Fedora en Mac: características principales y cómo instalarlo

  • Fedora es una distribución Linux de vanguardia que encaja muy bien con los Mac Intel, ofreciendo un sistema moderno y soporte actualizado.
  • La instalación en Mac requiere preparar una partición, crear un USB booteable y cuidar el particionado manual para no borrar macOS.
  • Para un uso cómodo es clave activar repositorios extra, instalar drivers (especialmente wifi) y añadir códecs y software básico.
  • El arranque dual permite alternar entre Fedora y macOS, alargando la vida de los Mac Intel sin renunciar al sistema de Apple.

Fedora en Mac

Si tienes un Mac relativamente reciente y te pica la curiosidad por probar Linux, Fedora es una de las opciones más interesantes que puedes instalar en tu máquina. Muchos usuarios que vienen de macOS se sorprenden al ver lo bien que puede ir su MacBook con una distribución moderna de Linux, aunque el camino de instalación tiene sus peculiaridades y no es tan transparente como instalar una app desde la App Store.

En este artículo vamos a repasar con calma qué es Fedora, qué ofrece y cómo puedes instalarlo en tu Mac paso a paso, especialmente pensado para quien no tiene conocimientos técnicos y viene del mundo Apple. Verás qué necesitas preparar en macOS, cómo crear el USB de arranque, cómo instalar Fedora junto a macOS sin borrar nada, y qué ajustes conviene hacer después (drivers de wifi, códecs, repositorios extra, escritorio, etc.). También comentaremos qué tal rinde Fedora en un MacBook moderno y qué puntos fuertes o débiles te vas a encontrar.

Qué es Fedora y por qué instalarlo en un Mac

Fedora no es un sistema operativo creado desde cero, sino una distribución de Linux. Esto significa que está construido sobre el núcleo Linux y añade un conjunto de programas, herramientas de gestión de paquetes, entorno de escritorio y utilidades que se integran entre sí. No es Windows ni macOS, pero cumple el mismo papel: es un sistema para trabajar, navegar, programar, jugar un poco y hacer tu día a día.

Una de las señas de identidad de Fedora es que siempre va un pasito por delante en tecnología. Suele incluir las últimas versiones del kernel, de GNOME y de muchas herramientas, por lo que es muy apreciada por desarrolladores y usuarios que quieren probar lo más reciente antes que nadie. A diferencia de otras distros más conservadoras, Fedora incorpora pronto mejoras en seguridad, rendimiento y soporte de hardware.

Otro detalle clave es que Fedora sirve de base para Red Hat Enterprise Linux, una de las plataformas empresariales más importantes del mundo Linux. Lo que se prueba y pule en Fedora muchas veces acaba, de forma más estable y a largo plazo, en Red Hat. Esto hace que Fedora tenga una comunidad muy activa y un enfoque serio, aunque siga siendo totalmente accesible para usuarios domésticos.

Si vienes de macOS, Fedora puede transformar tu Mac con procesador Intel en una máquina muy potente para Linux. Hay usuarios que, por ejemplo, han instalado Fedora en un MacBook Pro de 2017 y comentan que el equipo se siente como un “cañón” con esta distribución. Es cierto que macOS Catalina o versiones posteriores funcionan muy bien en este hardware, pero Fedora puede darle una segunda vida cuando Apple vaya dejando de lado estos Mac con CPU Intel.

Ahora bien, conviene ser sincero: montar Fedora en un Mac Intel no es tan cómodo como comprar directamente un portátil pensado para Linux. Hay que invertir tiempo en preparar particiones, crear el USB, lidiar con drivers (sobre todo de wifi y webcam en algunos modelos) y ajustar cosas como el sistema gráfico (Wayland vs Xorg). Si vas justo de paciencia o no te apetece trastear, quizá te convenga plantearte otra máquina; pero si te gusta cacharrear un poco, la recompensa suele merecer la pena.

Arquitecturas compatibles y tipos de imágenes de Fedora

Antes de lanzarte a descargar nada, viene bien entender qué versión de Fedora necesitas según tu hardware. No todas las imágenes sirven para todos los equipos y, aunque en Mac la cosa es sencilla, es útil conocer las diferentes arquitecturas y formatos que ofrece el proyecto.

