El incierto futuro de Bungie y la despedida de Destiny 2

  • La actualización Monumento de Triunfo marcará el final del soporte de contenido para la secuela el próximo 9 de junio.
  • El desarrollo de Destiny 3 se encuentra actualmente descartado debido a los desorbitados costes de producción y la cautela de Sony.
  • Bungie enfrenta una crisis interna con posibles despidos masivos tras la cancelación de proyectos como Shattered Cycle.
  • La comunidad de jugadores ha organizado un evento masivo para saturar los servidores y demostrar la vigencia de la saga.

Actualización final de Destiny 2 y Bungie

La industria del videojuego está a punto de presenciar el cierre de una etapa que ha durado más de una década. Bungie ha confirmado que el próximo 9 de junio se lanzará la que será la última gran actualización de contenido para su buque insignia, un movimiento que ha dejado a los guardianes con el corazón un poco encogido. Aunque los servidores seguirán operativos para quienes quieran seguir pegando tiros por el sistema solar, el flujo de expansiones y novedades constantes llega a su fin, marcando un punto de inflexión que muchos no terminan de digerir.

Este adiós no viene solo, ya que la sombra de la incertidumbre planea sobre las oficinas de un estudio que antaño fue el rey absoluto con Halo. Las voces críticas, incluyendo a veteranos del sector como Chet Faliszek, sugieren que la relación entre Sony y Bungie podría estar pasando por su momento más bajo. Se respira un ambiente en el que parece que a la multinacional japonesa ya no le convence tanto la joya que compró a precio de oro, especialmente tras unos resultados que no han terminado de cuajar como se esperaba en sus últimas apuestas de servicio en vivo.

Monumento de Triunfo y el descontento de los desarrolladores

Monumento de Triunfo en Destiny 2

Pese a lo agridulce de la situación, la actualización bautizada como Monumento de Triunfo se perfila como un regalo de despedida cargado de mimo. Los desarrolladores han decidido echar el resto y aplicar cambios que la comunidad llevaba pidiendo siglos, como el ajuste en la cadencia de los rifles automáticos o la implementación de catalizadores para todas las armas exóticas. Es casi como si hubieran decidido abrir la despensa y darlo todo antes de cerrar el chiringuito, lo que ha generado una oleada de entusiasmo entre los jugadores más fieles que ven esto como el parche más sólido en años.

Sin embargo, entre bambalinas la cosa no está para muchas fiestas. Se ha filtrado que gran parte de la plantilla de Bungie se enteró de la cancelación del soporte al mismo tiempo que el público general, lo que ha provocado un malestar interno considerable y una sensación de desamparo. Proyectos que estaban en marcha, como la expansión Shattered Cycle, se han quedado en un cajón, mientras que otros intentos fallidos como Edge of Fate o la colaboración con Star Wars denominada Renegades no lograron alcanzar los objetivos de ventas necesarios para mantener el barco a flote.

La quimera de Destiny 3 y los problemas de presupuesto

El futuro incierto de Destiny 3

Si alguien estaba esperando con ansias el anuncio de una tercera entrega numerada, mejor que se siente a esperar. Los informes más fiables apuntan a que Destiny 3 es poco más que un boceto que Sony no tiene ninguna intención de aprobar por ahora. El motivo es puramente económico: se estima que levantar un proyecto de tal magnitud desde cero costaría unos 500 millones de dólares, una cifra mareante que PlayStation no está dispuesta a soltar viendo cómo está el patio con los juegos como servicio y la saturación del mercado actual.

Además, el modelo de negocio de la saga parece haber tocado techo tras años de una estructura de DLC que para muchos era ya un lío difícil de seguir. El desgaste por el paso del tiempo ha hecho mella y, aunque se barajó relanzar el título bajo el nombre de Destiny Infinity para volver a una expansión anual de gran calibre, la idea fue descartada por ser demasiado arriesgada financieramente. Es un panorama complicado donde la nostalgia se choca de frente con la cruda realidad de los costes de producción en ciudades tan caras como Seattle.

Ante este escenario, los fans no se han quedado de brazos cruzados y han montado una campaña que ya supera el cuarto de millón de firmas para salvar la franquicia. Su gran apuesta es organizar un server slam el mismo día 9 de junio, con el objetivo de petar los servidores y mandarle un mensaje alto y claro a los peces gordos de Sony: hay ganas de Destiny. Quieren demostrar que el interés sigue ahí y que dejar morir esta IP sería un error garrafal, aunque está por ver si esta presión popular servirá para que en las oficinas se replanteen el futuro a largo plazo.

Mientras tanto, todas las miradas se centran en Marathon como la última bala que le queda a Bungie para demostrar su valía bajo el paraguas de Sony. Es una situación tensa porque, si este nuevo shooter de extracción no da el pelotazo, el estudio podría enfrentarse a una reducción de personal drástica que cambiaría la compañía para siempre. Estamos ante un momento de transición donde la comunidad se despide de sus personajes favoritos mientras cruza los dedos para que esta pausa sea solo un hasta luego y no un adiós definitivo, confiando en que el talento que dio vida a este universo encuentre la forma de seguir adelante en un mercado cada vez más hostil.