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Si tienes un móvil en el bolsillo pero sientes que solo usas WhatsApp, cuatro redes sociales y poco más, te estás dejando sin aprovechar un montón de funciones y apps pensadas justo para hacerte la vida más fácil. Hoy los smartphones son tu agenda, tu cámara de fotos, tu tele, tu consola y hasta tu billetera, y aun así mucha gente solo rasca la superficie.
En esta guía extensa vas a encontrar consejos de software para iPhone y Android, trucos prácticos y un buen puñado de aplicaciones imprescindibles organizadas por temas: seguridad, batería, productividad, cámara, bienestar digital y más. La idea es que puedas exprimir el móvil, sea el que sea, sin volverte loco con tecnicismos y con explicaciones claras al estilo de “esto te sirve para esto otro”.
Primeros pasos: personaliza tu móvil a tu gusto
Antes de ponerte a instalar aplicaciones a lo loco, conviene que adaptes la interfaz y los ajustes básicos para que el teléfono se vea y se sienta cómodo para ti, tanto en Android como en iPhone.
En Android puedes cambiar el tamaño de la fuente y de los elementos en pantalla desde Ajustes > Pantalla > Tamaño de fuente y Tamaño de visualización; en iPhone tienes algo similar en Ajustes > Pantalla y brillo > Tamaño del texto. Subir un poco la letra o agrandar iconos marca una gran diferencia si te cuesta leer o no quieres forzar la vista.
Otra decisión básica es elegir entre modo claro o modo oscuro en todo el sistema. En Android lo gestionas desde Ajustes > Pantalla > Tema oscuro (normalmente puedes activarlo manualmente o programarlo por horas); en iPhone, desde Ajustes > Pantalla y brillo > Apariencia. Más allá de la estética, el modo oscuro ayuda a ahorrar algo de batería en pantallas OLED y cansa menos la vista de noche.
Para tenerlo todo un poco ordenado, organiza tus aplicaciones en carpetas temáticas en la pantalla de inicio: redes sociales, mensajería, productividad, ocio, salud, etc. Tanto en Android como en iOS, basta con mantener pulsado un icono y arrastrarlo encima de otro para que se cree una carpeta. Dedicar cinco minutos a esto evita estar buceando entre pantallas buscando una app concreta cada dos por tres.
Por último, dale un toque personal cambiando el fondo de pantalla y, en Android, los colores de la interfaz. En Ajustes > Fondo de pantalla (o Fondo de pantalla y estilo en muchos Android), eliges imagen para la pantalla de bloqueo y la de inicio. En Android 12 o superior, el sistema puede adaptar automáticamente los colores de botones y menús a partir del fondo elegido. Incluso tienes opciones curiosas como crear fondos a partir de emojis o ajustar la cuadrícula de iconos para que quepan más o menos apps por pantalla.

Funciones clave del sistema que deberías activar ya
La mayoría de móviles modernos, tanto iPhone como Android, vienen cargados de herramientas que no se aprovechan porque están escondidas en los menús o porque no vienen activadas por defecto. Activar unas cuantas puede cambiar por completo tu experiencia diaria.
Lo primero es configurar bien la copia de seguridad en la nube. En Android, el sistema permite guardar en tu cuenta de Google contactos, SMS, historial de llamadas, datos de apps y ajustes. Entra en Ajustes > Google > Copia de seguridad (o una ruta similar, según marca) y asegúrate de tenerla encendida. En iPhone, el equivalente está en Ajustes > tu nombre > iCloud > Copia de seguridad en iCloud. Esto es lo que te salvará la vida cuando cambies de móvil o si el actual se rompe o se pierde.
Ligado a esto está la restauración automática de apps y datos cuando estrenas dispositivo. Al iniciar un Android nuevo, puedes recuperar una copia previa: el sistema reinstala aplicaciones, restaura ajustes y deja el móvil casi como lo tenías, sin que tengas que hacerlo uno a uno. En iPhone, al activar el dispositivo, iOS propone restaurar desde copia de iCloud o desde un móvil antiguo. Muchos usuarios saltan este paso sin mirarlo bien, y luego se arrepienten cuando ven todo vacío.