En la mayoría de los Mac con procesador Intel (MacBook, MacBook Pro, MacBook Air), la arquitectura adecuada de Fedora es x86_64. Esta misma variante también sirve para procesadores Intel Core, Pentium 4 y Xeon clásicos, así como para múltiples CPUs AMD como Athlon 64, Athlon II, Sempron64, Phenom, Fusion, Bulldozer y Opteron. Si tu Mac es de los últimos años con Intel, esta es prácticamente seguro la opción correcta.

Fedora también ofrece versiones para Arm. Para algunos equipos de placa única modernos y sistemas compatibles con los estándares SBSA y SystemReady Arm, se utiliza la arquitectura aarch64. Hay incluso imágenes armhfp para ciertas placas Arm más antiguas. Esto es más relevante si quieres montar Fedora en un miniPC o en dispositivos ARM específicos, no tanto en tu Mac Intel.

En cuanto a tipos de imagen, Fedora distribuye varias opciones según cómo quieras instalar. Una de las más habituales es la imagen DVD: arranca directamente el entorno de instalación gráfico y te permite elegir entre un buen surtido de paquetes. En algunas ediciones, como cuando se ofrecía Fedora Server, esta imagen llegó a ser la única opción estándar.

Otra alternativa es la imagen de instalación por red, conocida como netinstall. Esta ISO arranca el instalador, pero en lugar de incluir todos los paquetes en el propio medio, tira de los repositorios en línea de Fedora. Gracias a esto, desde un único ISO netinstall puedes instalar cualquier edición o personalizar completamente la selección de software, siempre que tengas conexión a Internet durante la instalación.

Para dispositivos ARM, Fedora suele proporcionar imágenes ya preparadas del sistema de archivos. La idea es simple: escribes la imagen en una tarjeta SD o memoria USB y el dispositivo arranca ya con un sistema Fedora listo para usar. No es algo típico en Mac, pero sí para placas como Raspberry Pi y similares.

También existen imágenes específicas para la nube. Son sistemas de archivos muy minimalistas, con pocos paquetes instalados, pensados para integrarse con plataformas cloud. Su uso fuera de entornos de nube no está soportado, así que para un Mac doméstico no son la opción adecuada.

Por último, Fedora ofrece unas pequeñas imágenes de arranque disponibles en boot.fedoraproject.org. Se pueden grabar en CD, USB o incluso en disquetes antiguos. Estos mini-medios se encargan de cargar el entorno de instalación desde los servidores de Fedora y actuar como un ISO de instalación en red, muy útiles para instalaciones ligeras o remotas.

Por qué Fedora encaja bien si vienes de macOS

Si eres usuario de Mac y no te consideras nada técnico, Fedora puede darte un susto al principio… pero está más cerca de lo que crees. El entorno de escritorio por defecto, GNOME, es bastante minimalista, limpio y recuerda en algunos aspectos a la filosofía de macOS: todo muy ordenado, pocos elementos en pantalla y foco en la usabilidad.

En los Mac con Intel que ya no están en primera línea para Apple, Fedora es una vía estupenda para alargar su vida útil. A medida que macOS deja de actualizarse para ciertas generaciones de ordenadores, Linux rellena ese hueco ofreciendo un sistema moderno, con kernel nuevo, soporte de hardware actualizado y aplicaciones recientes.

Eso sí, la instalación en un Mac no es un “siguiente, siguiente y listo”. En algunos modelos, sobre todo MacBook Air y Pro de ciertas generaciones, vas a encontrarte con temas como la falta de drivers de wifi de serie o el comportamiento de la webcam. Nada dramático, pero requiere seguir unos cuantos pasos adicionales tras la instalación para que todo funcione como esperas.

Una ventaja interesante es que Fedora no obliga a que abandones macOS. Puedes configurar un arranque dual, de manera que al encender el Mac puedas elegir si usar macOS o Fedora. Esto te permite experimentar poco a poco con Linux, mantener tus programas de siempre y, si algo no sale como esperabas, volver a tu sistema original sin perderlo.

Conviene tener en mente que Apple está apostando fuerte por sus propios chips (Apple Silicon), y eso deja a los Mac Intel en una especie de “tierra de nadie” a medio plazo. En ese contexto, distribuciones como Fedora tienen la oportunidad de impedir que estos equipos caros terminen olvidados en un cajón, a pesar de seguir siendo perfectamente válidos en cuanto a potencia.

Requisitos previos y preparación en macOS

Antes de tocar particiones o instalar nada, el primer mandamiento es hacer una copia de seguridad completa de tu Mac. Puedes usar Time Machine o el método que prefieras, pero asegúrate de que puedes restaurar tu sistema en caso de que algo se tuerza. Quizá no la necesites nunca, pero cuando hace falta y no la tienes, el disgusto es importante.

