
Si tu Mac va cada vez más lento, los ventiladores se ponen a tope en cuanto abres el navegador y empiezas a notar fallos raros al navegar o usar apps, no estás solo. Detrás de esos síntomas pueden esconderse problemas de hardware, de macOS, de seguridad o incluso de extensiones del navegador que se han ido colando con el tiempo.
En esta guía completa vas a ver cómo diagnosticar y corregir problemas de rastreo en macOS y en los navegadores de tu Mac, combinando herramientas oficiales de Apple, modos de arranque especiales, utilidades del sistema y soluciones frente a malware y extensiones maliciosas. La idea es que tengas un recorrido ordenado: primero descartar hardware, luego software del sistema, después navegadores y, por último, seguridad.
Diferenciar problemas de hardware, sistema y navegador
Antes de meterte a tocar configuraciones a lo loco, conviene separar bien si el problema viene de fallos físicos del Mac, errores de macOS o conflictos en el navegador. Cada origen tiene su propio método de diagnóstico y reparación.
Cuando hablamos de “problemas de rastreo” en un Mac nos referimos tanto a cómo el sistema y el navegador acceden al disco, a la red o a recursos internos, como a posibles rastreos no deseados de tu actividad por parte de malware, adware o extensiones intrusivas. Por eso es clave revisar tanto el estado del hardware como del sistema operativo y de los navegadores.
Algunos síntomas típicos que conviene tener en mente son ralentizaciones al abrir webs, cambios extraños en la página de inicio, ventanas emergentes que no habías visto nunca, aplicaciones que dejan de responder sin motivo aparente o fallos aleatorios al trabajar con programas pesados como Logic Pro o herramientas de diseño.
Si ya has probado a reinstalar macOS o has pasado un antivirus y todo sigue igual, el siguiente paso lógico es seguir una ruta de diagnóstico más estructurada, empezando por las utilidades que Apple incorpora de serie y continuando después con ajustes avanzados.
Comprobar el hardware con Diagnóstico de Apple
El primer filtro para descartar problemas serios es Diagnóstico de Apple, una herramienta integrada que analiza el estado interno del Mac: placa base, memoria, componentes inalámbricos, gráfica, batería y otros elementos clave de hardware.
Esta utilidad funciona incluso aunque tu Mac no sea capaz de arrancar macOS, porque se ejecuta en un entorno propio. Eso significa que puedes usarla para detectar errores físicos que podrían estar provocando cuelgues, calentones o lentitud general, antes de culpar al sistema o al navegador.
Ten en cuenta un detalle importante: Diagnóstico de Apple no revisa periféricos externos como discos USB, ni comprueba dispositivos internos de terceros (por ejemplo, tarjetas PCI no oficiales), ni tampoco analiza conflictos de software, extensiones o problemas específicos de macOS. Es un test de hardware bastante profundo, pero no lo cubre todo.
Si después de pasar esta herramienta no aparecen códigos de error, es probable que el problema resida en la instalación de macOS, drivers, configuraciones corruptas o software malicioso, y no tanto en la parte física del Mac.
Cómo preparar el Mac antes de ejecutar Diagnóstico de Apple
Antes de lanzar el test conviene preparar el entorno para que los resultados sean lo más claros posible y evitar falsos positivos. Esta preparación también ayuda a detectar si el problema de rastreo está provocado por algún dispositivo externo o periférico conflictivo.
Lo primero es asegurarte de que tu Mac está actualizado a la última versión de macOS que sea compatible con tu modelo. Muchas veces Apple corrige fallos que afectan al rendimiento, la red o la gestión de energía, así que estar al día siempre suma.
A continuación, apaga el Mac con normalidad desde el menú Apple. Si no responde, mantén pulsado el botón de encendido hasta un máximo de 10 segundos hasta que la máquina se apague por completo. En los portátiles con Touch ID, este botón hace también de botón de encendido.
Desenchufa todo lo que no sea imprescindible: deja solo teclado, ratón, pantalla, cable de corriente y, si la usas, conexión Ethernet. Cualquier disco externo, hub USB, adaptador o accesorio añadido debe desconectarse para que el diagnóstico se centre en el propio Mac.

