Cómo instalar Fedora Linux paso a paso en tu Mac

  • Instalar Fedora en Mac es posible tanto en equipos Intel como en Apple Silicon, aunque el proceso y las limitaciones cambian según el hardware.
  • Es imprescindible planificar bien particiones, copia de seguridad y repositorios adicionales para disponer de drivers, Wifi y codecs multimedia.
  • Asahi Linux, basado en Fedora, facilita la instalación nativa en Apple Silicon, pero aún presenta carencias para un uso intensivo diario.
  • En cualquier momento se puede desinstalar Linux desde macOS y recuperar el espacio, manteniendo la integridad de la instalación principal.

Instalación de Fedora en Mac

Si llevas tiempo usando macOS pero te pica la curiosidad por probar Fedora Linux en tu Mac, tranquilo: no necesitas ser ingeniero ni saber nada de terminal para dar el salto. Esta guía está pensada precisamente para quienes vienen del mundo Apple, hablan en “idioma Mac” y prefieren explicaciones claras, sin tecnicismos raros y con avisos donde realmente te la juegas.

A lo largo del artículo vas a aprender, paso a paso, cómo instalar Fedora Linux en tu Mac, tanto en equipos con procesador Intel como en los modelos más recientes con Apple Silicon (M1, M2, M3…). También verás cómo preparar el sistema, crear la partición, evitar sustos con tus datos, solucionar los típicos problemas de Wifi, vídeo o cámara, y hasta cómo eliminar Linux si decides que no es para ti.

Qué vas a encontrar en esta guía

Antes de meternos en harina, viene bien saber qué cubre esta guía y para quién está pensada. Aquí nos centramos en usuarios de Mac que empiezan desde cero con Linux, sin asumir conocimientos previos y comentando cada decisión importante.

A lo largo del texto vas a encontrar una explicación sin prisas de todo el proceso: desde liberar espacio en el disco de tu Mac hasta el primer arranque de Fedora, tanto con el método clásico para Macs con Intel como con el sistema automatizado que ofrece el proyecto Asahi Linux para los Apple Silicon.

Además de la instalación básica, también veremos cómo arreglar los fallos más habituales que suelen aparecer al principio: Wifi que no funciona, codecs de audio y vídeo que faltan, cámara integrada que no se detecta o gestión del teclado y el trackpad para que no eches de menos atajos típicos de macOS.

Por último, dedicamos un buen tramo a explicar qué es exactamente Asahi Linux y por qué se apoya en Fedora para funcionar de forma nativa en los chips M1/M2/M3, qué cosas van finas y qué limitaciones siguen existiendo hoy en día, para que sepas si te compensa usarlo o si prefieres quedarte solo con macOS.

Lo que necesitas antes de empezar

Requisitos para instalar Fedora en Mac

Lo primero y más importante: aunque el proceso sea bastante seguro, siempre hay riesgo cuando tocas particiones de disco. Por eso, lo mínimo imprescindible es tener un respaldo completo de tu Mac. Puedes usar Time Machine, clonar el disco con otra herramienta o el método que prefieras; la idea es que, si algo sale mal, tengas cómo volver a dejarlo todo como estaba.

El segundo requisito es disponer de una memoria USB de tamaño decente (8 GB o más) y que esté en buen estado. La usaremos para crear el llamado “USB booteable” o “live USB” de Fedora, que es una especie de mini sistema operativo que arranca directamente desde el pendrive sin tocar tu disco duro hasta que tú lo indiques.

También te hará falta una forma de conectarte a Internet en Fedora antes de tener los drivers Wifi, sobre todo si usas una MacBook Air u otros modelos con tarjeta inalámbrica Broadcom. Puedes tirar de cable Ethernet (con adaptador si tu Mac no tiene puerto) o, si no tienes, usar tu móvil como punto de acceso por USB, conectándolo al ordenador y compartiendo la conexión.

En cuanto a la distribución, puedes descargar la versión estándar de Fedora Workstation, que es la más parecida a un sistema de escritorio clásico y suele ser la recomendada para empezar. Si más adelante te apetece, podrás cambiar de entorno gráfico sin necesidad de reinstalar todo.