También vas a necesitar una memoria USB en buen estado, preferiblemente de al menos 4 GB (mejor 8 GB o más) para crear el USB booteable. Evita pendrives muy antiguos o maltratados, porque una instalación de sistema se puede venir abajo por errores de lectura o escritura en mitad del proceso.

Hay un punto delicado en los MacBook Air y Pro: la conexión a Internet durante y después de la instalación. Fedora, de serie, no suele traer los drivers de algunas tarjetas wifi de Apple, por lo que al arrancar el sistema por primera vez te puedes encontrar sin wifi. Para evitar problemas, tienes dos opciones: usar un cable Ethernet con el adaptador correspondiente para tu Mac o, si no tienes, compartir la conexión del móvil mediante USB (lo explicaremos más abajo).

Otro aspecto importante es elegir la edición de Fedora que vas a instalar. Para un usuario normal que viene de macOS, Fedora Workstation es la opción lógica: incluye GNOME como escritorio predeterminado, herramientas de oficina, navegador, utilidades básicas y un entorno muy pulido. Si más adelante te apetece cambiar de escritorio (por ejemplo a KDE Plasma), lo podrás hacer desde la propia Fedora sin necesidad de reinstalar.

Por último, mentalízate: vas a necesitar un poco de paciencia y tolerancia a la frustración. No porque Fedora sea especialmente complicada, sino porque vienes de un ecosistema como el de Apple donde todo está muy controlado. En el mundo Linux hay más pasos manuales, comandos en terminal y pequeños ajustes. Si entras con esta idea en mente, la experiencia puede ser hasta divertida.

Crear espacio en el disco: particionar en macOS

Para que Fedora pueda convivir con macOS, necesitas reservarle un trozo de tu disco. Esto se hace desde la herramienta Utilidad de Discos en macOS, creando una nueva partición. No es lo mismo que crear un volumen dentro de APFS: aquí hablamos de dividir físicamente el espacio para que cada sistema tenga su zona independiente.

Cuando abras Utilidad de Discos y elijas tu disco principal, es probable que macOS te recomiende crear un volumen en lugar de una partición. Este mensaje lo vas a ignorar conscientemente. La razón es que Fedora necesita un sistema de archivos que macOS no entiende, y viceversa. No es viable que ambas cosas compartan exactamente el mismo “bloque” sin separarlo antes.

En la herramienta de particionado, pulsa el botón con el símbolo + para añadir una nueva partición. Verás una especie de gráfico circular donde podrás ajustar manualmente cuánto espacio dais a Fedora. En algunas máquinas, como ciertos Mac más antiguos o con poca capacidad, puede costar asignar más de 100 GB; si te pasa, no te obsesiones, porque Fedora es bastante ligera y es posible trabajar con ese tamaño.

Asegúrate de elegir como formato de esa nueva partición FAT o FAT32. A estas alturas solo es una forma de “marcar” el espacio para que luego el instalador de Fedora pueda reformatearlo a sus propios sistemas de archivos (como ext4). Si cometes un error al crear la partición, puedes borrarla y repetir el proceso sin problema, siempre con cuidado de no tocar la parte donde vive macOS.

En este tutorial no entraremos en formatos más avanzados de particionado ni en borrarlo todo para instalar solo Fedora. Esas opciones existen, pero son más radicales: implican formatear completamente el disco y, si quieres conservar macOS, reinstalarlo después en otra partición. Para quien empieza, lo más sensato es mantener macOS y crear un espacio nuevo para Fedora de la forma más estándar posible.

Crear el USB booteable con Fedora

El siguiente paso es construir un USB de arranque que contenga Fedora. Piensa en él como un mini sistema que corre directamente desde la memoria externa: primero te permitirá probar Fedora en modo “Live” y, si te convence, hacer la instalación completa en el disco duro.

La forma más sencilla de crear este USB en macOS es utilizar Fedora Media Writer, una herramienta oficial que te guía prácticamente de la mano. Desde tu Mac, visita la web de descarga de Fedora Workstation y baja el paquete para macOS. El enlace habitual es https://getfedora.org/es/workstation/download/, donde encontrarás la opción para tu sistema.

