OpenAI ha cerrado la compra de Software Applications Inc., la empresa detrás de Sky, una interfaz de lenguaje natural concebida para macOS. El movimiento busca que la IA dé un salto desde el navegador al sistema, con una experiencia que comprende el contexto en pantalla y actúa dentro de las apps, algo con especial interés para usuarios y empresas en España y Europa.
Sky funciona como un asistente que “flota” sobre el escritorio, coopera con el usuario en escritura, planificación o programación y es capaz de interpretar lo que aparece en el monitor. Aunque el producto no había llegado al público, su propuesta ya apuntaba a ejecutar acciones de forma directa en el Mac, reduciendo pasos y automatizando tareas cotidianas.
Un ChatGPT más proactivo en el escritorio del Mac

La estrategia de OpenAI pasa por llevar la integración profunda con macOS que propone Sky directamente a ChatGPT, de modo que el asistente no solo responda a preguntas, sino que también pueda “hacer” cosas dentro del sistema operativo y las aplicaciones instaladas.
Según ha explicado la compañía, esta tecnología acelera su visión de transformar ChatGPT en un ayudante más activo. La idea es evolucionar desde un modelo de uso basado en prompts hacia una IA que anticipa la intención del usuario y ejecuta acciones con menos fricción, especialmente en tareas de oficina, contenido y soporte.
Los responsables de Sky —con su CEO Ari Weinstein al frente— se sumarán a la plantilla de OpenAI para escalar el proyecto. La ambición es llevar estas capacidades a cientos de millones de personas que ya utilizan productos de la compañía, reforzando la presencia de ChatGPT en el ecosistema Apple.
Este enfoque se alinea con la tendencia de asistentes más contextuales que conocen el estado del dispositivo y ayudan a completar procesos de principio a fin. En la práctica, se traduce en menos prompts y más acciones concretas, sin obligar al usuario a cambiar de aplicación o copiar y pegar información.
Fundadores, inversión y encaje en el ecosistema Apple
El equipo de Sky tiene un pedigrí ligado a Apple: Ari Weinstein y Conrad Kramer cofundaron Workflow, herramienta que Apple adquirió y convirtió en Atajos (Shortcuts). A ellos se suma Kim Beverett, con etapa previa de una década en Cupertino en áreas como Safari, Mensajes o FaceTime, lo que aporta conocimiento profundo del entorno macOS.
Los términos económicos de la operación no han trascendido, pero la startup había captado 6,5 millones de dólares de inversores como Dylan Field (Figma), Context Ventures y Stellation Capital, además de un interés pasivo vinculado a Sam Altman a través de un fondo. La adquisición contó con las aprobaciones de los órganos de gobierno y comités independientes pertinentes.
En paralelo, Apple avanza con Apple Intelligence —incluida en Mac— y ha anunciado funciones como ayudas de escritura, creación de imágenes o traducción, además de la posibilidad de derivar ciertas consultas a ChatGPT con consentimiento del usuario. La llegada de Sky a OpenAI encaja en este panorama de colaboración puntual y competencias complementarias en el ecosistema del Mac.
La capacidad de un asistente para “ver” la pantalla y actuar en nombre del usuario abre oportunidades, pero también exige garantías. En la Unión Europea, las exigencias del RGPD y las expectativas de privacidad demandarán controles granulares, permisos explícitos y claridad sobre qué datos se procesan, dónde y con qué límites técnicos (por ejemplo, ejecución local cuando sea posible).
Para quienes trabajan con Mac en España y Europa —desde pymes hasta estudios creativos o equipos técnicos—, esta integración apunta a productividad aplicada: menos clics y más resultados en tareas de ofimática, atención al cliente, desarrollo o gestión de proyectos. El ritmo de despliegue y el diseño de la experiencia determinarán su adopción a pie de calle.
Con la compra de Sky, OpenAI apuesta por llevar ChatGPT al corazón del escritorio del Mac para que pase de contestar a colaborar. Entre la integración con macOS, el talento del equipo y el capital ya levantado, el reto ahora es equilibrar utilidad, seguridad y privacidad en un lanzamiento que podría cambiar cómo usamos el ordenador en el día a día.