Y, aunque suene a tópico, te vendrá bien una buena dosis de paciencia y tolerancia a la frustración. La mayor parte del proceso es sencillo, pero pueden aparecer pequeños imprevistos (controladores que no cargan, opciones que no encuentras, etc.). La idea de este tutorial es precisamente ahorrarte los más habituales.

Crear espacio en el disco de tu Mac para Fedora (Mac Intel)

Si tienes un Mac con procesador Intel y quieres mantener macOS junto con Fedora en arranque dual, lo primero es reservar una parte del disco para Linux. No vamos a borrar tu macOS ni a usar sistemas de arranque raros tipo reFInd en esta fase; nos basta con crear una nueva partición desde las herramientas nativas de Apple.

Para ello, abre la aplicación Utilidad de Discos en macOS. Selecciona tu disco principal (no solo el volumen “Macintosh HD”, sino la unidad física completa) y pulsa en la opción de particionar. macOS te sugerirá crear un volumen en lugar de una partición, pero en este caso no nos sirve, porque Fedora necesita un sistema de archivos distinto e independiente.

Cuando te aparezca el esquema en forma de gráfica circular, pulsa en el botón con el símbolo “+” para añadir una nueva partición. Ajusta su tamaño según el espacio libre que tengas y lo que pienses destinar a Linux. En algunos equipos antiguos puede que el sistema no te deje pasar de cierta cantidad (por ejemplo, 100 GB). En general, para Fedora de uso normal, con unos 80-100 GB vas sobrado.

Muy importante: elige como formato para esa partición un sistema de archivos del tipo FAT o FAT32. Fedora se encargará luego de formatearla a su gusto durante la instalación, pero necesita que exista como bloque separado y reconocible. Si te equivocas al crearla, puedes borrarla ahí mismo y volver a intentarlo sin tocar la parte de macOS.

En este tutorial nos ceñimos a la opción de instalar Fedora en una partición adicional usando las herramientas estándar de macOS. Existen otros caminos más avanzados, como reestructurar todo el disco a mano o eliminar macOS para repartir el espacio entre varios sistemas desde cero, pero son procedimientos más delicados y no los vamos a cubrir aquí.

Crear la USB booteable de Fedora en macOS

Con la partición lista, toca preparar la memoria USB que usaremos para arrancar Fedora. Por suerte, el propio proyecto Fedora ofrece una aplicación súper sencilla llamada Fedora Media Writer que hace casi todo por ti desde macOS.

Entra en la web oficial de Fedora Workstation (sección de descargas) y descarga Fedora Media Writer para macOS. Obtendrás un archivo .dmg como cualquier otra app para Mac. Ábrelo, arrastra la aplicación si quieres al directorio de Aplicaciones o ejecútala directamente desde la imagen montada.

Conecta tu memoria USB y, en Fedora Media Writer, selecciona la edición de Fedora que quieras instalar (por ejemplo, Fedora Workstation con GNOME) y luego el dispositivo USB que has enchufado. La herramienta se encargará de descargar la imagen de Fedora y grabarla en el pendrive dejándolo listo para arrancar.

Al terminar, tendrás una USB booteable de Fedora. Esta unidad es útil incluso si solo quieres probar el sistema sin instalarlo todavía, porque permite ejecutar Fedora en modo “Live” desde la memoria, toquetear el escritorio, ver si te convence y, más adelante, decidir si realmente das el paso de instalarlo en el disco.

Arrancar tu Mac Intel desde la USB de Fedora

Cuando la USB esté preparada, apaga completamente el Mac. Después, enciéndelo manteniendo pulsada la tecla ALT (Option) desde el principio. En lugar de ver directamente la manzana de Apple, debería aparecer una pantalla con los discos y dispositivos desde los que puedes arrancar.

En ese menú de arranque, verás tu volumen de macOS y, además, la memoria USB con Fedora. Selecciona la USB con las teclas de flecha o el trackpad y confirma para que el Mac se inicie desde ahí. Si no aparece el menú, es posible que no hayas pulsado ALT lo bastante pronto; no pasa nada, apaga de nuevo y repite el proceso.