Una vez descargado el archivo .dmg, ábrelo como cualquier otra aplicación en macOS. No es obligatorio moverlo a la carpeta de Aplicaciones (aunque puedes hacerlo si quieres tenerlo más controlado). Lanza Fedora Media Writer, selecciona la edición de Fedora Workstation que te interese y elige tu memoria USB como destino. La herramienta se encargará de descargar la imagen y grabarla correctamente.

Al terminar el proceso, tendrás tu USB booteable listo para arrancar Fedora Live. Esto significa que podrás encender el Mac, arrancar desde el USB y usar Fedora sin instalar nada todavía en el disco interno. Es perfecto para comprobar que el sistema te gusta, que el teclado responde, que la pantalla se ve bien y que, en general, no hay sorpresas gordas antes de dar el salto definitivo.

Arrancar el Mac desde el USB de Fedora

Para iniciar tu Mac desde el USB con Fedora, tendrás que usar la tecla de selección de arranque. En muchos modelos de Mac con Intel, esta tecla es Alt (u Opción). El procedimiento es sencillo pero requiere algo de timing.

Apaga completamente la máquina y vuelve a encenderla manteniendo pulsada la tecla Alt. Si lo has hecho a tiempo, en lugar de ver directamente la manzana de Apple, aparecerá una pantalla de selección de disco de arranque. Verás tu disco habitual de macOS y, además, la unidad USB con Fedora.

Si en el primer intento solo ves arrancar macOS, probablemente no has mantenido Alt lo bastante pronto. No pasa nada, simplemente apaga el equipo de nuevo e inténtalo otra vez, pulsando la tecla justo en cuanto escuches el sonido de arranque o veas que el equipo se enciende.

Selecciona la unidad USB y deja que el sistema cargue Fedora Live. En esta fase aún no estás instalando nada en tu disco duro interno: el sistema corre íntegramente desde el pendrive, por lo que puedes explorarlo sin riesgo. Es muy posible que notes que el wifi no funciona de primeras, algo esperado en algunos Mac, así que ten a mano el cable Ethernet o el móvil para compartir internet.

La sesión Live te permite decidir si Fedora es para ti. Puedes abrir el navegador, ver cómo se mueve el escritorio, probar el teclado, echar un vistazo a las aplicaciones preinstaladas… Si ves que te gusta la experiencia, tendrás un icono o una opción clara para iniciar el instalador en el disco duro.

Conseguir conexión provisional a Internet

Fedora en Mac: características principales y cómo instalarlo

En bastantes modelos de Mac, Fedora no incluye los drivers de la tarjeta wifi de Apple en la instalación base. Esto hace que, recién arrancado Fedora Live o tras instalarlo, te encuentres sin redes inalámbricas disponibles. Es algo que se puede arreglar, pero requiere una conexión provisional.

La opción más simple, si dispones de ella, es conectar el Mac mediante un cable Ethernet. Si tu equipo solo tiene puertos USB-C o Thunderbolt, necesitarás un adaptador a Ethernet. Una vez conectado, Fedora suele reconocer sin problema la interfaz de red cableada y podrás navegar al menos mientras instalas actualizaciones y drivers.

Si no tienes cable ni adaptador, puedes recurrir a tu teléfono móvil como salvavidas. Conecta el móvil al Mac con el cable de datos y, en el teléfono, activa la función equivalente a “Punto de acceso móvil” o “Compartir conexión”, concretamente la opción de conexión por USB. En Android suele encontrarse en Ajustes > Punto de acceso y anclaje de red > Anclaje USB.

Una vez activada la conexión USB en el móvil, Fedora debería detectar una interfaz de red nueva y mostrarte que estás conectado por cable. A partir de ahí, deberías poder abrir el navegador y descargar lo que necesites. Recuerda desactivar luego esta opción en el móvil si no quieres que siga compartiendo datos.

Con esta red temporal disponible podrás seguir el resto de pasos: instalar Fedora en el disco duro, descargar los repositorios extra y, más adelante, los drivers específicos de tu tarjeta wifi. Es un pequeño rodeo inicial, pero muy habitual cuando se trabaja con hardware Apple bajo Linux.

Instalar Fedora en el disco del Mac

Cuando estés cómodo en la sesión Live y tengas conexión, es momento de lanzarte a la instalación real en el disco duro. El instalador de Fedora es bastante claro, pero hay un punto clave en el que debes tener especial cuidado: el particionado.

