Apple ha oficializado un cambio generacional en la cúpula que llevaba tiempo sobre la mesa: John Ternus será el próximo consejero delegado de la compañía en sustitución de Tim Cook. El nombramiento, que pone fin a una etapa de casi década y media con Cook al mando, llega en un momento en el que el grupo busca reforzar su apuesta por la ingeniería y la inteligencia artificial sin alterar en exceso una maquinaria de negocio que factura cientos de miles de millones de dólares al año.
El relevo no será inmediato. Ternus asumirá el cargo de CEO el 1 de septiembre, mientras que Cook continuará dirigiendo el día a día durante el verano y pasará después a desempeñar el puesto de presidente ejecutivo del consejo de administración. La decisión, aprobada por unanimidad por el órgano de gobierno, forma parte de un plan de sucesión diseñado con años de antelación para evitar sobresaltos en una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo, también en Europa y España, donde su ecosistema de productos y servicios tiene una fuerte implantación.
Un relevo histórico cuidadosamente planificado
Según ha explicado la propia compañía, el nombramiento de Ternus es fruto de un “proceso minucioso de planificación de la sucesión a largo plazo”. El consejo de administración dejó cerrado el movimiento meses atrás, con la vista puesta en que la transición coincidiera con el calendario habitual de lanzamientos de otoño, cuando tradicionalmente se presentan los nuevos iPhone y se marcan las grandes líneas de producto del curso.
Tim Cook, que cumplió 65 años recientemente, seguirá ejerciendo sus funciones de director ejecutivo durante los próximos meses y trabajará “codo con codo” con Ternus para asegurar un traspaso de poderes sin sobresaltos. A partir del 1 de septiembre, el histórico directivo pasará a ocupar la presidencia ejecutiva del consejo, un rol desde el que continuará influyendo en la estrategia general y, de manera muy relevante, en las relaciones con los responsables políticos y reguladores de todo el mundo, un terreno especialmente delicado para una multinacional tan expuesta a la lupa de la competencia y la privacidad como Apple.
El cambio en la cúpula viene acompañado de ajustes en el organigrama interno. La posición de Ternus como máximo responsable de ingeniería de hardware será asumida por Johny Srouji, hasta ahora vicepresidente sénior de Tecnologías de Hardware. Srouji pasará a dirigir una estructura ampliada que integrará tanto la ingeniería como las tecnologías de hardware, consolidando el peso del llamado “Team Silicon”, el grupo que ha liderado la transición a los chips propios de Apple.
En paralelo, Arthur Levinson, que ha ejercido como presidente no ejecutivo de Apple durante los últimos 15 años, se convertirá en director independiente principal del consejo a partir de la misma fecha en la que Ternus tome el mando. Se mantiene así un equilibrio entre continuidad y renovación en la gobernanza de la compañía.

El legado de Tim Cook: de sucesor de Jobs a arquitecto del imperio
Tim Cook se incorporó a Apple en 1998 y tomó las riendas como CEO en 2011, después del fallecimiento de Steve Jobs. En estos casi 15 años, ha ejercido un liderazgo muy distinto al de su predecesor, más centrado en la eficiencia operativa, la expansión global y la consolidación del negocio que en el carisma de las grandes presentaciones. El resultado es difícil de discutir: la capitalización de Apple ha pasado de unos 350.000 millones de dólares a rondar los 4 billones, y los ingresos anuales se han multiplicado casi por cuatro, hasta superar con holgura los 400.000 millones de dólares.
Durante su mandato, la empresa ha lanzado nuevas categorías de producto como el Apple Watch, los AirPods o el casco de realidad mixta Apple Vision Pro, además de reforzar la gama iPhone, Mac y iPad con ciclos de renovación cada vez más sofisticados. También se ha producido un giro estratégico de calado con el impulso de la división de servicios, que hoy incluye plataformas como iCloud, Apple Pay, Apple TV+, Apple Music o Apple Arcade, y que se ha convertido en uno de los pilares financieros de la compañía por su elevado margen de beneficio.
