La prohibición de importación del Apple Watch en EE. UU. y su impacto en Europa

  • La ITC mantiene el veto solo sobre la versión original de la función de oxĆ­geno en sangre del Apple Watch en EE. UU.
  • Los modelos rediseƱados pueden importarse y venderse tras considerarse que no infringen las patentes de Masimo.
  • Masimo conserva vĆ­as de apelación y mantiene otras demandas millonarias contra Apple.
  • En EspaƱa y la UE, la venta del Apple Watch sigue sin restricciones relacionadas con este conflicto de patentes.

Prohibición de importación del Apple Watch

La prohibición de importación del Apple Watch en Estados Unidos por el conflicto de patentes con la compañía de tecnología médica Masimo ha entrado en una nueva fase tras las últimas decisiones de los tribunales y de la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. (ITC). El pulso legal no ha terminado, pero Apple ha conseguido asegurar la entrada en el país de sus relojes inteligentes rediseñados, manteniendo solo vetada la versión original de una de sus funciones de salud estrella.

Mientras en Estados Unidos se decide qué modelos pueden cruzar la frontera y con qué características activas, en Europa y España el Apple Watch se sigue vendiendo con normalidad, sin restricciones específicas por este caso. Aun así, el litigio sienta un precedente relevante para entender cómo pueden evolucionar las funciones de salud avanzadas en los dispositivos electrónicos que se comercializan a ambos lados del AtlÔntico.

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Cómo empezó la prohibición de importación del Apple Watch

El origen del conflicto se remonta a hace mÔs de seis años, cuando Masimo acusó a Apple de fichar a empleados clave y aprovecharse de su tecnología de pulsioximetría, utilizada para medir el nivel de oxígeno en sangre. Esta capacidad se convirtió en una de las funciones de salud mÔs llamativas del Apple Watch en determinadas generaciones del reloj.

Tras investigar las denuncias, la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. concluyó en 2023 que algunos modelos de Apple Watch infringían patentes de Masimo relacionadas con esta técnica de medición. El resultado fue una orden de exclusión limitada que derivó en la prohibición de importar al mercado estadounidense modelos recientes como el Apple Watch Series 9 y el Apple Watch Ultra 2.

La decisión tuvo un impacto directo en la estrategia comercial de la compañía en su principal mercado. Para evitar un bloqueo total, Apple optó en un primer momento por retirar la función de lectura de oxígeno en sangre de las unidades destinadas a Estados Unidos, permitiendo seguir vendiendo los relojes pero sin una de sus prestaciones de salud mÔs reconocibles.

Este movimiento fue visto como una solución temporal y poco sostenible. Apple, que lleva años posicionando el Apple Watch como un dispositivo centrado en la salud y el bienestar, no estaba dispuesta a renunciar sin mÔs a una de sus funciones bandera. Por ello, puso en marcha un rediseño técnico de la característica de oxígeno en sangre con la intención de respetar la orden de la ITC sin renunciar por completo a la experiencia de usuario.

Conflicto por la importación del Apple Watch

El rediseño de la función de oxígeno en sangre y el papel de Aduanas

El elemento clave para desbloquear, al menos parcialmente, la prohibición de importación del Apple Watch fue la creación de una versión modificada de la función de medición de oxígeno en sangre. En esta nueva arquitectura, el reloj sigue utilizando sus sensores para recopilar datos, pero el tratamiento y la presentación de la información cambian de forma relevante respecto a la versión original.

En la implementación inicial, el propio Apple Watch mostraba directamente en su pantalla los niveles de saturación de oxígeno en sangre. Con el rediseño, Apple trasladó buena parte del procesamiento y de la experiencia de visualización a dispositivos asociados como el iPhone, de manera que la información se gestiona principalmente fuera del reloj, buscando alejarse de la forma descrita en las patentes de Masimo.

Esta solución tuvo que pasar por el filtro de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, encargada de determinar si los nuevos modelos rediseñados seguían incluidos en el alcance de la orden de exclusión dictada por la ITC. Tras su anÔlisis, Aduanas dio luz verde a la importación de los Apple Watch modificados, interpretando que la versión ajustada no vulneraba las restricciones impuestas sobre la tecnología original.