Al iniciar el instalador, elige el idioma, la distribución del teclado (muy recomendable seleccionar “Español Mac” si tu teclado físico es de ese tipo) y la zona horaria. Configurar bien el teclado desde el principio te ahorrará quebraderos de cabeza con símbolos raros y tildes. Si eliges un genérico “Español” de otro país, puede que no coincida exactamente con tu teclado de Mac y luego tengas que corregirlo a mano.

En el apartado de selección de destino de instalación, Fedora suele proponer un particionado automático. Aquí es donde debes frenar y cambiar a la opción de particionado manual o personalizado. No queremos que el instalador reescriba todo el disco y borre macOS; la idea es aprovechar la partición que creaste en macOS para alojar Fedora.

En la pantalla de almacenamiento personalizado verás tu disco físico principal y, dentro, varias particiones. Una de ellas corresponderá a la parte de macOS (APFS o similar) y aparecerá como “desconocida” o con un sistema no Linux. Otra, la que creaste como FAT o FAT32, será el espacio que destinaremos a Fedora. Obviamente, no toques la partición donde vive macOS.

Selecciona la partición que reservaste para Fedora y marca la opción para que el instalador cree automáticamente los puntos de montaje. El instalador suele generar de forma inteligente la raíz (/), quizá una partición /home y la partición EFI necesaria para el arranque, respetando la zona de macOS. Revisa que solo se vaya a modificar la partición que tú elegiste y no todo el disco.

Una vez confirmados los cambios, da luz verde a la instalación y espera a que termine. El proceso puede tardar un rato, pero no requiere demasiada intervención. Al finalizar, te pedirá reiniciar el sistema. Apaga, retira el USB y arranca de nuevo, esta vez dejando que el Mac inicie directamente en Fedora o, si fuera necesario, seleccionándolo desde el gestor de arranque.

Primer arranque en Fedora y ajustes iniciales

En el primer arranque tras la instalación, Fedora te guiará por unos pasos básicos de configuración. Crearás tu usuario, pondrás una contraseña y, si procede, aceptarás algunas opciones de privacidad. Una vez dentro del escritorio, ya estarás en tu nuevo sistema operativo.

Es buen momento para ajustar algunos detalles de usabilidad que, viniendo de macOS, marcan la diferencia. Por ejemplo, en la sección de Configuración puedes ir al apartado del trackpad y de teclado para adaptar los gestos, la velocidad del cursor, la pulsación secundaria y los atajos. Si no te gusta presionar físicamente el trackpad, puedes activar el toque ligero, etc.

Otra tarea recomendable nada más entrar es actualizar el sistema. Aunque acabes de instalar, Fedora trae la versión de los paquetes tal y como estaban en la fecha en que se generó la ISO; entre tanto, habrán salido parches y mejoras. Abre la terminal (búscala como “Terminal” entre las aplicaciones) y ejecuta:

Ejecuta: sudo dnf -y update

Este comando descargará e instalará todas las actualizaciones disponibles utilizando DNF, el gestor de paquetes de Fedora. Te pedirá tu contraseña y, si hay mucho por actualizar, tardará un rato. Es normal. Cuando termine, tendrás una base más reciente y segura sobre la que seguir trabajando.

Si nunca has usado la terminal, conviene recordar cómo copiar y pegar comandos. En la mayoría de aplicaciones gráficas de Fedora, se usa Ctrl + C para copiar y Ctrl + V para pegar, igual que en otros sistemas. Sin embargo, en la terminal, para pegar suele emplearse Ctrl + Shift + V. Es un pequeño cambio respecto a macOS, donde estabas acostumbrado a la tecla Cmd.

Instalar RPM Fusion y otros repositorios útiles

De serie, Fedora viene con sus propios repositorios oficiales, algo así como la “tienda” principal de software. Sin embargo, por políticas de licencias y otros motivos, algunas aplicaciones y drivers no están ahí. Para cubrir ese hueco, lo habitual es añadir repositorios adicionales como RPM Fusion, muy popular entre usuarios de Fedora.

RPM Fusion se divide en dos ramas: free (libre) y nonfree (software no completamente libre o con restricciones). Para activarlas, abre de nuevo la terminal y ejecuta el siguiente comando, que instalará ambos repositorios:

Añade RPM Fusion: sudo dnf install https://download1.rpmfusion.org/free/fedora/rpmfusion-free-release-$(rpm -E %fedora).noarch.rpm https://download1.rpmfusion.org/nonfree/fedora/rpmfusion-nonfree-release-$(rpm -E %fedora).noarch.rpm

Con esto se amplía bastante la cantidad de programas disponibles en tu sistema, incluidas muchas aplicaciones multimedia y drivers de hardware. Conviene hacerlo al principio, antes de ponerte a instalar cosas, para no tener que repetir procesos.

