Apple se está preparando para mover ficha en un terreno donde, hasta ahora, apenas había puesto un pie: el de los portátiles realmente baratos dentro de la familia MacBook. Diversos informes de la cadena de suministro y de firmas de análisis coinciden en que la compañía ultima un nuevo modelo de acceso que se apoyará en un procesador de iPhone para recortar costes sin cargarse la experiencia de uso.
La idea sería ofrecer un MacBook barato con chip A18 Pro, más asequible que el MacBook Air y pensado para cubrir tareas del día a día: navegar, estudiar, trabajar con documentos, videollamadas o consumo de contenido. Un equipo que, sobre el papel, apunta de lleno a usuarios de España y Europa que hasta ahora terminaban optando por Chromebooks o portátiles Windows económicos por pura cuestión de presupuesto.
Un nuevo escalón en la gama MacBook por debajo del Air

Los distintos reportes señalan que Apple prepara un MacBook claramente más barato que el MacBook Air, que hasta ahora era la puerta de entrada al ecosistema macOS en formato portátil. El objetivo es ocupar un hueco muy concreto: ese segmento de usuarios que quiere un Mac pero no puede o no quiere llegar a los precios actuales de la gama Air.
Este modelo de acceso se orientaría a un uso sencillo, con un planteamiento práctico y menos «premium» en hardware. Es decir, mantendría macOS, la integración con el resto de productos de la marca y un diseño cuidado, pero aceptando recortes en pantalla, puertos y potencia máxima para que la factura final sea más contenida.
Dentro del calendario de lanzamientos previsto por la compañía para 2026, este portátil de bajo coste aparece junto a otros productos como nuevos MacBook Air y MacBook Pro con chips de la serie M5, iPad de entrada renovados e incluso iPhone más asequibles. En ese contexto, el nuevo MacBook actuaría como el «hermano pequeño» de la familia, sin aspirar a sustituir a los modelos de gama media y alta.
Para Apple, cubrir más escalones de precio en su catálogo de ordenadores es una forma de acercarse a públicos que ahora mismo se le escapan, especialmente estudiantes, centros educativos y pequeñas empresas que en España y Europa miran primero el presupuesto antes que la marca.
Tamaño y pantalla: en torno a 13 pulgadas y tecnología LCD
Las filtraciones de firmas como TrendForce apuntan a que el nuevo equipo tendrá una pantalla de unas 12,9 a 13 pulgadas, algo más pequeña que los 13,6 pulgadas del MacBook Air actual. Es un formato que encaja bien con quienes buscan un portátil ligero, fácil de llevar en mochila o bolso y cómodo para trabajar horas sin necesitar una diagonal enorme.
Ese tamaño reducido se combinaría con un diseño compacto y marcos contenidos, lo que permitiría mantener el conjunto cerca de lo que ofrecen los antiguos MacBook de 12 pulgadas en términos de portabilidad, pero con un panel algo mayor. De esta manera se gana espacio útil de pantalla sin disparar el peso ni el volumen.
Para contener costes, la compañía prescindiría de tecnologías más avanzadas como Mini‑LED, OLED o ProMotion. La apuesta pasaría por una pantalla LCD convencional similar a la de los iPad de entrada, suficiente para ofimática, navegación y contenido multimedia, pero sin lujos como tasas de refresco muy elevadas o negros tan profundos como en las pantallas más caras.
Este enfoque encaja con la filosofía del producto: reservar los mejores paneles para los MacBook Air y Pro y, al mismo tiempo, ofrecer un panel solvente en un portátil mucho más asequible. Para el uso típico de este segmento —clases online, trabajo en la nube, vídeos en streaming— el panel LCD cumple sin problema.
También se baraja la opción de que el diseño renuncie a marcos ultrafinos extremos o a soluciones como el notch de cámara de los portátiles más recientes, apostando por un marco algo más clásico que abarata producción y simplifica la integración de la cámara.
Chip A18 Pro: corazón de iPhone dentro de un MacBook barato
El punto más llamativo del proyecto es el procesador. En lugar de montar un chip de la familia M, Apple utilizaría un chip A18 Pro, el mismo que equipará la gama iPhone 16 Pro, adaptado para funcionar con macOS. Sería la primera vez en años que un Mac moderno recurre de forma tan directa a un SoC nacido para el iPhone.
