Intel se perfila como nuevo fabricante de los chips del iPhone

  • Apple estudia apoyarse en Intel para producir futuros chips del iPhone y parte de la gama Apple Silicon.
  • Intel usaría su nodo 14A de 1,4 nm para fabricar SoC diseñados por Apple, empezando por modelos de gama básica.
  • La colaboración serviría para que Apple reduzca su dependencia de TSMC y gane margen de maniobra en capacidad y costes.
  • El acuerdo reforzaría a Intel en el negocio de fundición junto a otros grandes clientes como AMD y NVIDIA.

Intel podria fabricar los chips del iPhone

La posibilidad de que Intel termine fabricando los chips del iPhone ha dejado de sonar a ciencia ficción para convertirse en un escenario que gana fuerza en los despachos de la industria tecnológica. Apple, que lleva años controlando el diseño de sus procesadores, podría dar un paso más y diversificar de forma relevante quién se encarga de producirlos físicamente.

Esta hipotética alianza no supondría un regreso al pasado, cuando los Mac montaban procesadores Intel estándar, sino un acuerdo puramente de fabricación. Apple seguiría teniendo la última palabra en el diseño de sus SoC A y M, mientras que Intel ofrecería su capacidad industrial para sacar adelante una parte de esos chips, empezando por las gamas menos ambiciosas.

Un giro estratégico: Intel vuelve al ecosistema de Apple como fundición

Según los informes de analistas del sector, como el de Jeff Pu, Intel estaría decidida a entrar con fuerza en el negocio de fabricación para terceros, y Apple aparece como uno de los clientes más jugosos en el horizonte. Lejos de aquel rol de proveedor de CPUs para los Mac, la compañía estadounidense aspira ahora a convertirse en uno de los grandes nombres de la llamada “foundry” global.

La clave estaría en el proceso Intel 14A, un nodo de clase 1,4 nanómetros con el que la empresa busca competir de tú a tú con los procesos más avanzados de TSMC. Dentro de esa hoja de ruta, Apple compartiría espacio con pesos pesados como AMD y NVIDIA, que recurrirían también a Intel para parte de sus chips de servidor y soluciones gráficas.

En este contexto, la relación entre ambas compañías sería muy distinta a la que conocimos en la era previa a Apple Silicon. Intel se limitaría a fabricar chips definidos al detalle por los ingenieros de Cupertino, sin influir en la arquitectura ni en las decisiones de diseño, algo clave para que Apple mantenga su hoja de ruta propia tanto en iPhone como en Mac y iPad.

Para Intel, el movimiento tendría un doble beneficio. Por un lado, sumaría un cliente con un volumen de producción enorme y con una cadencia de lanzamientos anual muy estable. Por otro, entrar en la cocina de Apple, aunque sea solo a nivel de fabricación, le permitiría afinar sus procesos con uno de los diseños más exigentes del mercado móvil.

Qué chips del iPhone y del Mac podría fabricar Intel

Las filtraciones y notas de investigación apuntan a que el papel de Intel se centraría inicialmente en los chips de gama básica. En el caso del iPhone, eso se traduciría en los SoC destinados a los modelos no Pro, es decir, los teléfonos que no se colocan en el escalón más alto en precio y prestaciones dentro del catálogo anual.

Las estimaciones que maneja la industria hablan de que Intel podría empezar a producir estos procesadores para iPhone a partir de 2028, siempre que su nodo 14A cumpla los plazos y objetivos de rendimiento. Serían chips de la serie A en su configuración estándar, mientras que las variantes Pro seguirían en manos de TSMC, al menos en un primer momento.

La posible colaboración no se quedaría solo en el terreno del móvil. También se baraja que Intel fabrique parte de la familia Apple Silicon, empezando por procesadores M de entrada destinados a portátiles y tablets. Se ha llegado a mencionar un futuro chip M7 de gama baja como candidato, con una ventana temporal que podría arrancar alrededor de 2027.

Estos procesadores tendrían cabida en equipos como MacBook Air, algunos MacBook Pro y determinados modelos de iPad Pro que no necesiten exprimir al máximo los nodos más avanzados de TSMC. La idea sería que Intel absorba el volumen de los chips menos extremos en cuanto a requisitos técnicos, liberando recursos en la cadena de producción global de Apple.