Además de RPM Fusion, hay otros repositorios que pueden interesarte en el día a día. Por ejemplo, el grupo de repositorios “Fedora Workstation” aporta paquetes adicionales pensados para el entorno de escritorio estándar. Puedes instalarlos con:

Activa repo Workstation: sudo dnf install fedora-workstation-repositories

También existe UnitedRPMs, un repositorio comunitario con mucho software adicional. Para usarlo, primero importas su clave GPG:

Importa clave URPMS: sudo rpm --import https://raw.githubusercontent.com/UnitedRPMs/unitedrpms/master/URPMS-GPG-PUBLICKEY-Fedora

Y después instalas el paquete que añade el repositorio a tu sistema:

Añade UnitedRPMs: sudo dnf -y install https://github.com/UnitedRPMs/unitedrpms/releases/download/17/unitedrpms-$(rpm -E %fedora)-17.fc$(rpm -E %fedora).noarch.rpm

Por último, merece la pena instalar y usar formatos de paquetes universales como Flatpak y Snap. Con Flatpak puedes acceder a un montón de aplicaciones desde Flathub, y con Snap lo mismo desde la tienda de Canonical. Para tenerlos listos, ejecuta:

Prepara Flatpak y Snap: sudo dnf -y install flatpak
sudo dnf install snapd
sudo ln -s /var/lib/snapd/snap /snap

Drivers de wifi en Mac (Broadcom y compañía)

Uno de los puntos que más suele preocupar a quien instala Fedora en un MacBook es el wifi. Muchos modelos de Mac, como el MacBook Air 2017, montan tarjetas Broadcom (por ejemplo, la BCM4360). Sin el driver correcto, Fedora no detecta las redes inalámbricas, lo que resulta bastante frustrante.

Para tarjetas Broadcom, una solución habitual es instalar el paquete broadcom-wl desde los repositorios que ya activaste. De nuevo, en la terminal, basta con lanzar:

Driver Broadcom: sudo dnf install broadcom-wl

Este paquete proporciona los controladores necesarios para que la tarjeta wifi Broadcom funcione en Fedora. Una vez completada la instalación, reinicia el sistema y, al volver a entrar, deberías ver en el área de redes las wifi disponibles. Conéctate a la tuya, introduce la contraseña y comprueba que la navegación va fluida.

Hay que recalcar que cada modelo de Mac es un mundo. El comando anterior funciona muy bien para ciertas tarjetas Broadcom, pero en otros equipos puede requerirse un procedimiento ligeramente distinto. Existen guías específicas para casos concretos (por ejemplo, tutoriales paso a paso para Fedora 30, 33, etc.), así que si tu modelo es diferente, quizá tengas que buscar qué driver exacto necesitas. Lo bueno es que, una vez solucionado, el wifi se comporta como en cualquier otro portátil.

Wayland, Xorg y elección de sesión en GNOME

Fedora, en sus versiones recientes, suele usar Wayland como sistema gráfico predeterminado. Wayland es una tecnología más moderna para gestionar la parte gráfica y las ventanas, pero en algunos casos todavía puede dar pequeños problemas con ciertas aplicaciones, drivers o configuraciones.

Si notas que alguna aplicación va rara, lenta o con errores gráficos, una recomendación práctica es iniciar sesión usando Xorg. Esto se elige desde la propia pantalla de login: cuando aparezca tu usuario, antes de poner la contraseña, verás en la esquina inferior (normalmente derecha) un icono de engranaje. Haz clic ahí y se desplegarán varias opciones de sesión GNOME.

Selecciona la variante de GNOME que pone algo como “GNOME on Xorg”. Esta opción utiliza el servidor X.Org de toda la vida, que en muchos casos se comporta de forma más predecible con drivers propietarios o hardware peculiar. No pierdes funcionalidades esenciales y, si en el futuro quieres volver a probar Wayland, puedes cambiarlo de nuevo desde ese mismo menú.

Para un usuario que viene de macOS y solo quiere que todo funcione sin calentarse la cabeza, Xorg suele ser la elección más tranquila. Wayland está avanzando mucho y, con el tiempo, se irá consolidando como estándar, pero de momento es útil saber que tienes esta alternativa a un solo clic.