Arrancar en modo “Live” te mostrará el escritorio de Fedora sin tocar tu disco; por ahora no se ha instalado nada en tu disco; solo estás utilizando el sistema operativo directamente desde la USB, lo que te permite probar cosas sin riesgo.

Es probable que, al mirar el área de red, veas que no hay Wifi disponible porque todavía no están cargados los drivers de tu tarjeta inalámbrica. En este punto es cuando tendrás que usar el cable Ethernet o el móvil en modo punto de acceso USB para tener conexión mientras dejas el sistema a tu gusto.

Conexión a Internet provisional sin Wifi

Si no tienes un adaptador de Ethernet a mano, puedes recurrir a tu teléfono. Conecta tu móvil al Mac usando el cable de datos y, en el caso de Android, al ver las opciones en pantalla elige algo como “Transferencia de archivos” o “MTP” para establecer la conexión básica.

Luego entra en los ajustes del teléfono y busca el apartado de Zona Wi-Fi / Compartir conexión / Punto de acceso. Activa la función de compartir Internet por USB. En muchos modelos se llama “Anclaje por USB” o “Conexión USB”. Al hacerlo, Fedora detectará una nueva conexión de red por cable y deberías poder navegar.

En la barra superior o en la configuración de red de Fedora verás que aparece una conexión cableada activa. A partir de ese momento podrás usar el navegador para seguir esta misma guía desde Fedora, descargar actualizaciones o instalar paquetes sin depender de la Wifi interna.

Instalar Fedora en la partición creada (Mac Intel)

Una vez hayas trasteado un poco y veas que Fedora te convence, toca lanzar el instalador. Desde el escritorio Live encontrarás un icono para instalar Fedora en el disco duro. Al pulsarlo, se abrirá un asistente con varios pasos guiados.

En la parte del idioma y distribución de teclado, asegúrate de seleccionar el teclado Español Mac si tu portátil lleva teclado español de Apple. No es lo mismo “Español” a secas que “Español – Mac”; elegir el incorrecto puede hacer que algunas teclas comunes (como acentos, símbolos o la tecla de interrogación) no coincidan con lo que ves en el teclado físico.

El punto crucial del asistente es la sección de destino de la instalación y particionado. Por defecto, Fedora propondrá un particionado automático ocupando todo el disco, lo cual borraría macOS, algo que no queremos. Cambia esa opción a “particionado manual” o personalizado para poder usar la partición FAT/FAT32 que creaste en macOS.

Al entrar en el modo avanzado, verás la unidad física de tu Mac y, debajo, las diferentes particiones. Debería aparecer claramente tu partición de macOS y, a su lado, otra con el tamaño que reservaste para Fedora, posiblemente marcada como desconocida o FAT. No toques la de macOS; concéntrate solo en el espacio destinado a Linux.

Selecciona la partición para Fedora y deja que el instalador cree automáticamente los puntos de montaje que necesite (/, /home, etc.) dentro de ese espacio. Acepta los cambios cuando te lo pida, revisa que macOS no vaya a ser sobreescrito y continúa hasta que comience la copia real de archivos. Cuando termine, reinicia y, en el próximo arranque, podrás elegir si entras a macOS o a tu nuevo Fedora manteniendo ALT pulsado.

Primeros pasos en Fedora: ajustes básicos

Con Fedora ya instalado en tu partición, el primer arranque te pedirá crear un usuario y una contraseña, al estilo de lo que hace macOS la primera vez. Una vez dentro del escritorio, conviene dedicar unos minutos a ajustar detalles de teclado, idioma y trackpad para que la experiencia sea lo más cercana posible a la que tenías en tu Mac.

En la configuración del sistema, revisa las opciones del touchpad (clic con uno o dos dedos, desplazamiento, gestos, etc.) y adapta los atajos de teclado a tus preferencias. Si vienes de macOS, es normal que eches de menos la tecla Command. Para eso puedes instalar herramientas como “GNOME Tweaks” y remapear teclas para que, por ejemplo, la tecla Super o Command se comporte de una forma más familiar.

