Cómo The Mandalorian and Grogu ha usado Apple Vision Pro para dar el salto al IMAX

  • Jon Favreau ha utilizado Apple Vision Pro con software a medida para previsualizar The Mandalorian and Grogu en formato IMAX.
  • El visor recrea una sala de cine IMAX y permite comprobar encuadres y proporciones a escala real durante el rodaje.
  • La película se apoya también en motores como Unreal Engine y en tecnologías de videojuegos para la preproducción y los efectos.
  • El uso de un dispositivo de consumo en una superproducción abre la puerta a nuevos flujos de trabajo en la industria del cine europea y global.

The Mandalorian and Grogu con Apple Vision Pro

La nueva película The Mandalorian and Grogu no solo aspira a conquistar a los fans de Star Wars en la gran pantalla: también se ha convertido en un experimento tecnológico que está llamando la atención en todo el sector. Su director, Jon Favreau, ha desvelado que ha integrado el dispositivo Apple Vision Pro en pleno proceso de rodaje para poder ver la película como si ya estuviera proyectada en una sala IMAX.

Este enfoque, que combina un visor de consumo con software profesional a medida, plantea un cambio importante en la manera de planificar los planos para formatos de gran formato. En lugar de limitarse a los monitores tradicionales del set, Favreau ha optado por ponerse el casco y situarse virtualmente en una butaca de cine, algo que puede influir en cómo veremos la película cuando llegue a los cines de España y del resto de Europa.

Apple Vision Pro como «sala IMAX» portátil en el rodaje

The Mandalorian and Grogu en entorno IMAX

Favreau ha explicado que el problema de partida era muy concreto: rodar una película pensada para IMAX mientras se revisan las tomas en un simple monitor de plató. Por grande que sea la pantalla de referencia, no se acerca ni de lejos a la escala de una sala IMAX real, donde la imagen ocupa prácticamente todo el campo de visión del espectador.

Ante esa limitación, el equipo desarrolló un software específico que corre sobre Apple Vision Pro y que recrea una experiencia inmersiva de sala de cine IMAX. El director puede «sentarse» virtualmente en esa sala, observar el plano con la proporción correcta y verificar qué verá el público cuando la película se proyecte en ese formato.

Según ha detallado el propio cineasta, el flujo de trabajo consiste en ponerse el visor durante el rodaje o la revisión de tomas, y usarlo como punto de vista principal para encuadrar. De este modo, en lugar de imaginar cómo se adaptará la imagen a una pantalla gigantesca, puede comprobarlo al instante y ajustar el encuadre, la posición de los personajes o la profundidad de campo en función de esa referencia.

Favreau ha llegado a describir el Vision Pro como «básicamente el único punto de vista del director para encuadrar en IMAX» durante la producción de The Mandalorian and Grogu. No sería, por tanto, una simple curiosidad tecnológica que se usa de vez en cuando, sino una herramienta integrada en la toma de decisiones diarias en el set.

El dispositivo, con su elevado precio en el mercado de consumo, apenas supone una inversión relevante en el presupuesto de una superproducción, pero su impacto potencial es significativo: convierte un casco concebido para el gran público en un monitor de referencia a escala de sala comercial, algo que antes solo se podía aproximar de forma indirecta.

Un software a medida sobre hardware de consumo

En lo que respecta a la parte técnica, Favreau ha recalcado que el Apple Vision Pro no ha sido modificado a nivel físico; lo que ha hecho el equipo es desarrollar una capa de software propia que aprovecha las capacidades de visualización del visor. Esa aplicación es la que construye la simulación de la sala IMAX y coloca al director en el lugar del espectador.

No han trascendido todos los detalles de integración con las cámaras de rodaje, ni se ha especificado con exactitud si la señal que llega al visor es siempre en directo o si en algunos casos se trabaja con material ya grabado. Lo que sí se ha subrayado es que la solución se ha planteado como un uso «industrial» de una tecnología originalmente pensada para el usuario final, apoyándose en el ritmo de innovación que suele acompañar a los productos de consumo masivo.

El propio Favreau ha comparado este método con lo que ocurre en el mundo de los videojuegos y el hardware de gaming. En su opinión, cuando una tecnología pasa a ser masiva y orientada al gran público, el nivel de mejora constante y la variedad de soluciones crece mucho más rápido que en el caso de herramientas demasiado específicas o limitadas a un nicho profesional.

Ese razonamiento explicaría por qué se ha apostado por Vision Pro en lugar de sistemas diseñados exclusivamente para la industria del cine. El casco de Apple ofrece un amplio campo de visión, pantallas micro‑OLED de alta resolución y un entorno de desarrollo suficientemente flexible como para construir un «cine virtual» sobre él sin tener que diseñar el hardware desde cero.

En este contexto, el uso del visor en The Mandalorian and Grogu no se presenta como una campaña de márketing camuflada, sino como un ejemplo de cómo una superproducción de Star Wars puede aprovechar dispositivos disponibles en el mercado para resolver problemas muy concretos de planificación visual.

Continuidad en la apuesta tecnológica de Jon Favreau

El director ya había dado muestras anteriormente de su interés por las nuevas herramientas digitales. En la serie The Mandalorian para Disney+, fue uno de los primeros en explotar «The Volume», el sistema de pantallas LED de gran formato de Industrial Light & Magic que envuelve el escenario y genera fondos y luces más creíbles que un croma tradicional.

En la película The Mandalorian and Grogu, ese historial de innovación se amplía con el uso del Apple Vision Pro para IMAX. Favreau encadena así distintas tecnologías punteras: desde entornos LED fotorealistas en plató hasta previsualizaciones inmersivas de la sala de cine, pasando por motores gráficos propios del mundo del videojuego.