Otro básico es activar las funciones de localización remota y protección antirrobo. En Android, “Encontrar mi dispositivo” te permite localizar el móvil en un mapa, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar su contenido a distancia; la parte nueva es que Google está añadiendo detección de robos con bloqueo automático si nota movimientos sospechosos o un tirón brusco. En iPhone tienes “Buscar” para localizar el iPhone, bloquearlo, ponerlo en modo pérdida o borrarlo. Que estas opciones estén activadas marca la diferencia entre perder un teléfono y perder también toda tu información.
Más allá del sistema general, hay apps concretas que tienen su propia copia de seguridad, como WhatsApp con su backup en Google Drive o iCloud. Dentro de la app, en Ajustes > Chats > Copia de seguridad, puedes elegir cada cuánto se guarda, si se incluyen vídeos y qué cuenta usar. Olvidarse de activar esto es la forma más rápida de perder años de conversaciones y fotos.
Privacidad y seguridad: controla quién ve qué
El móvil se ha convertido en el cajón de toda tu vida digital, así que cuidar la privacidad y la seguridad ya no es una opción, es obligatorio. Google y Apple han ido añadiendo controles bastante finos para decidir qué puede hacer cada app.
En Android es muy interesante la posibilidad de limitar el acceso a la ubicación precisa. Muchas apps no necesitan saber tu portal exacto, les basta con la zona aproximada. Desde Ajustes > Ubicación > Permisos de apps puedes entrar en cada aplicación y deshabilitar la “ubicación precisa”, dejando solo una posición aproximada. Así mantienes funciones como el tiempo o las recomendaciones locales sin regalar tu ubicación exacta a todo el mundo. Para equilibrar privacidad y utilidad en mapas, prueba las mejores apps de mapas.
También puedes controlar qué apps acceden a la cámara y al micrófono de forma global. En Android, dentro de Ajustes > Seguridad y privacidad > Privacidad, hay interruptores para cortar por completo el acceso a cámara y micro para todas las aplicaciones. En iPhone, en Ajustes > Privacidad y seguridad, puedes revisar permisos uno a uno; si necesitas una guía práctica, consulta el ajuste de privacidad en iPhone. Si te vas a mover por entornos poco fiables o simplemente quieres un plus de tranquilidad, no cuesta nada tener esos accesos bajo control.
Android 14 añade un menú centralizado para gestionar el acceso a tus datos de salud (como pasos, frecuencia cardíaca o sueño) desde “Salud conectada”. Ahí eliges qué apps de ejercicio, smartwatches o servicios médicos pueden leer o escribir esos datos. En iPhone, el equivalente está en la app Salud > Fuentes. La idea es que la información más sensible no quede desperdigada sin que sepas quién la toca.
Otro permiso peculiar en Android es el de alarmas y recordatorios. En Ajustes > Aplicaciones > Acceso especial > Alarmas y recordatorios, puedes decidir qué apps están autorizadas a crear alarmas en el sistema. Así evitas que cualquier aplicación se ponga a programar avisos o notificaciones agresivas sin tu consentimiento.
Y, por supuesto, no olvides usar herramientas como el gestor de contraseñas integrado (tanto en la cuenta de Google como en iCloud Llavero) o soluciones de terceros tipo LastPass. Estas apps guardan y rellenan tus claves por ti, las sincronizan entre dispositivos y te permiten usar contraseñas largas y únicas. Es mil veces más seguro que repetir la misma clave en todas partes o apuntarlas en una libreta.
Notificaciones bajo control para no volverte loco
Una de las cosas que más desgastan del móvil es la avalancha de avisos. La buena noticia es que tanto Android como iOS te dan muchísimo margen para domar las notificaciones y ver solo lo importante. Además de limpiar el ruido de newsletters o avisos comerciales, puedes apoyarte en apps antispam gratuitas para bloquear llamadas y mensajes molestos.