Por último, procura que el equipo esté colocado sobre una superficie rígida, plana y bien ventilada. Evita sofás, camas o mantas, porque dificultan la refrigeración y pueden alterar los resultados, sobre todo si el problema está relacionado con temperaturas altas.
Ejecutar el diagnóstico según el tipo de Mac
Los pasos concretos para entrar en Diagnóstico de Apple varían ligeramente según tu Mac tenga chip Apple Silicon (M1, M2, etc.) o procesador Intel, pero la lógica es la misma: arrancar el equipo en un modo especial y seguir las instrucciones que aparecen en pantalla.
Durante el proceso es posible que el sistema te pida seleccionar un idioma para la prueba, aunque en muchos casos Diagnóstico de Apple recordará tu idioma habitual y pasará directamente al test sin preguntarte nada. Si hablamos de equipos más antiguos, el equivalente a esta herramienta es Apple Hardware Test, que se maneja con las teclas de cursor y la tecla Intro.
En versiones recientes de macOS (por ejemplo, macOS Tahoe 26 y superiores), la interfaz te permite escoger diagnósticos específicos para ciertos componentes, como la pantalla, el teclado o el trackpad integrados. En versiones anteriores, el examen suele ser más automático y revisa todos los módulos de una sola vez.
Cuando termine el análisis, la pantalla mostrará un resumen de resultados y, si hay fallos, verás uno o varios códigos de referencia acompañados de una descripción breve. Estos códigos son clave para entender qué componente da guerra y sirven de guía si necesitas ayuda técnica.
Interpretar los resultados y usar los códigos de referencia
Si la herramienta indica que “no se han encontrado problemas”, esto significa que el test no ha detectado errores en los componentes que ha revisado. No obstante, eso no garantiza que tu Mac esté perfecto: pueden existir fallos raros o intermitentes que no se manifiestan en esa prueba, o problemas puramente de software que no se tocan aquí.
Cuando aparecen códigos de error, es fundamental anotarlos con precisión. Apple publica listados oficiales donde puedes consultar el significado exacto de cada código de referencia de Diagnóstico de Apple o de Apple Hardware Test, lo que ayuda a traducir esas siglas en algo entendible.
En muchos casos, Diagnóstico de Apple te ofrecerá un enlace para enviar los resultados directamente al Soporte técnico de Apple. Al aceptar, el Mac se reinicia en modo Recuperación, se abre Safari y se carga la página de Servicio y Soporte con más información sobre el código recibido y los pasos recomendados.
Cuando la utilidad recomienda reparación profesional, es buena idea acudir a un Apple Store, a un Proveedor de Servicios Autorizado o a un reparador independiente cualificado. Llevar apuntado el código de referencia agiliza mucho el trabajo, ya que el técnico sabe desde el minuto uno qué componente tiene más probabilidades de estar fallando.
Qué hacer si el diagnóstico no arranca

Hay ocasiones en las que, por más que sigas el procedimiento, la prueba de hardware no llega a iniciarse. Una de las causas más habituales es tener configurada una contraseña de firmware, que bloquea ciertos modos de arranque para evitar accesos no autorizados.
Si sospechas que puedes tener esa protección activada, tendrás que deshabilitar la contraseña de firmware desde el modo Recuperación antes de intentar otra vez el diagnóstico. Para ello, reinicia tu Mac manteniendo pulsadas las teclas Command (⌘) + R hasta que aparezca la utilidad de recuperación.
Dentro de ese entorno, introduce la contraseña de firmware cuando te la pida y, desde la barra de menús superior, abre el apartado Utilidades y selecciona la opción de contraseña de firmware o seguridad de inicio. Ahí podrás desactivarla introduciendo de nuevo la clave.
Una vez deshabilitada esa protección, reinicia tu Mac de forma normal y vuelve a lanzar Diagnóstico de Apple. Sin la barrera del firmware, la herramienta debería arrancar correctamente y permitirte analizar el hardware sin trabas.
Restablecer NVRAM, PRAM y SMC tras la prueba
Cuando el hardware parece estar bien pero el comportamiento del sistema sigue siendo extraño, una medida muy efectiva es restablecer la NVRAM/PRAM y el SMC. Estas zonas de memoria y controladores guardan ajustes delicados que, si se corrompen, pueden provocar desde errores de arranque hasta consumos extraños de energía.