Cook ha sido igualmente clave en la expansión internacional de Apple, con una presencia cada vez más importante en mercados emergentes, más de 500 tiendas propias repartidas por el mundo y una base instalada que supera los 2.500 millones de dispositivos activos. España y el resto de Europa se han beneficiado de esta estrategia, con un ecosistema de productos, servicios y desarrolladores que se ha ido consolidando año a año.
La compañía también destaca el papel del ejecutivo en materia de sostenibilidad, privacidad y accesibilidad. Bajo su liderazgo se han fijado objetivos ambientales ambiciosos, se ha reforzado el discurso de la privacidad como derecho fundamental y se han incorporado funciones de accesibilidad avanzadas para distintos colectivos, algo especialmente relevante en la Unión Europea, donde la regulación en estas áreas es especialmente exigente.
En el debe de su etapa, analistas y competidores apuntan a un ritmo de innovación quizá menos disruptivo que en la era de Jobs y, sobre todo, a una reacción tardía frente a la ola de la inteligencia artificial generativa, donde Apple ha preferido moverse con más cautela mientras otros gigantes, como Google, Meta o OpenAI, acaparaban titulares. Esa presión explica parte del contexto en el que se produce el relevo.
Quién es John Ternus: el ingeniero que sube a la primera línea
John Ternus encarna un perfil diferente al de Cook: ingeniero mecánico, de 51 años, con 25 años de trayectoria en Apple y una carrera que ha discurrido casi íntegramente en el área de hardware. Se graduó en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Pensilvania y, antes de fichar por la compañía de Cupertino, trabajó como ingeniero mecánico en Virtual Research Systems.
Se incorporó al equipo de diseño de productos de Apple en 2001 y, desde entonces, ha ido escalando en la organización. En 2013 fue nombrado vicepresidente de Ingeniería de Hardware, desde donde supervisó el desarrollo de varias generaciones de productos clave. En 2021 se sumó al equipo ejecutivo como vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware, convirtiéndose en uno de los directivos más jóvenes de la cúpula y en la cara más visible del hardware en las presentaciones de la marca.
A lo largo de estas dos décadas, Ternus ha tenido un papel protagonista en el lanzamiento del iPad y los AirPods, así como en numerosas iteraciones del iPhone, los Mac y el Apple Watch. Apple subraya, en particular, su contribución a la evolución del Mac, que ha alcanzado niveles de potencia y popularidad sin precedentes en sus más de 40 años de historia, en buena parte gracias a la ruptura con los procesadores Intel y el salto a los chips propios Apple Silicon.
Entre los proyectos recientes bajo su paraguas destacan el desarrollo del MacBook Neo, un portátil de precio más contenido destinado a ampliar la base de usuarios de Mac, y varias generaciones de iPhone de gama alta y media que han reforzado el dominio de Apple en el segmento prémium. También ha desempeñado un papel clave en el diseño de los Apple Watch y en la mejora de la resistencia y reparabilidad de los dispositivos, introduciendo nuevos materiales y enfoques que reducen la huella de carbono.
Un liderazgo más técnico para una etapa marcada por la IA
Con Ternus, Apple vuelve a colocar a un perfil eminentemente ingenieril al frente de la compañía, en contraste con el enfoque más operativo y financiero que ha caracterizado la etapa de Cook. Analistas del sector consideran que esta decisión señala una voluntad de reforzar el foco en el producto y en la innovación tecnológica en un momento en el que la industria vive una transición hacia modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados y una computación más distribuida entre la nube y el dispositivo.
Ternus no llega a un solar vacío. Apple conserva una posición dominante en el mercado de móviles prémium, una base de clientes extremadamente fiel y un ecosistema de dispositivos y servicios que se retroalimentan. Pero el mercado del smartphone muestra signos de madurez y ciclos de renovación más largos, por lo que la compañía necesita definir con claridad cuáles serán sus próximos motores de crecimiento: la inteligencia artificial, los servicios avanzados, la realidad aumentada o nuevas categorías de hardware para el hogar conectado.