Es buena idea también ajustar el idioma del sistema y del usuario a Español (España) si quieres que todo (menús, aplicaciones por defecto, etc.) aparezca en castellano. Fedora se maneja bien con varios idiomas, así que no debería darte problemas en este sentido.

Actualizar Fedora desde el principio

Fedora en Mac

Antes de ponerte a instalar media docena de cosas, conviene dejar el sistema completamente actualizado. Puedes hacerlo desde la herramienta gráfica de software de Fedora, pero también desde la terminal con un único comando, que suele ser bastante más rápido.

Abre la aplicación de terminal (la podrás encontrar escribiendo “Terminal” en el buscador de aplicaciones) y ejecuta el siguiente comando para actualizar todos los paquetes del sistema:

sudo dnf -y update

La primera vez que uses “sudo” te pedirá la contraseña de tu usuario. Mientras escribe no verás asteriscos moviéndose ni nada por el estilo; es normal, pero el sistema está registrando lo que tecleas. Cuando termine, Fedora habrá descargado e instalado las actualizaciones más recientes, incluyendo parches de seguridad y correcciones de errores.

Ten en cuenta que, en la terminal, el pegado de texto funciona con Ctrl + Shift + V y no con el clásico Ctrl + V. Para copiar textos en la mayoría de aplicaciones se mantiene el típico Ctrl + C y Ctrl + V, pero en la terminal se reservan ciertos atajos para otras funciones.

Instalar RPM Fusion y otros repositorios importantes

En Fedora, la tienda de aplicaciones y el gestor de paquetes integrado no incluyen todo lo que puedas necesitar, sobre todo cuando hablamos de codecs multimedia o controladores propietarios. Por eso es tan útil añadir repositorios externos como RPM Fusion, que amplían muchísimo la lista de software disponible.

sudo dnf install https://download1.rpmfusion.org/free/fedora/rpmfusion-free-release-$(rpm -E %fedora).noarch.rpm https://download1.rpmfusion.org/nonfree/fedora/rpmfusion-nonfree-release-$(rpm -E %fedora).noarch.rpm

Una vez tengas RPM Fusion activo, ya podrás instalar drivers de Wifi, codecs de vídeo, reproductores multimedia avanzados y otras utilidades que no están en el repositorio estándar. Aprovecha también para añadir el paquete “fedora-workstation-repositories”, que habilita repos adicionales muy útiles en el escritorio:

sudo dnf install fedora-workstation-repositories

sudo rpm --import https://raw.githubusercontent.com/UnitedRPMs/unitedrpms/master/URPMS-GPG-PUBLICKEY-Fedora

sudo dnf -y install https://github.com/UnitedRPMs/unitedrpms/releases/download/17/unitedrpms-$(rpm -E %fedora)-17.fc$(rpm -E %fedora).noarch.rpm

Ya que estás, te puede venir muy bien disponer de Flatpak y Snap para instalar aplicaciones empaquetadas de forma independiente a la distro. Instálalos con:

sudo dnf -y install flatpak
sudo dnf install snapd
sudo ln -s /var/lib/snapd/snap /snap

Activar el Wifi en Macs con chip Broadcom (Fedora Intel)

Muchos modelos de Mac con Intel, como la MacBook Air 2017 con tarjeta Broadcom 4360, no tienen soporte Wifi listo nada más instalar Fedora. En estos casos, el repositorio de RPM Fusion resulta clave, porque desde ahí puedes instalar los controladores propietarios necesarios.

Con el equipo conectado provisionalmente a Internet (por cable o por el móvil), abre la terminal y ejecuta este comando para instalar el driver adecuado para la mayoría de tarjetas Broadcom:

sudo dnf install broadcom-wl

Cuando termine, reinicia el sistema. Al volver a entrar en Fedora, deberías ver las redes Wifi disponibles en el icono de red y poder conectarte introduciendo la contraseña de tu router. Si sigues sin Wifi, conviene comprobar exactamente qué modelo de tarjeta lleva tu Mac y buscar un tutorial específico para ese chip, porque no todos usan el mismo controlador.