La NVRAM y la PRAM almacenan valores como volumen de sonido, zona horaria, brillo, resolución de pantalla o disco de arranque. El SMC (System Management Controller) controla elementos como la temperatura, los ventiladores, la batería, la hibernación o la gestión de energía.
Si después de un diagnóstico correcto sigues sufriendo ralentizaciones, problemas de ventiladores, fallos al despertar del reposo o errores aparentemente aleatorios, merece la pena probar este tipo de reinicios internos, ya que muchas veces devuelven el sistema a un estado más estable.
Ten en cuenta que si tienes una contraseña de firmware activa tendrás que desactivarla de nuevo para poder restablecer la NVRAM/PRAM, tal como se ha explicado en el apartado anterior, ya que este tipo de operaciones tienen restricciones de seguridad adicionales.
Pasos para restablecer NVRAM/PRAM y SMC
El proceso para resetear estos componentes depende de si tu Mac usa chip Apple T2, si es un sobremesa o un portátil y si la batería es extraíble o no. Conviene identificar bien tu modelo antes de seguir.
Para restablecer la NVRAM/PRAM, una vez desactivada la contraseña de firmware si la tenías, reinicia el Mac y mantén pulsadas las teclas Option + Command (⌘) + P + R durante unos 20 segundos nada más escuchar el sonido de arranque o ver el logotipo de Apple. Verás que el equipo parece reiniciarse durante ese tiempo, lo cual es normal.
Puedes soltar las teclas cuando oigas de nuevo el sonido de arranque o cuando el logo de Apple aparezca y desaparezca por segunda vez. A partir de ese momento, los ajustes almacenados en NVRAM/PRAM vuelven a sus valores por defecto, así que algunas preferencias de sistema (como zona horaria o disco de arranque) quizá tengas que ajustarlas de nuevo.
Para el SMC primero debes saber si tu Mac integra el chip de seguridad Apple T2. Ve al menú Apple, mantén pulsada la tecla Option y selecciona Información del sistema. En la barra lateral escoge “Controlador” o “iBridge” y comprueba si aparece listado el T2; en caso afirmativo, seguirás los métodos específicos para ese chip.
Cuando nos referimos a portátiles con T2, apaga el Mac, mantén pulsado el botón de encendido durante unos 10 segundos, suéltalo, espera unos segundos más y vuelve a encender. En sobremesa con T2, debes apagar, desconectar el cable de alimentación 15 segundos, enchufarlo de nuevo, esperar 5 segundos y encender el equipo con normalidad.
Si tu Mac no tiene T2, el procedimiento varía: en portátiles con batería no extraíble, apaga el ordenador, mantén pulsadas las teclas Mayúsculas + Control + Option junto al botón de encendido durante 10 segundos y suelta todo para encender después; en modelos con batería extraíble, deberás retirar la batería, mantener pulsado el botón de encendido 5 segundos, volver a colocar la batería y encender. En sobremesa sin T2, el proceso es similar al explicado antes: apagar, desenchufar 15 segundos, enchufar, esperar 5 segundos y encender.
Usar el Modo Seguro para aislar problemas de software y rastreo
Si el hardware está aparentemente sano, toca centrarse en el sistema y las aplicaciones. Una forma muy eficaz de localizar conflictos es arrancar el Mac en Modo Seguro, un entorno reducido en el que solo se cargan los componentes esenciales.
En este modo se evita que se ejecuten la mayoría de elementos de inicio de sesión, extensiones del sistema, plugins y procesos de terceros. Por eso es muy útil cuando sospechas que un problema de rastreo, lentitud o comportamiento raro viene provocado por una app o extensión que se carga al inicio sin que te des cuenta.
En los Mac con Apple Silicon, debes apagar el equipo, encenderlo de nuevo y mantener pulsado el botón de encendido hasta ver la pantalla de opciones de arranque. Una vez ahí, eliges el disco de arranque, mantienes pulsada la tecla Mayúsculas y haces clic en “Continuar en modo seguro”.
