
El ciclo beta de macOS 26 Tahoe ha dado la campanada para quienes aĆŗn utilizaban FireWire en sus equipos Apple. Con la desaparición de este estĆ”ndar, que fue clave en la conectividad de los Mac a finales de los 90 y comienzos del 2000, se cierra un capĆtulo importante en la historia tecnológica reciente. Muchos usuarios se enfrentan ahora a la imposibilidad de conectar su antiguo iPod, discos duros o cĆ”maras directamente a sus ordenadores tras instalar esta nueva versión.
La retirada definitiva de FireWire, tambiĆ©n conocido como IEEE 1394, se ha hecho evidente desde el primer lanzamiento de la beta para desarrolladores. Numerosos propietarios de equipos antiguos han comprobado que sus dispositivos FireWire no aparecen en las aplicaciones habituales como Finder, Utilidad de Discos o Información del Sistema, ni siquiera al usar adaptadores Thunderbolt-to-FireWire. Quienes dependen de este tipo de hardware se ven ahora en la tesitura de conservar viejos Macs o renunciar a las nuevas caracterĆsticas del sistema.
Un pilar en la historia de Apple que se despide
La tecnologĆa FireWire fue desarrollada principalmente por Apple a finales de los ochenta y debutó oficialmente en el Power Mac G3 azul y blanco en 1999. Su elevado rendimiento, que alcanzaba los 400 Mbps inicialmente, superaba al USB 1.0 con creces, convirtiĆ©ndose en la interfaz preferida por profesionales del vĆdeo, la fotografĆa y el audio digital. Pocos aƱos despuĆ©s apareció la versión 800, doblando la velocidad y ofreciendo un conector diferente, aunque este avance no llegó a evolucionar mĆ”s dentro del entorno Apple.
Durante la dĆ©cada del 2000, FireWire fue la vĆa exclusiva de muchos dispositivos icónicos, como los primeros iPods āque solo sincronizaban y cargaban mediante este puertoā y discos duros externos para almacenamiento y copias de seguridad. Incluso cĆ”maras MiniDV y equipos de grabación profesional aprovecharon su conexión directa y baja latencia, rasgos muy valorados por los usuarios creativos de Mac. Sin embargo, la llegada de USB 2.0 y, mĆ”s tarde, de Thunderbolt, fue desplazando a FireWire de la gama, hasta que en 2011 los Macs dejaron de incluir puertos nativos.
Impacto y consecuencias de la desaparición

La retirada total del soporte implica que equipos y periféricos antiguos dejan de funcionar en la nueva versión, forzando a quienes aún los utilizan a tomar decisiones: permanecer en macOS Sequoia o anterior para no perder la funcionalidad, buscar alternativas modernas, o asumir la pérdida de acceso a sus archivos y dispositivos. Esta medida afecta especialmente a estudios de grabación, archivistas y usuarios que necesitaban FireWire para recuperar datos de discos viejos o trabajar con hardware especializado.
Para muchos, esta decisión era solo cuestión de tiempo. Apple ha demostrado en repetidas ocasiones una fuerte apuesta por avanzar en estĆ”ndares modernos y nuevos diseƱos de hardware, aunque eso suponga dejar atrĆ”s tecnologĆas queridas por una comunidad fiel. FireWire, que ayudó a definir la era Ā«hub digitalĀ» de la marca, se suma asĆ a una larga lista de protocolos y puertos retirados en pos de una mayor eficiencia y simplicidad en la experiencia de usuario.
A nivel tĆ©cnico, la eliminación de los controladores y menĆŗs relacionados con FireWire hace muy improbable que este soporte vuelva. Aunque el ciclo beta todavĆa podrĆa deparar sorpresas, la tónica habitual de la compaƱĆa apunta a que no habrĆ” marcha atrĆ”s. Desde hace tiempo, Apple prioriza optimizar recursos y simplificar su ecosistema, sobre todo ahora que macOS 26 Tahoe serĆ” tambiĆ©n la Ćŗltima versión compatible con algunos Macs Intel antes de migrar por completo a Apple Silicon.
La realidad para usuarios y creativos
Esta eliminación serĆ” irrelevante para la mayorĆa de usuarios modernos, que ya operan con dispositivos USB-C, Thunderbolt 3 o 4 y una gran variedad de perifĆ©ricos mucho mĆ”s actuales. Sin embargo, para ese grupo reducido que aĆŗn mantiene equipos FireWire en activo, la noticia no es solo anecdótica: necesitarĆ”n conservar un Mac dedicado con sistema anterior solo para tareas puntuales, o resignarse a perder acceso a parte de su legado digital.
AdemĆ”s, la transición evidencia la dificultad de conciliar el avance imparable de la tecnologĆa con la necesidad de preservar ciertos contenidos históricos y flujos de trabajo especializados. Sin anuncios oficiales sobre un posible cambio de rumbo por parte de Apple, todo indica que FireWire pasarĆ” definitivamente a la historia dentro del catĆ”logo de compatibilidades de macOS.
Para quienes aĆŗn dependen de FireWire, organizarse y planificar el futuro de sus dispositivos se vuelve fundamental, ya que el soporte en macOS 26 Tahoe parece haber llegado a su fin.
