Los nuevos MacBook Pro tienen un modem wifi más lento que los anteriores con chip Intel

MacBook Pro del 2021

Estudiando a fondo las especificaciones técnicas de los nuevos MacBook Pro, se ha visto que los protocolos de velocidad a los que se pueden conectar mediante wifi son algo más lentos que los que incorporaban sus antecesores con procesador Intel.

Pero todo esto es sobre el papel. A la práctica, otros muchos factores intervienen al final en la velocidad de conexión, mucho más importantes que los datos teóricos que aportan dichas especificaciones técnicas.

Ya hace unos días que los usuarios de los nuevos MacBook Pro los están disfrutando, y empiezan a surgir sus críticas positivas, y también, como no, las negativas. Pero ninguno de ellos se ha quejado de un dato que sobre el papel es cierto, pero que en la realidad no se aprecia.

Resulta que mirando a fondo las especificaciones técnicas de los nuevos MacBook Pro con procesadores M1, se ha descubierto que dichos nuevos modelos tienen unas especificaciones de conexión 802.11ac (Wi-Fi 5) más lentas que los modelos anteriores (2017-2019) basados en procesadores Intel.

Los MacBook Pro 2021 de 16 y 14 pulgadas, así como el MacBook Pro M1 2020, comparten los mismos estándares 802,11 ax@5 GHz con una velocidad máxima de datos PHY de 1200 Mbps. En cambio, los modelos de MacBook Pro de 2017-2019, que están basados en procesadores Intel, cuentan con el estándar 802.11 ac@5 GHz, que ofrece una velocidad máxima de datos PHY de hasta 1300 Mbps.

La culpa la tienen los MIMO

Dicha diferencia radica en los flujos espaciales máximos, en los que el MacBook Pro más nuevo solo tiene 2/MIMO, mientras que los modelos anteriores tienen tres.

Pero dicha diferencia «teórica» lo más probable es que nunca la puedas percibir en la realidad. Las velocidades que se alcanzan con una conexión Wi-Fi son altamente subjetivas, ya que dependerán en gran medida de su entorno Wi-Fi y RF actual con factores como los tipos de puntos de acceso en uso, el número de dispositivos en la red, la distancia que está del punto de acceso, el entorno de RF, etc.

Un ejemplo comparable sería la famosa conexión 5G. Cuando estrené mi iPhone 12 Pro el año pasado, estaba entusiasmado, ya que en la zona donde vivo dispongo de cobertura 5G. Sobre el papel, es una conexión mucho más rápida que la 4G. En la realidad, os aseguro que no es así. Si estás muy cerca de la antena 5G de tu operador de telefonía, sí que los test de conexión son buenos, pero en cuanto te separas de ella o estás en interiores de edificios, y tienes 5G con poca cobertura, es peor que la conexión 4G, teóricamente más lenta.

Así que no hay que hacer mucho caso de los datos teóricos cuando hablamos de conexiones inalámbricas, ya que hay multitud de factores que influyen directamente en la velocidad de conexión, mucho más importantes de lo que pueda indicarnos las especificaciones técnicas.


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