Instalar códecs multimedia y software básico

Recién instalado, Fedora puede no ser capaz de reproducir todos los formatos de audio y vídeo que usas a diario. Por motivos legales y de licencias, muchos códecs no se incluyen en la base del sistema. Para evitarte sorpresas al abrir un vídeo o una película, conviene instalar un buen paquete de códecs desde los repositorios adicionales.

Si usas KDE Plasma como escritorio, hay un conjunto de paquetes específicos que te resultarán útiles:

Paquetes multimedia (KDE): sudo dnf -y install xine-lib xine-lib-extras xine-lib-extras-freeworld xine-lib-pulseaudio libdvdread libdvdnav lsdvd libdvbpsi ffmpeg ffmpeg-libs libmatroska xvidcore gstreamer-ffmpeg gstreamer-plugins-ugly

En el caso de GNOME, la lista se ajusta un poco, pero la idea es la misma:

Paquetes multimedia (GNOME): sudo dnf install gstreamer-plugins-bad gstreamer-plugins-ugly libdvdread libdvdnav lsdvd libdvbpsi ffmpeg ffmpeg-libs gstreamer-ffmpeg libmatroska xvidcore

Más allá del escritorio concreto, puedes instalar un paquete de códecs más general para cubrir la mayor parte de las necesidades:

Códecs generales: sudo dnf install gstreamer1-{libav,plugins-{good,ugly,bad{-free,-nonfree}}} --setopt=strict=0

En cuanto a Flash, muchos usuarios prefieren no instalarlo ya que está obsoleto y apenas se usa. Si en algún momento necesitas específicamente el plugin de Flash por un motivo muy concreto, existe la opción:

Flash (opcional): sudo dnf install flash-plugin

Además de los códecs, es buena idea instalar un conjunto mínimo de herramientas generales. Por ejemplo, Java sigue siendo un requisito de algunas aplicaciones, así que puedes instalarlo con:

Java (opcional): sudo dnf -y install java

Y por supuesto, no olvides programas como un reproductor multimedia (VLC), un gestor de correo (Thunderbird) o utilidades de compresión (p7zip), que puedes instalar desde DNF o vía Flatpak y Snap según prefieras, para tener tu entorno casi tan completo como el que tenías en macOS.

Webcam y otros detalles de hardware en Mac

Otro componente que a veces se resiste en los Mac con Fedora es la webcam integrada. Dependiendo del modelo, Fedora puede reconocerla directamente o requerir algún ajuste adicional. Una forma rápida de comprobarlo es abrir la aplicación Cheese, que suele venir instalada por defecto.

Si al abrir Cheese ves tu cara sin problema, perfecto: la cámara funciona y no tienes que hacer nada más. En cambio, si la aplicación no detecta ningún dispositivo o muestra un error, probablemente toque seguir alguna guía específica para tu modelo de MacBook, ya que en algunos casos la webcam necesita firmware o módulos adicionales.

En la red circulan tutoriales concretos para hacer funcionar la webcam en determinados MacBook Air y Pro con Fedora. Lo normal es que impliquen instalar un driver, cargar un módulo del kernel o descargar un firmware desde una fuente autorizada. Es algo más técnico, pero suele hacerse una única vez y queda resuelto.

En general, casi todo el hardware esencial de los Mac con Intel termina funcionando bien en Fedora: teclado, trackpad, puertos USB, HDMI/Thunderbolt (con sus matices), audio por altavoces y auriculares, etc. Los puntos más delicados suelen ser wifi, webcam y, en ocasiones, algunos gestos avanzados del trackpad. Nada que no se pueda pulir con algo de investigación.

GNOME, KDE Plasma y otros escritorios en Fedora

Fedora Workstation llega con GNOME como entorno principal, muy minimalista y orientado a la productividad. Para muchos usuarios que vienen de macOS, GNOME se siente bastante natural: escritorio limpio, bandeja superior, menú de aplicaciones ordenado… Si te gusta esa estética, puedes quedarte con GNOME sin ningún problema.

Si, en cambio, prefieres un escritorio más clásico, con barra de tareas tradicional y muchas opciones de personalización, KDE Plasma es una alternativa fantástica. En Fedora se instala fácilmente con un grupo de paquetes:

Instala KDE: sudo dnf groupinstall "KDE Plasma Workspaces"

Una vez instalado KDE, puedes activar SDDM como gestor de inicio si quieres una experiencia más centrada en Plasma:

Habilita SDDM: sudo systemctl enable sddm.service --force

Tras reiniciar, en la pantalla de inicio podrás elegir qué sesión quiero usar: GNOME o KDE Plasma. Basta con seleccionar la que te apetezca antes de poner la contraseña. Es una forma muy cómoda de ir probando diferentes entornos sin reinstalar nada ni perder tus datos.