En Android, cada app puede tener canales de notificación separados: por ejemplo, mensajes directos, avisos de grupo, promociones, etc. Ingresa a Ajustes > Notificaciones > Notificaciones de aplicaciones y elige una app y marcas qué tipos quieres recibir y cuáles silenciar del todo. En iPhone tienes una lógica parecida en Ajustes > Notificaciones, entrando en cada aplicación. Dedicar un rato a limpiar ruido (newsletters, avisos comerciales, alertas poco útiles) hace que lo importante ya no se pierda entre basura.
Android permite además priorizar conversaciones concretas dentro de apps de mensajería. Desde Ajustes > Notificaciones > Conversaciones puedes marcar chats como prioritarios (se mostrarán arriba, con formato especial) o, al revés, bajarlos de prioridad para que no molesten tanto. Ideal para que los mensajes de tus hijos o tu pareja nunca se escondan detrás de cien notificaciones del grupo del trabajo.
Otra función muy infravalorada en Android es el historial de notificaciones. Activándolo en Ajustes > Notificaciones > Historial de notificaciones, el sistema guarda lo que ha ido apareciendo. Si borras algo sin querer o recuerdas “haber visto algo” pero ya no está, puedes entrar ahí y recuperarlo.
Tanto Android como iOS integran modos de descanso o bienestar digital que reducen notificaciones, bajan el brillo o cambian la pantalla a escala de grises en ciertos horarios. En Android, el apartado Bienestar digital y controles parentales te deja poner un “modo descanso” y límites por app; en iPhone lo gestionas desde Modos de concentración y Tiempo de uso. Es la forma civilizada de decirle al móvil cuándo quieres que te deje en paz de verdad.
Por último, en Android puedes ocultar contenido sensible en la pantalla de bloqueo. En Ajustes > Notificaciones > Notificaciones en pantalla de bloqueo, eliges si quieres ver el contenido completo, solo cuando se desbloquee o directamente nada. Así evitas que un WhatsApp delicado se lea de un vistazo mientras el móvil está sobre la mesa.
Trucos de interfaz y gestos para ir más rápido

Además de los ajustes habituales, Android en particular esconde un montón de gestos y modos de uso que agilizan mucho el día a día, y que muchas veces pasan totalmente desapercibidos.
Uno de los más útiles es el modo de pantalla dividida para usar dos apps a la vez. En Android, abres la vista de aplicaciones recientes, tocas el icono de la app que quieras y eliges “Pantalla dividida”. Esa app se fija arriba y eliges otra para abajo. Perfecto para, por ejemplo, leer un correo mientras tomas notas, o tener un vídeo arriba y mensajes abajo.
En esa misma vista de apps recientes tienes varios trucos: puedes copiar texto directamente de la previsualización sin entrar en la aplicación, manteniendo pulsado sobre el texto (o tocando en “Seleccionar” en algunos móviles). También es posible extraer imágenes desde esa vista gracias a Google Lens, tocando el icono de imagen que aparece sobre la miniatura: podrás copiar, compartir o guardar la foto. Son pequeños detalles que ahorran muchos toques tontos.
Si el móvil te resulta grande, tanto Android como iPhone incluyen modos de uso con una mano. En Android suele estar en Ajustes > Accesibilidad > Controles del sistema > Modo a una mano, que contrae la interfaz para llegar mejor a la parte de arriba; en iPhone se llama “Fácil alcance” y se activa deslizando hacia abajo en la barra inferior de gestos o tocando dos veces el botón Home. Si necesitas aprender los gestos, puedes consultar cómo aprender los gestos básicos en tu iPhone. Ideal cuando tienes una mano ocupada con bolsas o con el café.
También puedes elegir tu sistema de navegación. En Android, si no te apañas con los gestos, puedes volver a los tres botones clásicos (atrás, inicio, recientes) desde Ajustes > Accesibilidad > Controles del sistema > Navegación. En iPhone más moderno solo hay gestos, pero es cuestión de un par de días acostumbrarse. Lo importante es que uses lo que te resulte más cómodo, no lo que esté de moda.
Otra joyita poco conocida de Android es la opción de fijar una aplicación en pantalla. En Ajustes > Seguridad y privacidad > Más seguridad y privacidad > Fijar aplicaciones puedes activar esta función y exigir PIN para salir. Después, desde las apps recientes, eliges la app y la fijas. Así puedes dejar a un niño viendo dibujos o enseñar algo a alguien sin miedo a que curioseen por el resto del móvil.