Fabricado con un proceso avanzado de 3 nanómetros de segunda generación, el A18 Pro promete un equilibrio muy interesante entre rendimiento y eficiencia. Las comparativas preliminares que manejan los analistas indican que, en tareas de un solo núcleo, puede acercarse a lo que ofrecen chips M de generaciones recientes y superar con holgura a procesadores Intel de bajo consumo usados en portátiles delgados de hace unos años.
En rendimiento multinúcleo las previsiones lo sitúan por encima de los antiguos MacBook con Intel Core de la serie Y y en niveles cercanos al Apple M1 en determinados escenarios, sin intentar competir con los M‑series más potentes pensados para tareas profesionales pesadas. En el día a día, eso se traduce en un equipo sobrado para correo, navegación con muchas pestañas, ofimática, videollamadas y algo de edición ligera.
Otro aspecto clave es la eficiencia energética: al venir del mundo iPhone, el A18 Pro está diseñado para funcionar con muy poco consumo. Eso debería permitir una autonomía amplia y un sistema de refrigeración sencillo, presumiblemente sin necesidad de grandes ventiladores o soluciones demasiado complejas, manteniendo ruido y temperaturas bajo control.
En cuanto a memoria, los rumores más repetidos hablan de configuraciones de partida con 8 GB de memoria unificada, suficientes para el tipo de usuario al que va dirigido este MacBook barato. Las capacidades de almacenamiento se moverían en terrenos modestos —pensando en quienes se apoyan en servicios en la nube— para seguir apretando el coste final.
Apple Intelligence y apps móviles en un portátil de entrada
Además del rendimiento bruto, el A18 Pro llegaría con un motor neuronal de última generación compatible con Apple Intelligence, el conjunto de funciones de inteligencia artificial que Apple está extendiendo a macOS, iOS y el resto de sistemas. Esto abriría la puerta a utilizar en este MacBook funciones como resúmenes automáticos de texto, ayuda avanzada en redacción o transcripción de audio.
El hecho de compartir arquitectura con los chips de iPhone y iPad facilitará que el equipo pueda ejecutar muchas aplicaciones móviles de forma nativa, incluidas apps de productividad y juegos adaptados, siempre dentro de las limitaciones de un portátil orientado a tareas ligeras.
Para quienes ahora utilizan un iPad con teclado como ordenador principal, este modelo podría convertirse en una alternativa natural con macOS completo, ofreciendo mayor flexibilidad en software, mejor gestión de ventanas y compatibilidad con herramientas tradicionales de escritorio sin disparar el presupuesto.
Eso sí, todo apunta a que no será un dispositivo pensado para cargas pesadas como edición de vídeo profesional, 3D avanzado o grandes bibliotecas de fotos. Su terreno de juego será el uso diario básico y cierto margen para tareas creativas ligeras, siempre dentro de los límites de un chip móvil.
En ese sentido, la experiencia podría recordar más a un «iPad vitaminado con macOS» que a un MacBook Pro recortado, algo que para muchos usuarios será más que suficiente, sobre todo en entornos educativos y de oficina ligera.
Diseño más sencillo, menos puertos y enfoque práctico
Para ajustar todavía más el precio, se espera que el portátil prescinda de algunos lujos de la gama Air y Pro. Se habla de un diseño menos obsesionado con el grosor extremo, lo que abarata la fabricación y deja más espacio interno para batería y componentes sencillos.
En el apartado de conectividad física, las filtraciones apuntan a una reducción clara en el número de puertos. Algunas fuentes mencionan la posibilidad de un único USB‑C, aunque otros informes lo ven poco realista y apuestan por dos puertos USB‑C como equilibrio razonable entre funcionalidad y coste.
Funcionalidades como Thunderbolt podrían quedar fuera, reservándose para los modelos de gama más alta. También MagSafe está en duda: incluirlo encarece el equipo, así que no resultaría extraño que la carga quedara totalmente en manos del USB‑C, algo ya habitual en muchos portátiles de otros fabricantes.
El sistema de sonido y los micrófonos probablemente serán más modestos que los de los MacBook Air y Pro, así como el número de altavoces. La prioridad estaría en ofrecer un conjunto equilibrado para videollamadas, clases online y consumo básico de contenido, sin perseguir una experiencia audiovisual de gama alta.
A pesar de estos recortes, todo indica que Apple mantendrá dos señas de identidad de sus portátiles: un buen teclado y un trackpad de alta calidad. Son elementos clave en la experiencia de uso diaria y no suele ser el sitio donde la compañía recorte, incluso en productos más contenidos en precio.