Cambiar a Xorg si tienes problemas de rendimiento gráfico

En las versiones recientes de Fedora con GNOME, el servidor gráfico por defecto suele ser Wayland. Aunque tiene muchas ventajas técnicas, a veces da problemas de compatibilidad con ciertas aplicaciones, sobre todo si usas drivers propietarios o herramientas de captura de pantalla y vídeo. Si notas cosas raras (ventanas lentas, programas que no se ven bien…), puedes probar a cambiar a Xorg.

Para hacerlo, cierra la sesión. En la pantalla donde eliges el usuario, antes de escribir la contraseña, fíjate en la esquina inferior derecha: verás un icono en forma de engranaje. Al pulsarlo, aparecerán varias opciones de sesión GNOME. Selecciona la que indique algo como “GNOME on Xorg” y luego entra normalmente con tu usuario.

Si con ese cambio el escritorio va más fluido y las aplicaciones se comportan mejor, puedes alternando entre Wayland y Xorg desde ese mismo menú cada vez que inicies sesión.

Instalar codecs multimedia y otros extras

Para reproducir sin problemas la mayoría de formatos de audio y vídeo en Fedora es recomendable instalar un conjunto de codecs adicionales. Dependiendo de si usas GNOME o KDE Plasma como entorno de escritorio, hay comandos específicos que te ahorran trabajo.

sudo dnf -y install xine-lib xine-lib-extras xine-lib-extras-freeworld xine-lib-pulseaudio libdvdread libdvdnav lsdvd libdvbpsi ffmpeg ffmpeg-libs libmatroska xvidcore gstreamer-ffmpeg gstreamer-plugins-ugly

sudo dnf install gstreamer-plugins-bad gstreamer-plugins-ugly libdvdread libdvdnav lsdvd libdvbpsi ffmpeg ffmpeg-libs gstreamer-ffmpeg libmatroska xvidcore

sudo dnf install gstreamer1-{libav,plugins-{good,ugly,bad{-free,-nonfree}}} --setopt=strict=0

Sobre Flash, en la práctica ya no es necesario para casi nada en la web actual, pero si en algún caso concreto lo necesitas, podrías instalarlo con:

sudo dnf install flash-plugin

Java y otros componentes imprescindibles

En muchos tutoriales de Fedora verás que recomiendan tener al menos una versión de Java instalada, ya que ciertos programas y herramientas de desarrollo lo necesitan. Si quieres ir sobre seguro, puedes instalarlo con:

sudo dnf -y install java

También es un buen momento para revisar si necesitas otras librerías o herramientas específicas para tu trabajo o aficiones: por ejemplo, paquetes para desarrollo web, editores de código, aplicaciones de diseño, etc. La ventaja de haber añadido varios repositorios es que ahora tendrás disponibles muchas más opciones.

Arreglar la webcam de tu Mac en Fedora

Otro clásico en Macs con Intel es que la cámara integrada no funcione a la primera. Para comprobarlo, abre la aplicación Cheese, que viene instalada por defecto en muchas ediciones de Fedora, y mira si aparece la imagen de la webcam.

Si ves una pantalla negra o un error de dispositivo, significa que hay que instalar drivers adicionales o seguir un tutorial específico para tu modelo de MacBook, ya que no todas las webcams están soportadas de serie. Existen guías detalladas para distintas generaciones de MacBook Air y Pro que explican cómo cargar los módulos correctos y hacer que Fedora reconozca la cámara.

Volver a arrancar en macOS desde un Mac Intel

Después de instalar Fedora, es bastante probable que el Mac arranque por defecto en Linux. Eso no significa que macOS haya desaparecido; simplemente se ha quedado como una opción de arranque secundaria.

Para iniciar en macOS, apaga el equipo y, al encenderlo, mantén pulsada la tecla ALT, igual que hiciste para arrancar desde la USB. En el menú de discos de arranque aparecerá tu partición de macOS además de la de Fedora. Selecciónala y el sistema volverá a iniciar con la manzana como siempre.

