El eterno dilema entre capturar imágenes en formato JPEG o RAW en un iPhone 15 Pro ha desconcertado a muchos fotĂłgrafos desde la inclusiĂłn de estos formatos de imagen en la cámara del telĂ©fono. ÂżCuál es el mejor formato a la hora de capturar tus momentos más preciados? ÂżQuĂ© caracterĂsticas definen cada formato?
En este artĂculo, exploraremos en profundidad las virtudes y los matices detrás de la elecciĂłn entre JPEG y RAW en la cámara de un iPhone 15 Pro, brindándote la claridad necesaria para tomar decisiones informadas y elevar tu experiencia fotográfica al siguiente nivel.
El origen del formato JPEG y su evoluciĂłn

El origen de JPEG comienza gracias una reuniĂłn de un grupo de expertos en fotografĂa que le darĂa el nombre al formato, junto con la OrganizaciĂłn Internacional de NormalizaciĂłn (ISO) y la ComisiĂłn ElectrotĂ©cnica Internacional (IEC), que buscaban un formato que ofreciera un buen mix entre la compresiĂłn de las fotos y la calidad de las mismas.
El estándar JPEG, nacido en 1992, introdujo un algoritmo de compresiĂłn con pĂ©rdida que equilibraba eficiencia y calidad visual, allanando el camino para el intercambio de imágenes digitales en la web y en aplicaciones multimedia que ha ido perdurando hasta nuestros dĂas y que gracias a Ă©l, herramientas tan cotidianas como las redes sociales o los avatares de WhatsApp no existirĂan.
La adopciĂłn masiva y la Era de Internet
Para mediados de los años 90, la explosión del JPEG vino del a mano del abandono del formato predominante en las cámaras, el de carrete con la masificación de las primeras cámaras digitales. Que, aunque como herramientas eran caras, necesitaban de un formato que sea capaz de comprimir imágenes ya que aún quedaban muchos años para que salieran las tarjetas de memoria y estas usaban disquetes, con 1.44 MB de almacenamiento cada uno. Para tan poco almacenamiento, JPEG era la salvación de esas cámaras.
Además, el crecimiento exponencial de Internet facilitĂł la propagaciĂłn del formato, donde las imágenes comprimidas encontraron su hogar en la web. En esta fase inicial de Internet, el ancho de banda era minĂşsculo gracias al pulso telefĂłnico (56K), por lo que descargar una imagen era una odisea que podĂa llevar varios minutos.
La llegada del RAW al escenario fotográfico

En contraste con la omnipresencia del JPEG, el formato RAW emergió como una manera más real de capturar imágenes, capturando los datos sin procesar directamente del sensor de imagen de la cámara.
Es decir, cuando hablamos de RAW, nos encontramos ante lo que el sensor captura directamente, sin ningún tipo de filtro, pero su extensión dependerá del fabricante, ya que cada uno tiene su propio formato RAW patentado, como NEF (Nikon), CR2 (Canon), ARW (Sony) o DNG (Adobe), por ejemplo.
Este formato o manera de capturar la imagen abriĂł un nuevo mundo de posibilidades para los fotĂłgrafos al proporcionar un lienzo digital sin adulterar sobre el cual pintar su visiĂłn creativa.
CaracterĂsticas y usos clave del formato RAW
Los archivos RAW son la esencia misma de la autenticidad visual, almacenan datos sin procesar que permiten una flexibilidad de ediciĂłn incomparable al ser la realidad tal y como la capta el sensor. Como un análogo, podrĂamos decir que es como si pudiĂ©ramos retener en una foto lo que vemos con nuestros ojos, con los colores y texturas que van “por defecto”.
Y ya si el propio fotógrafo quiere hacer alguna edición, puede ir toqueteando manualmente cosas desde la exposición hasta el balance de blanco, pasando por todo tipo de ajustes, que ayudarán a que se pueda transformar radicalmente una imagen sin sacrificar su calidad original.
Eso sĂ, la calidad tiene un precio: las fotos en RAW ocupan muchĂsimo espacio, por lo que no es un formato que valga para compartir contenido en redes sociales o para enviar por WhatsApp, asĂ que obligatoriamente tendrás que tirar de JPEG, BMP, GIF o similares para hacerlo.
Por supuesto, si ya el fotógrafo quiere después de editar la imagen convertirla a JPEG, por supuesto que puede hacerlo, pero como siempre, con una pérdida más o menos acusada de la calidad fotográfica gracias al procesado de imagen que transmite este tipo de archivos.
Conclusiones: poniendo fin al dilema de elegir entre JPEG o RAW en un iPhone 15 Pro

Al final, la elecciĂłn entre JPEG o RAW en un iPhone 15 Pro depende del nivel de control y la calidad que busques en tus fotografĂas, pero como intuirás, creemos que con la calidad JPEG tienes más que suficiente si no eres un usuario avanzado.
Para el fotógrafo casual, el JPEG ofrece resultados satisfactorios sin complicaciones adicionales, procesando la imagen y dejándola en un tamaño óptimo para ser compartido y almacenado sin más dificultades.
Sin embargo, para aquellos que buscan la máxima calidad y flexibilidad, el formato RAW es la opción preferida, aunque requiere un mayor compromiso en el proceso de postproducción con programas diseñados para el retoque de imágenes.
Por lo que, si no te quieres complicar, JPEG es una opciĂłn más que razonable y te dirĂa que es la mejor para hacer fotos con tu iPhone 15 Pro.