Si lo que buscas es algo más ligero aún, Fedora también ofrece escritorios como XFCE o LXQt. Estos consumen menos recursos y pueden ser interesantes si tu Mac ya tiene unos años y va justo de RAM. En pruebas habituales, una instalación de Fedora reciente con GNOME puede rondar 1,6 GB de RAM en reposo, algo razonable para un escritorio moderno, pero en equipos muy antiguos quizá XFCE o similares se sientan más ágiles.

Rendimiento de Fedora en un Mac Intel y uso diario

En la práctica, Fedora suele aprovechar muy bien el hardware de un MacBook moderno con procesador Intel. Usuarios que lo han probado en modelos como el MacBook Pro 2017 describen la experiencia como sorprendentemente rápida, con el equipo respondiendo con mucha soltura en tareas de oficina, desarrollo, navegación intensiva e incluso algo de multimedia.

En cuanto a consumo de recursos, una instalación estándar con GNOME tiende a usar alrededor de 1,5-1,6 GB de RAM en estado inactivo. Para un portátil de 8 GB o más, esto deja margen de sobra para trabajar con varias apps a la vez. En equipos más ajustados, cambiar a un escritorio ligero puede marcar la diferencia.

Desde el punto de vista energético, la gestión de batería en Linux ha mejorado mucho, aunque no siempre iguala al 100 % la eficiencia de macOS. Tenlo en cuenta si dependes de la máxima duración posible lejos del cargador. Aun así, con algunas optimizaciones y controlando qué servicios se ejecutan en segundo plano, la autonomía suele ser aceptable para un uso normal.

Donde Fedora brilla especialmente es en el acceso a herramientas de desarrollo, contenedores, virtualización y software de código abierto. Si programas, administras sistemas o simplemente quieres un entorno flexible y actualizable sin pasar por la App Store, Fedora te da un abanico enorme de opciones vía DNF, Flatpak, Snap y los repositorios extra que hemos visto.

En la parte más “cotidiana”, navegar, escribir, editar algún que otro documento, ver vídeos y escuchar música se sienten igual de naturales que en macOS. Eso sí, algunas aplicaciones comerciales muy populares en el ecosistema Apple no tienen versión nativa para Linux; en esos casos, o tiras de alternativas abiertas o mantienes tu arranque dual para usar macOS cuando lo necesites.

Arranque dual y cómo volver a macOS cuando quieras

Tras instalar Fedora en una partición separada, es posible que el sistema arranque directamente en Linux por defecto. Esto no significa que macOS haya desaparecido; sigue en su sitio, simplemente el gestor de arranque ha priorizado Fedora.

Para volver a entrar en macOS, el truco es el mismo que usaste para arrancar desde el USB: apaga el Mac, enciéndelo y mantén pulsada la tecla Alt (Opción). Te saldrá la pantalla con los discos de arranque disponibles, entre ellos el de macOS y el de Fedora. Elige el de macOS y entrarás en tu sistema Apple como siempre.

Si te resulta pesado tener que pulsar Alt cada vez y quieres un menú de selección de sistema más vistoso, puedes instalar herramientas como rEFInd (desde el lado de macOS). Este gestor de arranque te presenta un menú gráfico desde el que seleccionar fácilmente qué sistema iniciar. Es opcional: hay usuarios que prefieren dejar las cosas tal cual y otros que agradecen esa comodidad extra.

Lo importante es que, mientras no borres la partición de macOS ni manipules su sistema de archivos, podrás alternar entre ambos mundos sin perder datos. Fedora te permite experimentar con Linux, ajustar el sistema, instalar y desinstalar cosas y, si alguna vez te cansas, siempre tendrás la puerta abierta para volver al ecosistema Apple.

Vista en conjunto, la combinación de Mac Intel + Fedora ofrece una mezcla curiosa pero potente: el hardware elegante y bien construido de Apple, con un sistema operativo de código abierto muy moderno que se actualiza rápido, te da mucho control y no te ata a una sola empresa. No es el camino más sencillo ni el más “plug and play”, pero para quien quiere sacar todo el jugo a su Mac y aprender algo en el proceso, es una aventura muy interesante.