Si te resulta pesado tener que pulsar ALT en cada arranque, puedes estudiar la posibilidad de instalar un gestor de arranque gráfico como rEFInd, que te muestra un menú bonito cada vez que enciendes el Mac y te deja elegir el sistema operativo. En este artículo no lo tratamos en detalle, pero es una opción a considerar si usas mucho el arranque dual.

Qué es Asahi Linux y por qué importa para los Mac con Apple Silicon

Hasta aquí hemos hablado sobre todo de Macs con procesador Intel, donde instalar Linux era relativamente directo. Con la llegada de los chips Apple Silicon (M1, M2, M3…), la cosa se complicó mucho: Apple usa un hardware muy cerrado y no facilita documentación para que otros sistemas operativos funcionen de forma nativa.

Aquí entra en juego Asahi Linux, un proyecto que se ha propuesto lograr que Linux funcione de verdad en los Mac con Apple Silicon, no solo en máquinas virtuales, sino directamente sobre el hardware. Para conseguirlo, sus desarrolladores han tenido que hacer ingeniería inversa masiva: estudiar cómo se comunica macOS con el procesador, la GPU, el audio, la gestión de energía, etc., y crear drivers propios sin ayuda oficial de Apple.

Uno de los logros más importantes de Asahi ha sido desarrollar un controlador gráfico funcional para la GPU de Apple, lo que permite usar un escritorio completo y fluido. También han conseguido soporte para Wifi, Bluetooth, audio, cámara y muchos otros componentes, y todo ello integrándolo de manera que conviva con macOS sin pisarse.

Para facilitar la vida al usuario, Asahi ha optado por basarse en Fedora, creando lo que llaman Fedora Asahi Remix, que es una variante de Fedora adaptada a los Apple Silicon. El instalador aprovecha el sistema de particiones de macOS y te permite configurar un arranque dual relativamente sencillo, sin “hackeos” profundos ni riesgos excesivos para tu instalación principal.

Limitaciones actuales de Asahi Linux en el día a día

A pesar del enorme avance, Asahi Linux todavía no es un sistema pensado para sustituir por completo a macOS en un Mac con Apple Silicon. Antes de lanzarte, conviene revisar la lista de compatibilidad de dispositivos que ofrecen en su web oficial (apartado “Device Support”).

En modelos como el MacBook Air M2, el soporte es bastante bueno: funcionan la pantalla, el trackpad, el Wifi, el Bluetooth, los altavoces, la cámara o la carga por MagSafe. Sin embargo, hay funciones que siguen limitadas o directamente no funcionan, por ejemplo la salida de vídeo por USB-C, el soporte completo de Thunderbolt/USB4 o el Touch ID.

Esto implica que, si usas a diario un monitor externo conectado por USB-C en un Mac que no tiene HDMI, vas a echarlo de menos seriamente. También hay algunos detalles menores, como que la señal Wifi puede ser algo más débil que en macOS o que ciertos elementos estéticos como el notch de la pantalla se gestionan con una barra negra en la parte superior del escritorio.

En cuanto al rendimiento, las pruebas muestran que Fedora Asahi Remix va realmente rápido y se siente muy fluido. Existen incluso perfiles de rendimiento para adaptar el consumo y la potencia según tus necesidades. Pero se han detectado situaciones puntuales en las que el portátil se calienta más de lo normal, por ejemplo al reproducir vídeos largos en YouTube mientras se instalan actualizaciones.

Todo esto hace que, a día de hoy, Asahi Linux sea ideal para experimentar, programar, probar software o usarlo en tareas concretas, pero no necesariamente como sistema único de producción si dependes de todo el ecosistema Apple al 100 %.

Instalar Fedora Asahi Remix en un Mac con Apple Silicon

Si asumidas las limitaciones quieres seguir adelante, verás que el proceso de instalación de Asahi Linux en un Mac con Apple Silicon está bastante automatizado. El equipo proporciona un único comando que descargas y ejecutas en la terminal de macOS, y a partir de ahí un asistente te va guiando.

curl https://alx.sh | sh

Después de pegarlo y pulsar Intro, el sistema te pedirá la contraseña de tu usuario administrador, porque el instalador necesita permisos elevados (root) para modificar particiones y configurar el arranque. Cuando aparezca en pantalla algo como “Press enter to continue”, pulsa Intro de nuevo para seguir.