Gracias a esa decisión, Apple pudo reanudar la venta de sus relojes mÔs recientes en el mercado estadounidense con la función rediseñada de oxígeno en sangre en marcha. A efectos prÔcticos, el veto quedó limitado a la versión original de la característica, mientras que la nueva variante pasaba a estar autorizada para entrar en Estados Unidos y llegar a las tiendas.

Masimo, sin embargo, no compartió esta interpretación y reaccionó presentando nuevas peticiones para que se revisara la situación de los modelos actualizados. La compañía sostenía que, pese a los cambios, el diseño de Apple seguía, en esencia, dentro del Ômbito de la orden de exclusión y que, por tanto, las importaciones deberían continuar paralizadas.

Las últimas decisiones de la ITC: qué modelos siguen afectados

La insistencia de Masimo condujo a una nueva fase de revisión dentro de la ITC. En esa etapa, la jueza de derecho administrativo Monica Bhattacharyya analizó en detalle el funcionamiento de la función modificada. En su determinación inicial, la magistrada concluyó que los Apple Watch rediseñados no infringían las patentes implicadas en el caso original, lo que abría claramente la puerta a cerrar el procedimiento de ejecución.

En paralelo, el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, con sede en Washington, revisó la orden judicial preliminar asociada a la versión inicial de la función. El tribunal decidió mantener la prohibición sobre la implementación original de la medición de oxígeno en sangre, confirmando que esa variante concreta sigue vetada en Estados Unidos.

Faltaba por ver si la propia Comisión de Comercio Internacional, en pleno, iba a reabrir o no el anÔlisis de la decisión de Bhattacharyya. Tras estudiar las peticiones de Apple y Masimo, la ITC decidió no revisar la determinación administrativa. Es decir, dio por buena la conclusión de que los productos rediseñados no vulneran las patentes de Masimo y, en consecuencia, no deben ser excluidos del mercado bajo los términos de la orden de exclusión limitada.

Con esta decisión, la ITC ha dado por terminado el procedimiento de ejecución derivado de la orden original. Masimo, que pretendía restablecer una prohibición total sobre los Apple Watch con la nueva función de oxígeno en sangre, ve así cerrada esta vía concreta, aunque la compañía mantiene abiertas otras opciones jurídicas en instancias superiores.

En la prÔctica, el escenario actual en Estados Unidos se resume en que la versión original de la función de oxígeno en sangre permanece prohibida, mientras que los modelos con la implementación rediseñada pueden seguir importÔndose y vendiéndose sin las restricciones que se aplicaron en 2023 a los Apple Watch Series 9 y Ultra 2.

La respuesta de Apple y las opciones que aĆŗn tiene Masimo

Desde el lado de Apple, el desenlace de esta fase se ha recibido con alivio. En un comunicado, la compañía agradeció a la ITC su decisión y destacó que el fallo garantiza que puede seguir ofreciendo esta función de salud a los usuarios mediante la versión rediseñada de la medición de oxígeno en sangre en Estados Unidos.

Apple también aprovechó para subrayar que, a su juicio, Masimo ha mantenido durante mÔs de seis años una campaña legal constante contra la firma de Cupertino, y que gran parte de las reclamaciones habrían sido rechazadas en distintos tribunales. La empresa insiste en que seguirÔ defendiendo sus innovaciones y concentrÔndose en desarrollar productos y servicios de alto nivel para su base de usuarios.

AdemÔs de la defensa jurídica, Apple ha puesto el foco en el trabajo de sus equipos de investigación y desarrollo para seguir ampliando las funciones de salud, bienestar y seguridad en el Apple Watch y en el resto de su ecosistema de dispositivos. La empresa vuelve a recalcar su énfasis en la privacidad y el tratamiento responsable de datos sensibles como las constantes vitales o la actividad física.

Por parte de Masimo, el cierre del procedimiento en la ITC no significa el final del conflicto. La compañía puede apelar la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal con sede en Washington, por lo que existe todavía margen para que el caso vuelva a escalar en el sistema judicial estadounidense.

Paralelamente, Masimo mantiene otras demandas contra Apple, lo que da a entender que el pulso legal continuarÔ. El litigio sobre la importación es solo una de las ramas de un enfrentamiento mÔs amplio en torno al uso de la tecnología de pulsioximetría en dispositivos de consumo masivo como el Apple Watch.