Productividad y organización: que el móvil trabaje por ti
Si aprovechas bien el software, tu smartphone puede convertirse en una potente herramienta de productividad y organización personal, más allá de mirar el correo y poco más.
Para empezar, conviene que elijas un buen ecosistema de calendario, notas y tareas. Google Calendar funciona muy bien tanto en Android como en iPhone, con recordatorios, invitaciones, calendarios compartidos y sincronización en todos tus dispositivos. En el apartado de notas y listas, apps como Evernote, Google Keep, Notion o las Notas de Apple permiten guardar ideas, listas de la compra, recetas o documentos importantes. Lo importante es tener un sistema centralizado en vez de ir anotando cosas en apps sueltas que luego no revisas.
El propio sistema también ayuda: Android incorpora agrupación automática de notificaciones por app o por tipo de contenido, lo que evita que la barra se llene de cientos de avisos individuales de la misma aplicación. En iOS hay opciones parecidas, como la “entrega programada” que agrupa notificaciones poco importantes para mostrarlas en momentos concretos. Cuanto menos te interrumpa el móvil, más fácil es concentrarte en lo que estás haciendo.
Una función curiosa que está llegando a Android es el retroceso predictivo: cuando vas a volver atrás, el sistema muestra una previsualización de la pantalla a la que vas a regresar antes de completar el gesto. Esto ayuda a entender mejor qué va a pasar si deslizas hacia atrás. Es otro pequeño ejemplo de cómo el sistema intenta ser más intuitivo sin que tú tengas que pensar demasiado.
Ni que decir tiene que el asistente de voz puede ahorrarte muchos pasos. En Android, el Asistente de Google se puede invocar con “Hey Google”, desde la barra de navegación o incluso manteniendo pulsado el botón de encendido (si lo configuras en Ajustes > Sistema > Gestos > Mantener pulsado botón de encendido). Siri hace lo propio en iPhone con “Oye Siri” o manteniendo el botón lateral. Desde poner temporizadores a dictar mensajes o abrir apps, hablarle al móvil es más útil de lo que parece cuando le coges el truco.
Por último, no olvides que en Android puedes cambiar aplicaciones por defecto para elegir navegador, gestor de SMS, lanzador, teléfono, etc. Desde Ajustes > Aplicaciones > Aplicaciones predeterminadas seleccionas qué app se abre para cada tarea. En iOS, desde hace unas versiones, se puede cambiar navegador y app de correo por defecto. Elegir buenas apps base mejora toda tu experiencia porque son las que más usas, casi sin darte cuenta.
Apps esenciales para comunicación, salud, ocio y seguridad
Más allá de lo que trae el sistema, hay una serie de aplicaciones que prácticamente todo el mundo debería conocer y que están disponibles tanto en Android como en iPhone (o tienen alternativas muy similares).
En el terreno de la comunicación, WhatsApp es el estándar de facto para mensajes, llamadas y videollamadas gratis, con la ventaja de los grupos familiares y de amigos. Redes como Facebook e Instagram siguen siendo útiles para mantener el contacto con familiares que viven lejos, ver fotos, historias y participar en grupos de interés. Si tienes a parte de tu familia fuera, estas apps son el pegamento del día a día.
Para salud y bienestar, tienes opciones como MyFitnessPal, que te ayuda a registrar lo que comes y el ejercicio que haces, y Headspace, con meditaciones guiadas para reducir estrés y mejorar el descanso. Ambas se integran bien con los datos de Salud de Apple y con Google Fit; además existen soluciones y servicios que se conectan con Apple Health para centralizar esos datos.
En el apartado de entretenimiento y lectura, Kindle transforma el móvil en un lector de ebooks con acceso a miles de libros; aplicaciones de audiolibros también encajan bien si prefieres escuchar. Spotify (y similares) te ofrecen música y podcasts a la carta, con listas para entrenar, trabajar o relajarte. Convertir el móvil en tu centro de ocio significa que siempre tienes algo que hacer mientras esperas o viajas.