En los Mac con procesador Intel, basta con encender o reiniciar el ordenador y mantener pulsada la tecla Mayúsculas hasta que aparezca la ventana de inicio de sesión. Cuando veas las palabras “Arranque seguro” en la esquina superior derecha sabrás que has entrado correctamente en ese modo.
Si el problema desaparece en Modo Seguro pero reaparece al arrancar en modo normal, es bastante probable que el origen esté en software de terceros, extensiones, agentes de inicio o incluso malware que se cuela en la carga inicial del sistema.
Reinstalar macOS sin borrar tus datos
Cuando el sistema se ha ido llenando poco a poco de basura, actualizaciones mal aplicadas, drivers problemáticos o restos de software mal desinstalado, a veces lo más rápido es reinstalar macOS desde la utilidad de Recuperación. Este proceso, si se hace correctamente, no borra tus documentos ni tus fotos, pero sí vuelve a instalar todos los archivos del sistema.
Para entrar en Recuperación de macOS, asegúrate de que el Mac tiene conexión a Internet. En equipos con chip de Apple, enciende el ordenador y mantén pulsado el botón de encendido hasta que aparezcan las opciones de arranque. Selecciona “Opciones” y haz clic en “Continuar”.
En equipos con procesador Intel, enciende el Mac y, nada más hacerlo, pulsa Command (⌘) + R y mantén las teclas hasta que veas el logotipo de Apple o un globo terráqueo girando. El sistema te pedirá que elijas un usuario y, en su caso, introducir tu contraseña.
Dentro de la ventana de utilidades, selecciona “Reinstalar macOS” y sigue las indicaciones en pantalla. Si se te solicita desbloquear el disco, usa la misma contraseña con la que inicias sesión normalmente en el Mac. Siempre que el disco aparezca correctamente en la Utilidad de Discos, no deberías perder tus archivos personales.
Si el disco presenta mensajes de advertencia o no se reconoce, quizá tengas que recurrir a “Borrar contenido y ajustes” o a formatear la unidad desde Utilidad de Discos, lo que implica que debes hacer copia de seguridad previa con Time Machine u otra solución. La reinstalación puede implicar varios reinicios; déjala terminar sin forzar apagados.
Detectar malware y programas de rastreo en macOS

Que Apple tenga fama de plataforma segura no significa que sea inmune. Hoy en día, los Mac pueden infectarse con malware, adware, troyanos o herramientas de rastreo que se cuelan a través de descargas dudosas, actualizaciones falsas o enlaces maliciosos.
Las señales de alarma más habituales son un rendimiento muy por debajo de lo normal, aparición de muchas ventanas emergentes, redirecciones extrañas al abrir el navegador, cambios en la página de inicio que tú no has tocado, aplicaciones desconocidas o procesos que se comen la CPU sin explicación.
También es sospechoso que tus contactos empiecen a recibir mensajes raros o spam desde tus cuentas de correo o redes sociales. En ese caso, es posible que una pieza de malware esté intentando propagarse aprovechando tus credenciales.
Para localizar este tipo de amenazas hay que combinar el uso de herramientas integradas de macOS (Monitor de Actividad, ajustes de inicio de sesión, Utilidad de Discos, modo seguro) con soluciones antivirus de confianza que añadan protección en tiempo real y escaneos bajo demanda.
Monitor de Actividad, elementos de inicio y auditoría de apps
Una de las maneras más rápidas de ver qué está haciendo tu Mac en segundo plano es abrir el Monitor de Actividad desde Aplicaciones > Utilidades. Ahí puedes revisar, en tiempo real, el consumo de CPU, memoria, disco y red de cada proceso.
Ordena la pestaña CPU por “% CPU” y fíjate en los procesos desconocidos que aparezcan arriba. Si ves nombres extraños consumiendo muchos recursos, búscalos en Internet para comprobar si son parte de macOS o potencialmente maliciosos. Lo mismo puedes hacer con procesos que saturan la memoria o la red.
Otro punto crítico son los ítems de inicio y extensiones, accesibles en Ajustes del Sistema > General > Ítems de inicio y extensiones (en versiones recientes de macOS). Revisa uno por uno los elementos que se cargan al iniciar sesión y desactiva o elimina aquello que no recuerdes haber instalado.