Demandas paralelas y dimensión económica del conflicto

El choque entre Apple y Masimo no se limita al frente de la ITC. En los tribunales federales de Estados Unidos sigue abierta una batalla relevante por infracción de patentes y robo de secretos comerciales relacionados con la misma tecnología de medición de oxígeno en sangre.

En uno de estos casos, un jurado en California concedió a Masimo una indemnización de 634 millones de dólares en un juicio de patentes celebrado en noviembre. La cifra, pendiente de recurso, ilustra el valor económico que ambas compañías atribuyen a las innovaciones en juego y al mercado de dispositivos de salud conectados.

Apple ya ha adelantado que planea recurrir ese veredicto, de modo que la cuantía final y el desenlace de ese procedimiento siguen abiertos. El contencioso, por tanto, tiene todavía recorrido tanto en lo económico como en lo jurídico, y puede traducirse en nuevas decisiones con impacto directo en el negocio de wearables.

Masimo también ha presentado una demanda separada contra la propia Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU., cuestionando la aprobación de los Apple Watch rediseñados. Con este movimiento, la empresa pretende que se vuelva a examinar si los cambios introducidos por Apple son suficientes para quedar fuera del alcance de la orden de exclusión original dictada por la ITC.

Todo este entramado judicial pone de relieve que el conflicto no es una simple discusión técnica, sino que se sitúa en la intersección entre propiedad intelectual, competencia en el mercado de wearables y la creciente importancia de las funciones de salud en los dispositivos de consumo. Para Apple, el Apple Watch es una pieza clave de su ecosistema y una puerta de entrada a servicios sanitarios y deportivos; para Masimo, las patentes en disputa representan un activo estratégico central de su negocio de tecnología médica.

Qué implica la prohibición del Apple Watch para usuarios en España y Europa

Aunque el foco del caso estÔ en Estados Unidos, el tema se sigue de cerca en la Unión Europea y, en particular, en España. De momento, no existe una prohibición equivalente en el Ômbito comunitario, ni la Comisión Europea ni otros organismos han impuesto restricciones de venta del Apple Watch por motivos relacionados con estas patentes.

Para los consumidores europeos, esto se traduce en que los modelos comercializados a través de canales oficiales y distribuidores autorizados mantienen la función de oxígeno en sangre activa con normalidad. La experiencia de uso en España y en el resto de países de la UE se ajusta, a día de hoy, a lo diseñado originalmente por Apple sin las limitaciones específicas que sí se han aplicado en el mercado estadounidense.

Sin embargo, el conflicto funciona como un aviso a navegantes. No es descartable que, ante litigios de este calibre, los fabricantes opten por diferenciar mÔs claramente las versiones de sus productos según los mercados, ajustando funciones de salud o características avanzadas a los requisitos legales y a los riesgos de demandas en cada territorio.

Desde la óptica regulatoria europea, este caso también subraya la importancia de encontrar un equilibrio entre la protección de la propiedad industrial y el impulso a la innovación en tecnologías sanitarias. Aunque la UE no ha intervenido directamente en esta disputa, un enfrentamiento tan mediÔtico entre una gran tecnológica de consumo y una compañía especializada en dispositivos médicos no pasa desapercibido para reguladores y legisladores.

En el plano prÔctico, quienes compren hoy un Apple Watch en España no deberían notar cambios inmediatos derivados de esta prohibición de importación limitada al mercado estadounidense. No obstante, la evolución del caso podría influir en cómo Apple diseña las próximas generaciones del reloj, en qué funciones prioriza y en qué medida adapta sus soluciones de salud para cumplir por adelantado con distintas normativas internacionales.

El escenario que se ha consolidado deja la prohibición de importación del Apple Watch acotada a la versión original de su función de oxígeno en sangre en Estados Unidos, mientras que los modelos con la característica rediseñada disponen de vía libre para entrar en el país tras los últimos fallos de la ITC y de Aduanas. Al mismo tiempo, el enfrentamiento entre Apple y Masimo sigue vivo en otros tribunales, lo que apunta a que este pulso entre la gran tecnología de consumo y la industria médica continuarÔ marcando el debate sobre cómo se introducen las funciones de salud en los dispositivos conectados, tanto dentro como fuera de Europa.


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