Para seguridad y recuperación del teléfono, además de las opciones nativas “Buscar mi dispositivo” en Android y “Buscar” en iOS, puedes complementar con gestores de contraseñas como LastPass, 1Password o Bitwarden, que guardan tus claves cifradas y las sincronizan. Cuanto menos tengas que recordar de memoria, menos probable es que uses contraseñas débiles.
Por último, vale la pena mencionar aplicaciones de almacenamiento en la nube como Google Fotos, iCloud Fotos u otras alternativas. Estas apps no solo guardan copias de seguridad automáticas de tus fotos y vídeos, sino que permiten buscar por personas, lugares u objetos, e incluso aplicar edición con inteligencia artificial: eliminar personas de fondo, corregir luz, enderezar horizontes, etc. La gracia está en que puedas encontrar “las fotos de aquel viaje” en segundos sin tener que revisar miles de imágenes una por una.
Cámara, fotos y vídeo: exprime el potencial sin ser profesional
La cámara del móvil se ha convertido en la cámara principal para casi todo el mundo, y tanto Android como iPhone esconden unas cuantas funciones que merece la pena conocer si quieres sacar mejores fotos sin complicarte.
Lo primero es aprovechar bien la sincronización y copia de seguridad de tus fotos. En Android, Google Fotos es la opción más integrada: puedes activar la copia automática de todas las imágenes y decidir si se suben en calidad original o comprimida para ahorrar espacio. En iPhone, iCloud Fotos hace lo mismo desde Ajustes > Fotos. Con este paso te aseguras de que tus recuerdos no dependan exclusivamente del estado físico del móvil. Si buscas apps especializadas para mejorar tu flujo de trabajo fotográfico, echa un vistazo a las apps esenciales para fotógrafos.
Además de guardar, estas apps te ayudan a encontrar fotos rápido etiquetando caras, lugares o momentos. Puedes decirle a Google Fotos que tal persona es “mamá” o “Carlos”, y luego buscar por su nombre. También reconocen situaciones como “playa”, “cumpleaños” o “perro”. Cuando llevas años haciendo fotos, este tipo de búsquedas es la única forma de no volverte loco.
En Android moderno hay un truco muy cómodo: editar rápidamente la captura de pantalla o la imagen recién copiada desde la miniatura flotante que aparece en una esquina. Al tocarla, entras en un editor donde puedes recortar, dibujar, escribir o deshacer cambios antes de compartirla o guardarla. Es ideal para tapar datos sensibles o remarcar algo en segundos sin abrir otra app.
Si te gusta grabar lo que haces en el móvil, ya no necesitas aplicaciones extra para la mayoría de cosas: tanto Android como iPhone incluyen un grabador de pantalla nativo accesible desde los ajustes rápidos o el Centro de control. Puedes elegir si se graba el audio interno, el micrófono o ambos, y si quieres que se vean los toques en la pantalla en algunos Android. Perfecto para enviar tutoriales a familiares o guardar pruebas de algo que ocurre en una app.
Otro detalle útil es que no necesitas apps de terceros para leer códigos QR. Android los integra en los ajustes rápidos (atajo “Escanear código QR”) y casi todas las apps de cámara ya los detectan directamente al apuntar; iPhone hace exactamente lo mismo desde la app Cámara. Así puedes conectarte a una WiFi, abrir menús digitales o webs sin tener que teclear direcciones.
Batería, rendimiento y conectividad: exprime cada carga
De poco sirve tener mil funciones si el móvil se queda seco de batería a media tarde o se arrastra porque va cargado de cosas innecesarias. Ajustando cuatro detalles se puede ganar bastante autonomía y fluidez.
En Android encontrarás la opción de ver el tiempo de pantalla desde la última carga y el consumo por aplicación en Ajustes > Batería > Uso de batería. Esto te permite detectar apps que se están comiendo la batería sin que lo sepas. En iPhone, en Ajustes > Batería puedes ver algo similar por horas y días. Cuando aparece una red social arriba del todo con un porcentaje altísimo, ya sabes dónde meter tijera.