Para completar la revisión, abre la carpeta Aplicaciones desde el Finder y revisa con calma qué tienes instalado. Desinstala cualquier programa con nombre genérico o que no te suene, sobre todo si llegó empaquetado con otros instaladores. Cuanta menos basura tengas, más fácil será detectar el origen de los problemas.
Como refuerzo, instalar una solución antivirus ligera y de confianza te permite realizar análisis rápidos y completos bajo demanda y activar protección en tiempo real, de modo que el sistema revise cada archivo que descargas o ejecutas y bloquee amenazas conocidas antes de que puedan dañarte.
Limpiar extensiones del navegador y frenar el rastreo web
Una buena parte de los problemas de rastreo y comportamiento extraño se originan en el propio navegador. Extensiones maliciosas, barras de herramientas heredadas de otro tiempo, scripts de adware o cambios en la página de inicio pueden secuestrar Safari, Chrome o Firefox sin que apenas te des cuenta.

En Safari, ve a Ajustes y abre la pestaña Extensiones. Revisa las que tengas instaladas y desinstala cualquier complemento que no uses o que no recuerdes haber añadido. Muchos adware se camuflan como supuestos aceleradores, conversores o herramientas de vídeo.
En otros navegadores el proceso es similar: entra en la configuración, localiza el apartado de extensiones o complementos y elimina los sospechosos. De paso, asegúrate de que la página de inicio y el motor de búsqueda por defecto son los que tú quieres y no otros que te hayan colado.
Si el navegador sigue comportándose de manera errática, considera restablecerlo a valores de fábrica desde sus propios menús de configuración. Esto borra cachés, datos de sitios y extensiones, y puede ayudar a gestionar la caché y las cookies, lo que puede cortar de raíz redireccionamientos y rastreos agresivos que no detecta el antivirus.
Combinar una limpieza a fondo del navegador con el uso de bloqueadores de contenido reputados y las opciones de privacidad de cada navegador ayuda mucho a reducir el rastreo publicitario y ciertas técnicas de seguimiento basadas en scripts o cookies de terceros.
Aprovechar la Recuperación de macOS y herramientas avanzadas
Si, a pesar de limpiar extensiones, revisar procesos y pasar antivirus, sigues notando cosas raras, puede ser el momento de recurrir a las herramientas más potentes que ofrece Recuperación de macOS. No solo sirven para reinstalar el sistema, sino también para reparar discos y actuar manualmente sobre archivos problemáticos.
Desde el entorno de recuperación puedes abrir la Utilidad de Discos y ejecutar Primeros Auxilios sobre tu disco de inicio. Esto analiza la estructura del sistema de archivos, corrige errores lógicos y repara permisos, lo que a veces soluciona fallos de rendimiento o bloqueos persistentes.
Los usuarios con más experiencia pueden abrir Terminal en modo recuperación y eliminar manualmente agentes de inicio sospechosos, scripts ocultos o restos de malware que no se dejan borrar en un arranque normal. Es una opción avanzada que debe usarse con cuidado para no romper archivos esenciales del sistema.
Cuando el equipo está tan comprometido que el malware reaparece una y otra vez, o el sistema se comporta de forma caótica tras cada reinicio, quizá toque tomar una decisión más radical: borrar el disco completo y reinstalar macOS desde cero. Eso sí, únicamente como último recurso y siempre después de haber hecho copia de seguridad de tus datos importantes.
Una instalación limpia, acompañada de una restauración selectiva de archivos (no de aplicaciones dudosas), suele ser la forma más segura de asegurarte de que no queda rastro de software malicioso, extensiones invasivas ni configuraciones corruptas.
Con todo este circuito de diagnóstico —hardware, restablecimiento de NVRAM/PRAM y SMC, Modo Seguro, revisión de extensiones y procesos, análisis de malware y, si hace falta, reinstalación o recuperación— tendrás una fotografía bastante precisa de lo que ocurre en tu Mac y podrás atajar tanto los problemas de rastreo en macOS como los conflictos en tus navegadores, dejando el equipo de nuevo ágil, estable y bajo tu control.