Uno de los primeros pasos consiste en redimensionar la partición de macOS para liberar espacio para Asahi. Para indicarlo, tendrás que teclear la letra “r” cuando te lo solicite el asistente. Podrás definir cuántos GB quieres dejar para macOS o qué porcentaje del disco conservará el sistema principal.

Si te parece más cómodo, puedes hacer esta reducción de tamaño también desde la Utilidad de Discos de macOS antes de lanzar el instalador, pero el asistente de Asahi lo hace automáticamente. Según sus pruebas, hace falta al menos unos 30 GB libres para poder instalar Fedora Asahi Remix con cierta comodidad.

Redimensionado de particiones y selección de la instalación Asahi

Durante el proceso de redimensionado, el Mac puede quedarse aparentemente congelado durante un rato. El instalador te avisará de que esto es normal. Cuando te pida confirmación, tendrás que pulsar “y” para seguir adelante con los cambios.

Una vez completada la reducción de la partición de macOS, verás un mensaje del tipo “Resize complete”. En ese punto, vuelve a pulsar Intro para continuar. Si todo ha salido según lo previsto, el siguiente paso será iniciar la instalación real de Asahi escribiendo la letra “f” cuando te la soliciten en pantalla.

El asistente te mostrará entonces una lista de opciones de instalación, que suelen ser varias ediciones de Fedora Asahi Remix con diferentes entornos de escritorio (por ejemplo, KDE Plasma) y alguna alternativa adicional. Simplemente escribe el número de la opción que más te guste.

Luego tendrás que indicar cuánto espacio del que has liberado quieres dedicar a Linux. Si escribes “max”, Asahi utilizará todo el espacio libre disponible. También puedes elegir “min” para quedarse con el mínimo imprescindible o especificar manualmente la cantidad en GB.

El instalador te pedirá además que introduzcas un nombre para esta instalación (puede ser “Linux”, “Asahi” o lo que prefieras) y, en algún punto, volverá a solicitarte la contraseña de tu cuenta de macOS para autorizar ciertos cambios. Incluso te ofrecerá la posibilidad de enviar un informe anónimo de la instalación al equipo de Asahi para ayudarles a mejorar el soporte.

Primer arranque y configuración de Asahi Linux

Cuando el instalador haya terminado su trabajo, aparecerán unas instrucciones finales indicándote qué hacer. Básicamente, tendrás que apagar el Mac al pulsar Intro y esperar unos 20-25 segundos. Luego enciende el equipo manteniendo pulsado el botón de encendido hasta que aparezca la pantalla de selección de particiones.

En esa pantalla verás varias opciones de arranque, incluyendo la nueva partición de Asahi con el nombre que elegiste. Selecciónala para iniciar el proceso de configuración final. En este primer arranque es posible que se te pida iniciar sesión con tu Apple ID y autorizar determinados pasos.

Después aparecerá una ventana de terminal en la que tendrás que pulsar Intro para que empiece la fase final de instalación y configuración. A partir de ahí, el proceso es bastante automático: te irá haciendo unas pocas preguntas (zona horaria, usuario, etc.) y completará los pasos restantes sin que tengas que tocar demasiado.

Al finalizar, verás un mensaje que te indicará que todo ha ido bien. Cuando pulses de nuevo Intro, el Mac se reiniciará y, esta vez sí, se iniciará Fedora Asahi Remix con el entorno de escritorio que hayas elegido.

Debes tener en cuenta que, a partir de ahora, el arranque por defecto será Asahi Linux. Para volver a macOS necesitarás mantener pulsado el botón de encendido durante el inicio y seleccionar el volumen de macOS en el menú, de forma similar a lo que hacías con ALT en los Macs con Intel.