Tanto Android como iOS incluyen modos de ahorro de energía que reducen procesos en segundo plano, limitan actividad de apps y bajan el brillo para rascar un poco más de autonomía. Android tiene además la “batería inteligente”, que aprende tus patrones de uso y limita el consumo de aplicaciones que usas poco. Activar estas opciones cuando sabes que vas a pasar muchas horas sin enchufe es una buena costumbre.
Otra forma de optimizar la batería es revisar la tasa de refresco de la pantalla si tu móvil tiene panel rápido (90 Hz, 120 Hz, etc.). Muchos Android permiten configurar “frecuencia adaptativa” en Ajustes > Pantalla para que baje hercios cuando no hacen falta, ahorrando energía. En iPhone con ProMotion pasa algo similar de forma automática. Notarás la diferencia sobre todo si eres de scrollear redes sociales sin parar.
Si quieres ir un paso más allá en Android, en las opciones para desarrolladores existe la posibilidad de limitar la velocidad de descarga en redes WiFi. Activando previamente las opciones de desarrollador (tocando varias veces en “Número de compilación” en Información del teléfono), luego puedes entrar en Sistema > Opciones de desarrollador > Límite de frecuencia de descarga. No es algo para todo el mundo, pero puede evitar que una descarga pesada sature toda la red de casa.
En el plano de la conectividad diaria también es muy útil compartir la contraseña de la WiFi mediante código QR o Nearby/Compartir en proximidad. En Android, desde la red WiFi a la que estás conectado, sueles tener el botón “Compartir”: genera un QR y, en algunos casos, una opción Nearby para mandar los datos a otro dispositivo. iPhone tiene algo muy cómodo: al intentar conectar un dispositivo Apple de un amigo a tu WiFi, te aparece un diálogo para compartir la clave automáticamente si ambos tenéis Bluetooth y estáis cerca. Así evitas deletrear contraseñas imposibles o que se queden escritas en papelitos.
Accesibilidad, lectura y escritura más cómodas
Las opciones de accesibilidad no son solo para personas con discapacidad: cualquiera puede beneficiarse de ellas para hacer el móvil más cómodo en el día a día.
Además de cambiar el tamaño del texto, en Android puedes configurar la salida de texto a voz desde Ajustes > Accesibilidad > Salida de texto a voz: eliges motor, idioma, velocidad y tono. Combinado con el teclado Gboard, que permite dictar pulsando el micrófono, puedes escribir mensajes largos simplemente hablando. En iPhone, el dictado y VoiceOver ofrecen funciones similares. Viene de lujo si te cuesta escribir rápido o si quieres mandar algo mientras tienes las manos ocupadas.
Chrome en Android incluye la opción de leer en voz alta algunas páginas web desde el menú del navegador (“Escuchar esta página”, en los sitios compatibles). El sistema va narrando el texto con acompañamiento visual. Es una buena ayuda para artículos largos, personas con problemas de visión o para “leer” mientras haces otra cosa.
Otra herramienta muy potente y discreta es el portapapeles avanzado de Gboard. Activándolo en los ajustes del teclado, Gboard guarda textos e incluso imágenes que vas copiando durante un rato, para pegarlos cuando quieras. Puedes fijar fragmentos que uses a menudo. Si estás todo el día respondiendo correos, escribiendo direcciones o datos repetitivos, esto te ahorra muchísimo trabajo manual.
Por último, Android ofrece un diccionario personal donde crear atajos de texto: por ejemplo, escribes «xtlf» y se sustituye por “Muchas gracias por tu mensaje, te respondo en cuanto pueda”. Se configura en Ajustes > Sistema > Diccionario personal. Es una forma sencilla de tener listas frases largas que usas constantemente sin tener que escribirlas cada vez.
Con todo este abanico de funciones, ajustes y aplicaciones, cualquier smartphone moderno puede pasar de ser un simple cacharro para chatear a convertirse en una herramienta muy potente para organizar tu vida, cuidar tu seguridad y disfrutar más del tiempo que pasas conectado; solo hace falta dedicarle unos minutos a conocer estas opciones, probarlas con calma y quedarte con las que realmente encajan contigo.