesibles desde cualquier parte del sistema. Hasta versiones recientes como watchOS 5, solo se podían abrir cómodamente desde la esfera principal, lo que resultaba bastante limitante.

Con watchOS 5, Apple introdujo un truco muy útil que permite abrir estos paneles incluso mientras estás dentro de una app. La clave está en hacer un gesto parecido al del iPhone, pero con un matiz: hay que “preparar” el deslizamiento dejando el dedo un instante en el borde de la pantalla.

El procedimiento es sencillo: si quieres abrir el Centro de control estando dentro de una aplicación, coloca el dedo en el borde inferior de la pantalla y manténlo un segundo hasta que veas que el panel empieza a asomarse ligeramente. Cuando lo veas aparecer, desliza hacia arriba para desplegarlo del todo. Si te interesa profundizar en gestos, puedes ver cómo controlar tu Apple Watch con gestos y voz sin tocarlo.

Para el Centro de notificaciones el gesto es similar pero desde el borde superior de la pantalla: apoyas el dedo en la parte de arriba, esperas un momento a que se muestre una pequeña barra del panel y luego deslizas hacia abajo para que termine de abrirse.

Este pequeño retraso al empezar el gesto es fundamental para que el sistema entienda que no quieres hacer scroll dentro de la app, sino sacar uno de los paneles del sistema. Sin esa pausa, el deslizamiento se interpreta como un simple desplazamiento dentro de la aplicación.

Aun así, hay lugares del Apple Watch donde todavía no es posible abrir el Centro de control ni el de notificaciones: la vista con todas las apps en forma de colmena o lista, y el dock con las apps recientes. En esas pantallas, los gestos de borde siguen sin activar estos paneles.

Dominar bien el Centro de control y tenerlo siempre operativo desde cualquier app marca un antes y un después en cómo usas tu iPhone, iPad o Apple Watch: con unos pocos gestos bien aprendidos y una buena personalización en Ajustes, consigues un acceso ultra rápido a Wi‑Fi, brillo, música, accesos directos y funciones clave sin perder tiempo entrando en menús ni cambiando de aplicación constantemente.

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