En el terreno de la IA, Apple parte con retraso en la carrera mediática frente a rivales que han apostado por modelos en la nube de gran tamaño. La estrategia de la compañía ha sido más discreta y se ha centrado en potenciar la inteligencia en el propio dispositivo, apoyándose en la potencia de sus chips Apple Silicon para ejecutar modelos de IA de forma local, sin depender tanto de centros de datos externos. Este enfoque encaja con la obsesión de la firma por la privacidad, una cuestión especialmente sensible en Europa, donde la protección de datos y la regulación digital son mucho más estrictas.
Los primeros pasos visibles de esta nueva etapa se esperan en la próxima conferencia mundial de desarrolladores (WWDC), donde la empresa tiene previsto mostrar una evolución importante de Siri, con más capacidad para entender el contexto, interpretar lo que aparece en pantalla y coordinarse con aplicaciones de terceros. No se descarta que la compañía explore fórmulas de monetización específicas para ciertas funciones avanzadas de IA, lo que podría reforzar la facturación de la división de servicios.
Productos, hardware y nuevos horizontes para Apple
Más allá del software, la trayectoria de Ternus sugiere que el hardware seguirá siendo el corazón de la estrategia. Bajo su liderazgo, Apple ha demostrado que puede cambiar el rumbo tecnológico de categorías enteras, como ocurrió con la transición a los procesadores M1, M2 y M3 en los Mac, que han elevado el listón de rendimiento y eficiencia energética y han permitido a la compañía diferenciar de forma clara sus ordenadores frente a la competencia basada en arquitecturas tradicionales.
El tándem que formará con Johny Srouji refuerza esta apuesta. Srouji ha construido un equipo de ingeniería de hardware y chips considerado uno de los más avanzados del sector, responsable no solo de Apple Silicon, sino también de baterías, cámaras, sensores, pantallas, módems y otros componentes críticos. Uno de los objetivos es seguir empujando el límite de lo que la IA puede hacer dentro del propio dispositivo, al tiempo que se mantiene el control estricto sobre el consumo energético y la protección de los datos personales.
En el horizonte de producto, Apple se mueve sobre varios frentes a la vez. La compañía explora nuevas categorías como las gafas inteligentes ligeras, dispositivos para el hogar en los que Siri tenga un papel central y, según apuntan analistas, un posible iPhone plegable que podría llegar a lo largo de esta década. Todos estos proyectos dependen de una integración muy ajustada entre hardware, software y servicios, un terreno en el que el próximo CEO se mueve con soltura.
Otra incógnita que Ternus tendrá que despejar es el futuro de la computación espacial iniciada con las Apple Vision Pro. El casco ha supuesto un hito tecnológico, pero su impacto comercial es todavía limitado y su despliegue internacional, incluido el salto a mercados como el español, avanza con cautela. El nuevo equipo directivo deberá decidir si sigue apostando por este formato, si acelera hacia dispositivos más ligeros o si reorienta las inversiones hacia soluciones más cercanas al gran público.
A todo ello se suma la complejidad geopolítica y de cadena de suministro que hereda de Cook. Apple lleva años intentando diversificar la producción fuera de China, reforzando plantas en países como India o Vietnam, al tiempo que mantiene un delicado equilibrio entre Washington y Pekín. La figura de Cook como presidente ejecutivo seguirá siendo importante para navegar este terreno, también con la mirada puesta en la normativa europea y en iniciativas como la Ley de Mercados Digitales, que afectan directamente a servicios como la App Store.
Con el nombramiento de John Ternus, Apple apuesta por alguien formado íntegramente en su cultura interna, con un conocimiento profundo de la arquitectura de sus productos y de la relación entre hardware y software. El reto ahora pasa por traducir esa experiencia técnica en una visión clara para la próxima década, en la que la inteligencia artificial, los nuevos formatos de dispositivo y la presión regulatoria marcarán buena parte de la agenda. Sobre la mesa, una base de negocio sólida y un legado de crecimiento extraordinario; por delante, la tarea nada sencilla de mantener a Apple en la vanguardia sin perder la estabilidad que la ha convertido en uno de los gigantes tecnológicos de referencia en todo el mundo.