Colores, materiales y público objetivo
Algunos analistas apuntan a que este MacBook barato podría diferenciarse visualmente del Air con colores algo más llamativos y un aire más juvenil, siguiendo la línea de lo que ya se ha visto en ciertos iMac y iPad orientados a estudiantes.
También se ha especulado con la posibilidad de combinar aluminio con ciertos elementos plásticos en zonas concretas del chasis, algo que ayudaría a reducir costes y peso sin renunciar a una estructura sólida. No sería un paso extraño si tenemos en cuenta que otros productos de Apple han mezclado materiales para ajustar precio y diseño.
Con estas decisiones estéticas, la marca trataría de evitar que el portátil se perciba simplemente como «el Mac barato» y darle cierta personalidad propia dentro de la gama, algo importante para estudiantes y usuarios jóvenes que valoran tanto el diseño como la ficha técnica.
En principio, los colores y variantes que se lancen en Estados Unidos deberían llegar también a Europa y, por extensión, al mercado español, aunque la distribución podría ser escalonada según canales y demanda.
El perfil de usuario al que mira este equipo está bastante claro: alumnos de instituto y universidad, familias que buscan un primer Mac, centros educativos que compran en volumen y trabajadores que necesitan un portátil fiable para tareas sencillas sin acercarse a los precios de un MacBook Air o Pro.
Precio esperado: por debajo del MacBook Air y en la pelea con Chromebooks
La gran incógnita es cuánto costará este MacBook con chip A18 Pro, pero las filtraciones coinciden en la idea general: será el portátil Mac más asequible de los últimos años. En Estados Unidos, los rangos que más se repiten lo sitúan claramente por debajo de los 999 dólares del MacBook Air.
Varios informes hablan de una horquilla aproximada entre 599 y 799 dólares para el modelo básico, mientras que otros amplían el rango y lo sitúan entre 600 y 800 dólares según configuración. En cualquier caso, la intención es dejar una distancia clara frente al Air y moverse en un terreno muy poblado por Chromebooks y portátiles Windows económicos.
Trasladado a Europa, y teniendo en cuenta impuestos y diferencias de mercado, no sería extraño ver precios de entrada que se muevan alrededor de los 700 a 900 euros. En España, las estimaciones hablan de una cifra situada por debajo de los 1.099 euros que suele marcar el MacBook Air más barato, acercándose a presupuestos más comunes entre estudiantes y particulares.
Este posicionamiento permitiría a Apple competir de tú a tú con portátiles ligeros de gama media que hoy dominan las estanterías de grandes superficies y tiendas online, muchos de ellos con Windows o ChromeOS y precios agresivos.
Eso sí, aunque el nuevo MacBook será más barato que el Air, probablemente seguirá estando por encima de los portátiles más básicos del mercado. La apuesta de Apple pasa por ofrecer una experiencia de uso más pulida y mejor integración con su ecosistema a cambio de pagar algo más que por un equipo de gama muy baja.
Impacto para España y Europa: educación y primer Mac
Si se cumplen los plazos previstos, la llegada de este MacBook barato con chip A18 Pro en la primera mitad de 2026 encajaría de lleno con las campañas educativas y de renovación de equipos que muchos centros europeos hacen de cara al nuevo curso.
En España, donde el precio es uno de los grandes frenos para entrar en el mundo Mac, un portátil más asequible puede cambiar bastante el panorama. Centros educativos, administraciones públicas y universidades podrían empezar a incluirlo en sus licitaciones y proyectos piloto, compitiendo directamente con Chromebooks y portátiles Windows que hasta ahora ganaban por coste.
Para usuarios particulares, este modelo se perfila como el candidato ideal a primer Mac para quienes quieren probar macOS sin irse a cifras de cuatro dígitos. También puede ser interesante para autónomos y pequeños negocios que trabajan casi todo en la nube y no necesitan la potencia de un MacBook Pro.
En un momento en el que los analistas prevén subidas de precio en muchos portátiles por la escasez de memoria DRAM y la presión de la IA, que obliga a montar más RAM y almacenamiento, este movimiento coloca a Apple en una posición particular: lanzar un portátil contenido en especificaciones, pero suficientemente capaz, para no perder terreno en la parte baja del mercado.
Si la hoja de ruta no se retrasa, la primavera de 2026 debería aclarar todas las dudas y confirmar hasta qué punto este MacBook barato con chip A18 Pro es capaz de convertirse en la opción de referencia para quienes, desde España y el resto de Europa, llevan tiempo mirando a los Mac «desde la barrera» por culpa del precio.