Apple busca reducir su dependencia de TSMC y blindar el suministro

En los últimos años, Apple ha basado casi toda su producción de chips en TSMC, la fundición taiwanesa líder del mercado. La colaboración ha sido muy fructífera, pero concentrar el corazón de todos los iPhone, iPad y Mac en un único proveedor conlleva riesgos, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas y crisis puntuales de componentes.

De ahí que cobre sentido que Apple quiera sumar un socio adicional de peso. Si Intel logra poner a punto su proceso 14A con buenos niveles de rendimiento y volumen, podría convertirse en esa segunda pata que reduzca la exposición de la compañía a cualquier problema que afecte a TSMC, ya sea por capacidad de producción, costes o factores externos.

Este planteamiento encaja con una tendencia general de la industria tecnológica: ningún gran fabricante quiere depender de un solo nodo ni de un solo país para algo tan crítico como los procesadores. Diversificar no solo minimiza riesgos, también aporta margen de negociación a la hora de fijar precios y priorizar pedidos.

Además, hay un componente político nada menor. Intel cuenta con un fuerte respaldo del gobierno de Estados Unidos, que ha impulsado inversiones para reforzar la fabricación local de semiconductores. Para una empresa estadounidense como Apple, apoyar parte de la producción en territorio aliado, o al menos bajo paraguas regulatorio cercano, añade un plus de tranquilidad estratégica.

Implicaciones para Europa y el mercado español

Aunque este posible acuerdo se gestiona principalmente entre empresas estadounidenses, las consecuencias se notarían también en Europa y en España. El iPhone sigue siendo uno de los móviles más vendidos en muchos mercados del continente, y cualquier mejora en capacidad de producción o estabilidad de suministro repercute directamente en la disponibilidad y precios.

Una red de fabricación más diversificada podría ayudar a evitar cuellos de botella en lanzamientos clave, algo que consumidores y distribuidores europeos conocen bien tras los últimos años de tensiones en la cadena de suministro. Para el usuario final en España, lo importante es que Apple tenga margen para sostener o incluso escalar el volumen de iPhone y Mac sin sobresaltos.

Además, Europa está impulsando sus propias iniciativas para atraer nuevas fábricas de chips y reducir su dependencia externa. Si Intel afianza un negocio de fundición robusto gracias a clientes como Apple, AMD o NVIDIA, parte de esa capacidad podría acabar materializándose en nuevas plantas en territorio europeo, beneficiando al ecosistema tecnológico regional.

En cualquier caso, el impacto más directo en el corto plazo sería menos visible y más silencioso: precios más contenidos, ciclos de renovación sin retrasos y menos riesgo de ver modelos muy demandados agotarse durante semanas en su lanzamiento.

Una relación renovada entre dos viejos conocidos

El posible regreso de Intel al universo Apple tiene un cierto aire simbólico. Durante años, los Mac dependieron de los procesadores Intel, hasta que la compañía de Cupertino decidió apostar por sus propios diseños con la familia Apple Silicon. Aquella transición supuso un golpe duro para Intel, que veía cómo perdía un escaparate de primer nivel.

Ahora, el equilibrio de fuerzas sería muy diferente. Apple mantendría el control absoluto del diseño, mientras que Intel se limitaría a competir por ofrecer el mejor proceso de fabricación posible. No se trata de volver a montar CPUs Intel en los dispositivos de la manzana, sino de aprovechar su maquinaria industrial para dar forma a chips que siguen siendo 100 % Apple.

Para Intel, esta sería una oportunidad para reivindicarse como gigante de los semiconductores desde otro ángulo, el de la fundición. Si logra atraer y retener a clientes de alto nivel, podría equilibrar el terreno de juego frente a TSMC y otras fábricas asiáticas que hoy dominan la producción avanzada.

Desde el lado de Apple, contar con un segundo socio potente les permitiría respirar algo más tranquilos en los próximos ciclos de iPhone y Mac, con la seguridad de que una eventual crisis en un punto del mapa no pondrá en jaque todo su calendario de lanzamientos.

En conjunto, la opción de que Intel acabe fabricando parte de los chips del iPhone y de la gama Apple Silicon dibuja un futuro en el que Apple diversifica riesgos sin renunciar a su filosofía de diseño propio, Intel busca relanzar su papel en la industria como gran fundición y los usuarios, también en España y Europa, se benefician de una cadena de suministro más robusta, menos expuesta a sobresaltos y mejor preparada para responder a la demanda global.

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