Experiencia real usando Fedora Asahi Remix en un MacBook Air M2

Una vez dentro de Fedora Asahi Remix, lo primero que llama la atención es que el rendimiento del sistema es muy bueno. El entorno de escritorio se mueve con fluidez, las animaciones van suaves y no se perciben grandes tirones en el uso normal, incluso en un modelo como el MacBook Air M2.

El Wifi y el Bluetooth suelen funcionar de forma bastante estable, con velocidades similares a las de macOS en la mayoría de pruebas, aunque la intensidad de la señal puede notarse algo más baja. Los gestos del trackpad y las teclas de función (brillo, volumen, reproducción multimedia) también están soportados, por lo que la sensación general es bastante cercana a lo que ofrece Apple.

Eso sí, hay ciertos detalles en los que se nota que el soporte aún está en desarrollo. Por ejemplo, al reproducir vídeos de YouTube mientras el sistema realizaba actualizaciones, se ha observado que el equipo se calienta más de lo habitual. Además, en los modelos con notch, la interfaz reserva una franja negra en la parte superior para evitar problemas, lo que puede resultar estéticamente algo raro.

Otro punto a tener en cuenta es que no podrás usar Google Chrome oficial en esta plataforma, ya que no existe versión ARM para Linux. La alternativa es usar Firefox (que viene instalado de serie y funciona muy bien) o Chromium, aunque este último tiene ciertas limitaciones, como no permitir sincronizar fácilmente todas las contraseñas con tu cuenta de Google tal y como harías en Chrome.

Por último, aunque no funcione Touch ID, el uso del sistema no se ve especialmente lastrado: introducir la contraseña a mano se vuelve algo rutinario. Lo que sí puede echarse más de menos es la imposibilidad de conectar monitores externos a través de USB-C o Thunderbolt en algunos modelos, algo decisivo si tu flujo de trabajo depende de una segunda pantalla.

Cómo desinstalar Asahi Linux y recuperar el espacio

Si tras un tiempo probando Asahi Linux decides que no encaja con tu uso diario o simplemente quieres recuperar todo el espacio para macOS, eliminarlo es relativamente sencillo. Básicamente, se trata de borrar las particiones de Asahi desde la Utilidad de Discos de macOS.

Arranca tu Mac en macOS, abre Utilidad de Discos y selecciona la unidad física principal. Pulsa el botón “Particionar” y espera a que cargue el esquema de particiones. Verás la partición “Macintosh HD” (o como se llame ahora tu volumen principal) y, a continuación, una o varias particiones adicionales que corresponden a Asahi Linux.

Identifica la primera partición inmediatamente posterior a Macintosh HD y asegúrate de que sea la de Asahi comprobando el nombre que aparece en la columna de la derecha. Una vez estés seguro, selecciónala y pulsa el botón “-” (menos) para eliminarla. Repite la operación con el resto de particiones que veas que pertenecen a Asahi.

Es muy importante que no borres la partición que aparece justo antes de Macintosh HD ni otras que el sistema necesite para arrancar, como las de recuperación. Limítate solo a las que sepas con certeza que son de Asahi. Cuando termines de eliminarlas, pulsa en “Aplicar” para que macOS reorganice el espacio y lo sume de nuevo a tu volumen principal.

En el siguiente reinicio, el Mac debería arrancar directamente en macOS, aunque es posible que tengas que introducir alguna contraseña adicional para desbloquear la unidad. Una vez hecho esto, no quedará rastro de Asahi ni de Fedora en tu equipo, y tendrás todo el espacio disponible otra vez para tu sistema principal.

Con todo lo anterior ya deberías tener una idea bastante clara de cómo instalar Fedora Linux paso a paso en tu Mac, tanto si tu equipo es Intel como si monta un chip Apple Silicon. Entre la instalación clásica con particiones manuales, las soluciones de conectividad y codecs, y el trabajo del proyecto Asahi para llevar Fedora a los M1 y M2, hoy es más fácil que nunca convivir entre macOS y Linux en un mismo Mac, siempre que tengas en cuenta las limitaciones de hardware y mantengas a buen recaudo una copia de seguridad por si un día decides volver a dejarlo todo como estaba.