El cineasta ha mencionado en varias ocasiones herramientas como Unreal Engine, que se utilizan para previsualizar efectos especiales en tiempo real. Esta forma de trabajar permite bloquear escenas, probar movimientos de cámara o experimentar con la iluminación antes de rodar la versión definitiva, lo que reduce costes y mejora el control creativo.

En su visión, cuanto más se pueda pulir una escena antes de llegar al rodaje final, mejor será el resultado sobre la pantalla gigante. Esta filosofía, muy cercana a la que se ha usado durante décadas en la animación tradicional, encaja con la idea de utilizar el Vision Pro: todo se orienta a «acertar» el plano antes de gastar recursos en la toma definitiva.

Favreau también ha dejado claro que, aunque la inteligencia artificial acapare hoy buena parte de las conversaciones en la industria audiovisual, su interés se centra más en tecnologías que ya son estables y accesibles, capaces de potenciar el trabajo creativo humano sin sustituirlo. En ese sentido, motores de juego, pantallas LED y visores inmersivos forman parte de un conjunto de herramientas que el director considera ya maduras para integrarse en la producción cinematográfica.

Un caso singular dentro de la relación Apple-Star Wars

El empleo de Apple Vision Pro en The Mandalorian and Grogu se enmarca en una relación más amplia entre Apple, Disney y el universo Star Wars, que se ha ido consolidando en los últimos años. La aparición de Disney en eventos de Apple, con demostraciones de experiencias inmersivas ligadas a The Mandalorian, ha dejado claro que existe un interés mutuo por explorar nuevos formatos de consumo audiovisual.

No obstante, el ejemplo de Favreau es distinto: aquí no se trata de contenido diseñado para que el público lo vea con el casco, sino de usar ese mismo casco como herramienta interna de rodaje. Es decir, el Vision Pro no forma parte del producto final; forma parte del proceso que conduce a ese producto.

Hasta la fecha, la información disponible sobre esta experiencia procede directamente de declaraciones del director recogidas en distintas entrevistas y reportajes especializados. No se ha publicado, de momento, una documentación técnica detallada ni una confirmación oficial adicional por parte de los estudios implicados, más allá de lo que el propio Favreau ha ido contando.

Los datos que han trascendido tampoco permiten saber con precisión en cuántas secuencias IMAX se ha utilizado el visor, ni si ha sido una herramienta constante en todo el rodaje o se ha reservado para planos especialmente complejos. Algunas fuentes apuntan a que sirvió para «alinear algunas de esas vistas», lo que sugiere un uso significativo pero quizá no universal a lo largo de toda la película.

En cualquier caso, el hecho de que un dispositivo de consumo, con un precio claramente enfocado a los primeros adoptantes, haya sido incorporado en la cadena de producción de una superproducción de Star Wars, envía un mensaje claro a la industria: las fronteras entre tecnología doméstica y profesional son cada vez más difusas, y es probable que otros cineastas exploren caminos similares en proyectos futuros.

Impacto potencial en el cine que veremos en España y Europa

Para el público que verá The Mandalorian and Grogu en los cines españoles y europeos, el uso del Apple Vision Pro no será algo visible en pantalla, pero sí puede influir en aspectos clave como la composición de los planos, la escala y la legibilidad de la acción en formato IMAX. Un encuadre pensado directamente desde la butaca de una sala gigante puede resultar más claro y espectacular cuando la película llegue al circuito comercial.

Las salas IMAX de ciudades como Madrid, Barcelona o varias capitales europeas podrían beneficiarse especialmente de esta forma de trabajar, ya que el director ha tenido la oportunidad de comprobar, durante la producción, cómo se percibirán los personajes y los escenarios en ese tipo de pantalla. Desde la posición de Grogu en el encuadre hasta la relación de los fondos con los protagonistas, todo se ha podido ajustar con esa referencia en mente.

La adopción de este tipo de herramientas también puede servir de referencia para productoras y estudios en Europa, donde muchos cineastas buscan reducir costes sin renunciar a la ambición visual. Utilizar visores de consumo con software específico podría convertirse en una alternativa más asequible frente a sistemas de visualización dedicados o salas de proyección privadas para revisión de dailies.

A la vez, el movimiento de Favreau encaja con una tendencia más amplia en el sector: aprovechar la potencia de los motores de videojuego, las pantallas LED y los dispositivos inmersivos para acortar la distancia entre preproducción y rodaje. Si este experimento funciona en una franquicia tan visible como Star Wars, no sería extraño que estudios europeos empiecen a explorar soluciones parecidas en proyectos de gran formato o coproducciones internacionales.

Todo esto sucede mientras la película se prepara para su llegada a los cines, prevista para el mes de mayo, con especial atención al estreno en pantallas grandes y a proyecciones IMAX que intentarán sacar partido a este trabajo previo de encuadre y escala. Aunque para el espectador medio la tecnología utilizada detrás de las cámaras pase desapercibida, el resultado final podría notarse en la claridad y fuerza de las imágenes.

El caso de The Mandalorian and Grogu ilustra cómo un director que ya había destacado por su uso de «The Volume» y de motores como Unreal Engine da un paso más e incorpora un casco inmersivo de consumo para resolver un problema muy concreto: ver la película tal y como la verá el público de IMAX mientras todavía está a tiempo de cambiar cada plano. Se trata de una pieza más dentro de una evolución tecnológica que, sin hacer ruido estridente, está modificando la forma de rodar y planificar el cine comercial de gran espectáculo.

Bob iger
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